En las películas de David Lynch hay siempre un desajuste moral, una especie de disonancia que, en casos extremos, obsequia al espectador avezado con un espectáculo grandioso de perversión, de retorcimiento, pero Lynch nunca cae en lo chabacano, jamás se permite la licenciosa gratuidad de consentir frivolidades, sentimientos de naturaleza plana: todo en él propende a lo convulso, todo se escora estruendosamente a la anomalía. Ahí reside su singularidad y su voz incuestionable en el cine de los últimos casi treinta años.
Su periplo como director es un viaje azaroso a lo tenebroso del alma humana, un recorrido minucioso por el vicio, por el pecado, por la soledad y por la angustia: como un Tom Waits que se acodara en la barra de un bar y cantara/contara las broncas del cuerpo, los espasmos del alma y las tinieblas del corazón.
Nadie como Lynch para transmitir ambientes, sensaciones, colores: "El mundo es extraño", dice un personaje de Terciopelo Azul y no se nos va de la cabeza la oreja cortada en el césped, como premonición de lo que va a continuar, todo ese desfile de personajes al borde de la locura o locos en posesión de una conciencia exacta de su desatino.
Siempre que Lynch tenga control sobre el proceso final de su trabajo, hay que esperar productos de mucha altura o de mucha hondura, cine auténtico, visceral, entregado desde su vértigo. Eso pasó con Terciopelo Azul.
Lynch venía de hacer Dune, que fue un desastre enorme. Dino de Laurentiis, el productor, juró no volver a contar con un alucinado, según dijo en prensa y David juró no contar con un hombre de miras tan cortas, aunque probablemente ninguno de los dos se expresó con esta dulzura semántica. Todo fue mentira: volvieron a verse en esta cinta y el productor decidió asumir su error en Dune y dar al director carta blanca para hacer la película que quisiese. Afortunadamente.
Una cámara sinuosa recorre el confort de una calle de viviendas familiares. Estamos en Lumbort, un pueblo maderero que parece pintado para que Lynch lo refunda con su paleta de colores. Todo es seguridad, plácida seguridad. La oreja humana en la hierba del jardín, al tiempo que Bobby Vinton desgrana la inmortal Blue velvet, nos devuelve al cerebro de Lynch, a su iconografía rupturista, a su pacto con lo retorcido. Un anciano tiene lo que parece un infarto: la obstrucción de su manguera es el colapso de su corazón en una toma genial de concisión gráfica.
Jeffrey ( Kyle MacLachlan ) comienza aquí a penetrar en el infierno mismo. Él será el conductor de ese infierno compartido que hace que su mundo perfecto de novia estable ( la aquí estupenda Laura Dern ) se tambalee al entrar en un mundo canalla de sadomasoquismo, cabaret y luz de puticlub que encarnan Dorothy Vallens ( Isabella Rossellini ) y Frank Booth ( Dennis Hopper ), cantante de club y enloquecido traficante de drogas, respectivamente. Jeffrey es el voyeur asombrado de lo que, pero incapaz de mirar hacia otro lado. Su ojo es el nuestro: su asombro, el nuestro. Jeffrey, sin quererlo del todo, se inviste de investigador de lo real: escruta lo visible para encontrar lo cercenado, las orejas en la hierba, lo que no debe estar, pero aparece.
El tono enfermizo del color, el arriesgado uso de la música, que en todo momento dirige la escala de sentimientos que van adquiriendo, conforme la oscura trama avanza, todos los protagonistas. Luego Tarantino o Scorsese han usado con igual talento el score, la banda sonora, pero aquí el manejo de las canciones es magistral.
Lo que cuenta Terciopelo Azul es la máscara de la América idílica, su fracaso, el endulzado envoltorio y la bilis fluyendo como un veneno debajo, aunque Lynch nos da una lección inmejorable de cómo contar una historia ( un secuestro, digamos ) y asumir, como espectadores embaucados, que la historia no podía haber sido contada de otra manera. Eso creo yo que es la magia de un director. Y Lynch lo es ( al menos aquí ) en grado muy sumo.
Y tiene uno de los mejores finales que yo haya visto: un regreso brusco al lugar de donde partimos, una negación tremenda de todo lo que hemos visto.
(...) Y los pájaros trinan y el mundo sigue girando a pesar de que hemos asistido a una sesión golfa de maligna belleza. El mundo es extraño.
Emilio Calvo de Mora
Entre las imágenes, los gustos, los comentarios y las discusiones de un grupo de cinéfilos.
sábado, 19 de septiembre de 2009
jueves, 17 de septiembre de 2009
Una crítica en torno a Terciopelo Azul
"A Quentin Tarantino le interesa mostrar cómo un hombre corta la oreja a otro hombre, a David Lynch le interesa la oreja"

TERCIOPELO AZUL (1986)
Bajo los acordes de la canción "Blue Velvet" de Bobby Vinton, David Lynch nos convierte en espectadores del sueño americano: la plácida y acaramelada imagen de la ciudad maderera de Lumberton, un pleasantville como otro cualquiera, donde las rosas parecen recien pintadas como en "Alicia en el país de las maravillas", donde los bomberos nos saludan relucientes desde sus recien estrenados coches casi de juguete, donde los niños se dirigen tranquilamente a la escuela y donde las amas de casa se dedican a ver películas de cine negro, porque nada más ocurre en su apacible universo cotidiano. Nada, hasta que una manguera, reliada entre unas plantas, nos anuncia la tragedia. Un hombre que riega su jardín sufre un ataque al corazón y Lynch, que nos había engañado hasta entonces, nos advierte con un plano magistral que no es oro todo lo que reluce, que bajo esa pátina edulcorada, con olor a manzana y a canela, se sumerge un "mundo extraño", un universo viscoso y repugnante, pues bajo la verde hierba está la putrefacta tierra donde retozan los escarabajos.
Jeffrey Beaumont deja momentáneamente la universidad para visitar a su padre, que ha sufrido un infarto. Tras varias visitas, encuentra en un campo solitario una oreja humana amputada, que rápidamete lleva al inspector de policía, amigo de la familia. Jeffrey, aburrido en su sosegado barrio infantil, desea conocer más detalles de su hallazgo. Por eso, decide acudir una noche a casa del inspector, para preguntarle si ha averiguado algo de la huérfana oreja. El policía no quiere desvelarle demasiados datos y le advierte del peligro de investigar por su cuenta. Desilusionado, Jeffrey abandona la casa, mas de entre las sombras, como una fantasmagórica aparición, surge la jovencísima y bella Sandie, hija del inspector de policía, a la que Jeffrey no veía desde hace un tiempo. Sandy le cuenta a Jeffrey que ha oído ciertos detalles de la investigación que lleva a cabo su padre y le da el nombre de una cantante, Dorothy Valens, y la dirección de su apartamento.
Lógicamente, Jeffrey no se detiene ante las puertas del misterio, sino que decide zambullirse en sus propias pesquisas, ayudado en un principio por la inocente Sandy y en solitario después. De esta forma, llega a conocer a Dorothy Valens, una bella cantante del tres al cuarto, y con ella a un grupo de degenerados, delincuentes y transtornados que han secuestrado a su marido y a su hijo. Al frente de todos ellos se encuentra Frank Booth que utiliza a Dorothy en sus perversiones sexuales en las que el terciopelo azul cobra especial protagonismo. Jeffrey deslumbrado por la belleza, el sufrimiento y el masoquismo de Dorothy, quedará atrapado en un binomio entre la mujer, Dorothy, y la niña, Sandy, explorando su propio cambio, de adolescente a adulto, de investigador a pervertido voyeur, de dominado a dominador.
Lynch nos enseña que debajo de toda apariencia hay un submundo por explorar, que detrás de cada esquina o recodo puede surgir lo inesperado (como en ese maravilloso corto de Mulholland Drive sobre la cafetería Pimkies). Utiliza, en este caso, el agujero de la oreja como vórtice hacia el oscuro universo de la perversión y la violencia (como ya hiciera con su famosa caja azul en Mulholland Drive o con un teléfono en Carretera Perdida). En Tercipelo azul la oreja nos sugiere "escucha, estate atento", mientras que en Mullholland Drive nos decía "Silencio. No hay orquesta". Ese universo oscuro y trágico, lejos de parecer como un espejismo, se cuela dentro del mundo plácido de la cotidianiedad de Lumberton y no lo abandonará nunca, pues los pájaros del amor que podrían haber destruido ese "mundo extraño" al que tanto alude Sandy, nos traen al final los escarabajos entre sus picos.
Es constante en la filmografía de Lynch, como influencia de la magistral "Vertigo" de Alfred Hitchcock, esa dicotomía entre la realidad y la ficción, lo que aparece y lo que subyace, la vigilia y el sueño, si bien que en "Terciopelo azul" lo logra de una manera bastante más comprensible para el espectador. Por ello, considero que esta es una buena obra para introducirse en la filmografía de Lynch, pues muestra perfectamente el inframundo o la atmósfera que insuflan películas posteriores, si bien de manera muy clara y sencilla para el espectador, desde el punto de vista de la línea argumental.
Además del magistral comienzo, debo destacar como inolvidable la escena en la que el excéntrico Frank Booth (muy buena interpretación de Dennis Hopper) le pide a uno de esos asesinos enfermizos que cante "In dreams" de Roy Orbison, canción que luego repetirá para darle una paliza a Jeffrey, con esas patéticas y grotescas gogos que parecieran salidas de un antro circense. Aunque el paralelismo pueda ser objeto de crítica, considero que los personajes imposibles que aparecen en las películas de Lynch en cierta forma me recuerdan a los personajes imposibles, también un poco grotescos, de las profundidades de la carne, que retrata a veces Almodóvar. Ambos, directores muy personales.
La escena, que parece un cuadro de Velazquez o de Goya en su época oscura, con más de 9 personajes mirando hacia la cámara, sin que parezca forzado, merece ser vista, auque no os llame la atención la película. Disfrutad de mi canción favorita:
TERCIOPELO AZUL (1986)
Bajo los acordes de la canción "Blue Velvet" de Bobby Vinton, David Lynch nos convierte en espectadores del sueño americano: la plácida y acaramelada imagen de la ciudad maderera de Lumberton, un pleasantville como otro cualquiera, donde las rosas parecen recien pintadas como en "Alicia en el país de las maravillas", donde los bomberos nos saludan relucientes desde sus recien estrenados coches casi de juguete, donde los niños se dirigen tranquilamente a la escuela y donde las amas de casa se dedican a ver películas de cine negro, porque nada más ocurre en su apacible universo cotidiano. Nada, hasta que una manguera, reliada entre unas plantas, nos anuncia la tragedia. Un hombre que riega su jardín sufre un ataque al corazón y Lynch, que nos había engañado hasta entonces, nos advierte con un plano magistral que no es oro todo lo que reluce, que bajo esa pátina edulcorada, con olor a manzana y a canela, se sumerge un "mundo extraño", un universo viscoso y repugnante, pues bajo la verde hierba está la putrefacta tierra donde retozan los escarabajos.
Jeffrey Beaumont deja momentáneamente la universidad para visitar a su padre, que ha sufrido un infarto. Tras varias visitas, encuentra en un campo solitario una oreja humana amputada, que rápidamete lleva al inspector de policía, amigo de la familia. Jeffrey, aburrido en su sosegado barrio infantil, desea conocer más detalles de su hallazgo. Por eso, decide acudir una noche a casa del inspector, para preguntarle si ha averiguado algo de la huérfana oreja. El policía no quiere desvelarle demasiados datos y le advierte del peligro de investigar por su cuenta. Desilusionado, Jeffrey abandona la casa, mas de entre las sombras, como una fantasmagórica aparición, surge la jovencísima y bella Sandie, hija del inspector de policía, a la que Jeffrey no veía desde hace un tiempo. Sandy le cuenta a Jeffrey que ha oído ciertos detalles de la investigación que lleva a cabo su padre y le da el nombre de una cantante, Dorothy Valens, y la dirección de su apartamento.
Lógicamente, Jeffrey no se detiene ante las puertas del misterio, sino que decide zambullirse en sus propias pesquisas, ayudado en un principio por la inocente Sandy y en solitario después. De esta forma, llega a conocer a Dorothy Valens, una bella cantante del tres al cuarto, y con ella a un grupo de degenerados, delincuentes y transtornados que han secuestrado a su marido y a su hijo. Al frente de todos ellos se encuentra Frank Booth que utiliza a Dorothy en sus perversiones sexuales en las que el terciopelo azul cobra especial protagonismo. Jeffrey deslumbrado por la belleza, el sufrimiento y el masoquismo de Dorothy, quedará atrapado en un binomio entre la mujer, Dorothy, y la niña, Sandy, explorando su propio cambio, de adolescente a adulto, de investigador a pervertido voyeur, de dominado a dominador.
Lynch nos enseña que debajo de toda apariencia hay un submundo por explorar, que detrás de cada esquina o recodo puede surgir lo inesperado (como en ese maravilloso corto de Mulholland Drive sobre la cafetería Pimkies). Utiliza, en este caso, el agujero de la oreja como vórtice hacia el oscuro universo de la perversión y la violencia (como ya hiciera con su famosa caja azul en Mulholland Drive o con un teléfono en Carretera Perdida). En Tercipelo azul la oreja nos sugiere "escucha, estate atento", mientras que en Mullholland Drive nos decía "Silencio. No hay orquesta". Ese universo oscuro y trágico, lejos de parecer como un espejismo, se cuela dentro del mundo plácido de la cotidianiedad de Lumberton y no lo abandonará nunca, pues los pájaros del amor que podrían haber destruido ese "mundo extraño" al que tanto alude Sandy, nos traen al final los escarabajos entre sus picos.
Es constante en la filmografía de Lynch, como influencia de la magistral "Vertigo" de Alfred Hitchcock, esa dicotomía entre la realidad y la ficción, lo que aparece y lo que subyace, la vigilia y el sueño, si bien que en "Terciopelo azul" lo logra de una manera bastante más comprensible para el espectador. Por ello, considero que esta es una buena obra para introducirse en la filmografía de Lynch, pues muestra perfectamente el inframundo o la atmósfera que insuflan películas posteriores, si bien de manera muy clara y sencilla para el espectador, desde el punto de vista de la línea argumental.
Además del magistral comienzo, debo destacar como inolvidable la escena en la que el excéntrico Frank Booth (muy buena interpretación de Dennis Hopper) le pide a uno de esos asesinos enfermizos que cante "In dreams" de Roy Orbison, canción que luego repetirá para darle una paliza a Jeffrey, con esas patéticas y grotescas gogos que parecieran salidas de un antro circense. Aunque el paralelismo pueda ser objeto de crítica, considero que los personajes imposibles que aparecen en las películas de Lynch en cierta forma me recuerdan a los personajes imposibles, también un poco grotescos, de las profundidades de la carne, que retrata a veces Almodóvar. Ambos, directores muy personales.
La escena, que parece un cuadro de Velazquez o de Goya en su época oscura, con más de 9 personajes mirando hacia la cámara, sin que parezca forzado, merece ser vista, auque no os llame la atención la película. Disfrutad de mi canción favorita:
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Ganadores del Festival de Venecia 2009.
PALMARÉS DE LA 66 MOSTRA DE VENECIA
- LEÓN DE ORO
Lebanon, de Samuel Maoz (Israel).
- LEÓN DE PLATA a la Mejor Dirección
Shirin Neshat, con la colaboración de Shoja Azari, por Zanan bedoone mardan (Alemania / Francia / Irán).
- PREMIO ESPECIAL DEL JURADO
Soul Kitchen, de Fatih Akin (Alemania / Turquía)
- COPA VOLPI al Mejor Actor
Colin Firth, por A Single Man (EEUU)
- COPA VOLPI a la Mejor Actriz
Kssemija Rappoport, por La doppia ora (Italia)
- PREMIO MARCELLO MASTROIANNI a Intérprete Revelación
Jasmine Trinca, por Il grande sogno (Italia)
- PREMIO AL MEJOR GUIÓN
Todd Solondz, por Life During Wartime (EEUU)
- PREMIO A LA MEJOR ESCENOGRAFÍA
Sylvie Olivé, por Mr. Nobody (Francia / Bélgica)
OTRAS SECCIONES
HORIZONTE
- PREMIO HORIZONTE- ficción: Engkwentro, de Pepe Diokno (Filipinas)
- PREMIO HORIZONTE- documental: 1428, de Du Haibin (China)
- MENCIÓN ESPECIAL: Aadmi ki aurat aur anya kahaniya, de Amit Dutta (India)
CONTROCAMPO ITALIANO
- PREMIO CONTROCAMPO ITALIANO: Cosmonauta, de Susanna Nicchiarelli (Italia)
- MENCIÓN ESPECIAL: Negli occhi, de Daniele Anzellotti y Francesco Del Grosso (Italia)
PREMIO LUIGI DI LAURENTIS a la Ópera Prima
- León del Futuro: Engkwentro, de Pepe Diokno (Filipinas)
PREMIO PERSOL 3-D al mejor film en relieve del año
- The Hole, de Joe Dante (EEUU).
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Trailer de A Single Man (2009)
Primera película del diseñador Tom Ford con Colin Firth y Julianne Moore. Supuestamente (según los críticos) es buenísima.
domingo, 13 de septiembre de 2009
El deseo- Semana II.
Si bien las escenas con las canciones (aquélla en casa de los matones de Frank, la del baile entre Jeffrey y Sandy) son las que tienen mayor resonancia en la película por la apariencia onírica que brindan dentro de momentos relevantes para la trama, pocas escenas en el cine me han parecido tan eróticas como la de la imagen: son los labios de ella (el color intenso, la textura), son sus ojos cerrados (si mirar es participar, ella lo que desea es dejarse al abandono) es cómo están dispuestos en el cuadro, es la expresión de ternura y morbo de Rossellini al dejarse tomar por él, es lo que Dorothy nos evoca desde que la hemos escuchado y visto cantar en el bar.
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martes, 8 de septiembre de 2009
sábado, 5 de septiembre de 2009
"No sé si eres un detective o un pervertido". Terciopelo Azul: Semana I.
Terciopelo Azul es el revés de un cuento de hadas. Detrás de toda historia de amor, hay escondido algo de voyeurismo y de vicio; junto a la ingenuidad de los que viven de ilusiones, están la curiosidad y el sexo que seducen tales ilusiones; en fin, como en todo cuento de hadas, siempre se sabe que el final feliz (con petirrojos y demás) es un invento conocido a oídas, como si la historia de estos personajes estuviese resguardada en esa oreja que encontró Jeffrey Beaumont en la grama.
Al final, lo que más me impresiona de la película es la ambigüedad entre lo ingenuo y lo perverso, ese guiño de humor que no llega a parodiar la relación de Jeffrey y Sandy porque cuando lo hace, la química (y la música) entre los demás personajes nos ha seducido perversamente. La película provoca en mí una curiosidad que va más allá de seguir viendo: es seguir escuchando las manías de estos personajes (por la música, por el sexo...) y seguir descubriendo la investigación de este hombre que más que resolver el caso, desea involucrarse en él. Lynch, a través de esos colores brillantes y toda esa música envolvente, consigue en ese vecindario ideal y en los sueños de sus personajes principales, no las perversiones, ellas son las de menos, sino la curiosidad, aquella que hace indagar incluso en la apariencia de lo perfecto con la risa más inocente.
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martes, 25 de agosto de 2009
martes, 18 de agosto de 2009
Irresistible/Irreversible
Hasta hoy, había decidido escudarme en Blanchot (de los malos libros es mejor no hablar), para no criticar este despliegue inútil de herramientas que van desde un vertiginoso juego de cámara, tendiente a descontrolar al espectador, hasta una dosis de realidad que, parafraseando a Eliot, se me hizo, sencillamente, insoportable.
La locación no podía ser más sórdida, marco propicio para el contraste entre la diosa impoluta que pasea su perturbadora belleza y el lumpen mortal de los suburbios parisinos. El resultado: la humillación, el sometimiento y la brutal violación (momento este en el que los planos temporales parecieran haber reposado su incansable intermitencia para teñir la escena con el horror de la prolongación, injustificada, a mi parecer).
Asimismo, toda la producción pareciera estar anegada o, probablemente, ahogada por el manido recurso de la venganza, quizás como una suerte de estrategia mínimamente balsámica, desplegada por el director, para que el público consiga, hasta cierto punto, lamer sus heridas. Y cuando digo:"hasta cierto punto", lo hago con la conciencia total de que el recurso fue encaminado hacia otros derroteros que, por el contrario, incrementan ese sentimiento, mezcla de incredulidad e indignación, que lo embarga.
Por otra parte, y ya hablando de un tecnicismo en el cual estoy corriendo el riesgo de aventurarme, considero que el contraste de colores (excesivos negros e intensos rojos) no sólo saturó mis pupilas sino que, aunado al juego de cámaras que señalé al principio, parecía querer invitarme a la desorientación o a la pérdida de la perspectiva. Así, también, un diálogo inicial, que me pareció innecesario, y cuya finalidad se confunde entre la acentuación de la sordidez del entorno y la omnipresencia del testigo: oculto y al acecho.
Finalmente, no puedo dejar de referirme a las palabras pronunciadas por el agresor en el momento en que acaba de erguirse ante la diosa "burguesa" indefensa; y que hacen referencia al resentimiento ancestral entre géneros y clases. Los -según ellos mismo- "privilegiados"siempre estarán en peligro de verse sometidos, en esos breves instantes en los que los monstruos, engendrados por la violencia y la exclusión, logran acceder a sus panteones olímpicos para mancillarlos con el odio que los engendró.
Por lo pronto, de acuerdo con Verónica: no la volvería a ver.
La locación no podía ser más sórdida, marco propicio para el contraste entre la diosa impoluta que pasea su perturbadora belleza y el lumpen mortal de los suburbios parisinos. El resultado: la humillación, el sometimiento y la brutal violación (momento este en el que los planos temporales parecieran haber reposado su incansable intermitencia para teñir la escena con el horror de la prolongación, injustificada, a mi parecer).
Asimismo, toda la producción pareciera estar anegada o, probablemente, ahogada por el manido recurso de la venganza, quizás como una suerte de estrategia mínimamente balsámica, desplegada por el director, para que el público consiga, hasta cierto punto, lamer sus heridas. Y cuando digo:"hasta cierto punto", lo hago con la conciencia total de que el recurso fue encaminado hacia otros derroteros que, por el contrario, incrementan ese sentimiento, mezcla de incredulidad e indignación, que lo embarga.
Por otra parte, y ya hablando de un tecnicismo en el cual estoy corriendo el riesgo de aventurarme, considero que el contraste de colores (excesivos negros e intensos rojos) no sólo saturó mis pupilas sino que, aunado al juego de cámaras que señalé al principio, parecía querer invitarme a la desorientación o a la pérdida de la perspectiva. Así, también, un diálogo inicial, que me pareció innecesario, y cuya finalidad se confunde entre la acentuación de la sordidez del entorno y la omnipresencia del testigo: oculto y al acecho.
Finalmente, no puedo dejar de referirme a las palabras pronunciadas por el agresor en el momento en que acaba de erguirse ante la diosa "burguesa" indefensa; y que hacen referencia al resentimiento ancestral entre géneros y clases. Los -según ellos mismo- "privilegiados"siempre estarán en peligro de verse sometidos, en esos breves instantes en los que los monstruos, engendrados por la violencia y la exclusión, logran acceder a sus panteones olímpicos para mancillarlos con el odio que los engendró.
Por lo pronto, de acuerdo con Verónica: no la volvería a ver.
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Laura
Información básica de "Terciopelo Azul".

TÍTULO ORIGINAL: Blue Velvet.
AÑO: 1986.
DIRECTOR y GUIONISTA: David Lynch.
ELENCO: Isabella Rossellini (Dorothy Vallens), Kyle MacLachlan (Jeffrey Beaumont), Dennis Hopper (Frank Booth), Laura Dern (Sandy Williams), Hope Lange (Mrs. Williams), Dean Stockwell (Ben), George Dickerson (Detective Williams), Brad Dourif (Raymond).
COMPOSITOR: Angelo Badalamenti.
FOTÓGRAFO: Frederick Elmes.
EDITOR: Duwayne Dunham.
DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Patricia Norris.
DIRECTOR ARTÍSTICO: Edward LeViseur.
PAÍS: Estados Unidos.
"Blue Velvet", cantada por Dorothy Vallens:
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Terciopelo Azul
lunes, 17 de agosto de 2009
Las 20 favoritas de Tarantino desde 1992
En el video Tarantino menciona las veinte que más admira desde el año en el que él empezó a hacer filmes. A continuación incluyo la lista con algunos comentarios que hace sobre ellas:
Battle Royale (Kinji Fukasaku, Batoru rowaiaru, 2000)- su película favorita de estos últimos diecisiete años; las demás las ha ordenado por orden alfabético: "Si hay algún filme que yo hubiera querido dirigir desde que hago películas, es ésta"
Anything Else/Todo lo Demás (Woody Allen, 2003)
Audición (Takahi Miike, Ôdishon, 1999): "Una obra maestra".
The Blade/La Espada (Hark Tsui, Dao, 1995)
Boogie Nights (Paul Thomas Anderson, 1997)
Dazed and Confused (Richard Linklater, 1993): "Creo que, junto a Rio Bravo, una de las mejores películas para verla con los amigos (...) cada tres o cuatro años que la vuelves a ver, es como si los personajes fuesen tus amigos y estuvieras pasando un rato con ellos de nuevo".
Dogville (Lars von Trier, 2003): "Uno de los mejores guiones mejor escritos".
Fight Club El Club de la Pelea (David Fincher, 1999)
Friday (F. Gary Gray, 1995)
The Host/ El Huésped (Joon Hoo Bong, Gwoemul, 2006)
The Insider (Michael Mann, 1999)
Joint Security Area (Chan wook-Park, Gongdong gyeongbi guyeok JSA, 2000)
Lost in Translation/ Perdidos en Tokyo (Sofia Coppola, 2003)
The Matrix (Andy y Larry Wachowski, 1999): "Hubo un tiempo en el que la hubiera considerado la #2 oficial después de Battle Royale, pero eso fue antes de que Matrix 2 y 3 fueran estrenadas y arruinaran la mitología para mí".
Memories of Murder/ Recuerdos de un asesinato (Joon Hoo Bong, Salinui chueok, 2003)
Police Story 3 o SuperCop (Stanley Tong, Chao ji ji hua, 1993): "Creo que contiene las mejores acrobacias mejor filmadas -incluso mejor que las de Buster Keaton".
Shaun of the Dead/ Muertos de risa (Edgar Wright, 2004)
Speed (Jan de Bont, 1994): "Pueda que sea más fácil darla por sentado ahora, pero si recuerdas cómo fue verla en el cine cuando fue estrenada, realmente ha habido pocas películas tan emocionantes como ésa".
Team America: World Police / Equipo América: Policía del Mundo (Trey Parker, 2004)
Unbreakable/ El Protegido (M. Night Shyamalan, 2001): "No sólo tiene la mejor actuación que ha dado Bruce Willis en su carrera, también es una reinterpretación brillante de la mitología de Superman (...) es una de las obras maestras de nuestro tiempo"
sábado, 15 de agosto de 2009
Blog de cine
http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?blog=14
Este es el link que da al blog de cine de Letras Libres. Tiene cosas interesantes, revisen si les place.
Salud.
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viernes, 14 de agosto de 2009
Festival de Venecia: 2, 3, 4 y 5 de septiembre.
Películas en competencia:
Baaria de Giuseppe Tornatore (Italia)
Soul Kitchen de Fatih Akin (Alemania)
La Doppia Ora (La Hora Doble) de Giuseppe Capotondi (Italia)
Yi ngoi (Accidente), de Cheang Pou- Soi (China/Hong Kong)
Persecution de Patrice Chereau (Francia)
Lo Spazio Bianco (El Espacio Blanco), de Francesca Comencini (Italia)
White Material (Material Blanco) de Claire Denis (Francia)
Mr. Nobody de Jaco van Dormael (Francia)
A Single Man (Un Hombre Soltero) de Tom Ford (EEUU)
Lourdes de Jessica Hausner (Austria)
Bad Lieutenant: Port Of New Orleans de Werner Herzog (EEUU)
The Road de John Hillcoat (EEUU)
Ahasin Wetei (Entre dos mundos), de Vimukhti Jayasundara (Sri Lanka)
El Mosafer (El viajero), de Ahmed Maher (Eqipto)
Levanon (Líbano) de Samuel Maoz (Israel)
Capitalism: A Love Story de Michael Moore (EEUU)
Zanan-e-bedun-e mardan (Mujeres sin hombres) de Shirin Neshat (Alemania)
Il Grande Sogno (El Gran Sueño) de Michele Placido (Italia)
36 Vues Du Pic Saint Loup de Jacques Rivette (Francia)
Survival of the Dead (Supervivencia de los Muertos) de George A. Romero (EEUU)
Life During Wartime (La Vida durante la Guerra) de Todd Solondz (EEUU)
Tetsuo The Bullet Man de Shinya Tsukamoto (Japón)
Lei wangzi (Príncipe de Lágrimas) de Yonfan (China/Taiwan/Hong Kong)
Han mencionado la falta de cine iberoamericano en la Selección Oficial, aunque en otros apartados del Festival, fuera de competencia (Estrenos Mundiales: http://www.indiewire.com/article/18_world_premieres_set_for_venice_days/ y Fuera de Competencia: http://www.indiewire.com/article/herzog_moore_and_the_road_lead_venices_competition_lineup/P1/), sí habrá cuatro títulos españoles (entre ellos [Rec] 2 y Celda 211)
Ang Lee, doble ganador del León de Oro por "El Secreto de la Montaña" (Brokeback Mountain) y "Pasiones Peligrosas" (Se, jie), presidirá el jurado que también estará conformado por el director estadounidense Joe Dante, la actriz francesa Sandrine Bonnaire, el director y guionista indio Anurag Kashyp, y Liliana Cavani y Luciano Ligabue, ambos directores italianos.
El Festival comienza el 2 de septiembre y durará hasta el 12 de septiembre, cuando se anuncien los ganadores.
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lunes, 10 de agosto de 2009
Algunas críticas sobre Irreversible- Semana III.
BUENAS CRÍTICAS:
"Un estudio fascinante sobre el exceso, una película que seduce y repele al mismo tiempo que explora la naturaleza despiadada del destino" (Bill Muller)
"(...) te obliga a que cuestiones, no sólo los motivos del director, sino también tus propias reacciones a lo que él ha decidido mostrarte" (John Beifuss)
"Es difícil recordar otra experiencia tan perturbadora, en la que los recursos de lenguaje colocan al espectador en un estado sensorial difícil de explicar con palabras" (Enrique Buchichio)
"Ofrece mucho que pensar sobre la naturaleza del destino, la futilidad de la venganza y la fragilidad de la vida" (Eric D. Snider)
"La película sí plantea un punto de vista: sin importar de qué manera se cuenta una historia, un mal guión no se puede rescatar" (James Wegg)
"La película de Gaspar Noé sobre violación y venganza borra los límites entre pornografía y explotación" (Jeanne Aufmuth)
"La cronología invertida hace de Irreversible una película que cuestiona la violación y la venganza, mientras que la cronología común nos llevaría por una narración seductora hacia un final impactante y explotador" (Roger Ebert)
MALAS CRÍTICAS:
"Puro estilo y shock" (Dennis Schwartz)
"A la vez inconsecuente e insoportable, angustiosa y banal, artificiosa y sin sentido del humor, esta producción francesa promocionada en exceso puede presentar el triunfo del mayor cinismo en el intercambio cultural del cine extranjero" (Geoff Pevere)
"Genera una reacción, pero ¿eso hace que valga la pena? No realmente" (John Venable)
"Tan audaz como pueda ser, Irreversible tiene tan poco significado, que parece un experimento indulgente, con apenas alguna línea decente del guión o cualquier cosa discernible que decir" (grupo de críticos urbanos)
"Noé no está preocupado en subvertir el status quo, lo que en realidad parece que quiere hacer es una película hollywoodense" (Manohla Dargis)
"Sin siquiera un episodio para desarrollar los personajes, Noé no es capaz de dar una vuelta de 180º con la delicadeza suficiente para mostrar cómo un único evento cambia la vida de forma irrevocable" (Mike Clark)
"No hay nada moral en Irreversible -sólo burlonamente superior y nihilista, como el Johnny Rotten más fatuo" (David Edelstein)
"Un estudio fascinante sobre el exceso, una película que seduce y repele al mismo tiempo que explora la naturaleza despiadada del destino" (Bill Muller)
"(...) te obliga a que cuestiones, no sólo los motivos del director, sino también tus propias reacciones a lo que él ha decidido mostrarte" (John Beifuss)
"Es difícil recordar otra experiencia tan perturbadora, en la que los recursos de lenguaje colocan al espectador en un estado sensorial difícil de explicar con palabras" (Enrique Buchichio)
"Ofrece mucho que pensar sobre la naturaleza del destino, la futilidad de la venganza y la fragilidad de la vida" (Eric D. Snider)
"La película sí plantea un punto de vista: sin importar de qué manera se cuenta una historia, un mal guión no se puede rescatar" (James Wegg)
"La película de Gaspar Noé sobre violación y venganza borra los límites entre pornografía y explotación" (Jeanne Aufmuth)
"La cronología invertida hace de Irreversible una película que cuestiona la violación y la venganza, mientras que la cronología común nos llevaría por una narración seductora hacia un final impactante y explotador" (Roger Ebert)
MALAS CRÍTICAS:
"Puro estilo y shock" (Dennis Schwartz)
"A la vez inconsecuente e insoportable, angustiosa y banal, artificiosa y sin sentido del humor, esta producción francesa promocionada en exceso puede presentar el triunfo del mayor cinismo en el intercambio cultural del cine extranjero" (Geoff Pevere)
"Genera una reacción, pero ¿eso hace que valga la pena? No realmente" (John Venable)
"Tan audaz como pueda ser, Irreversible tiene tan poco significado, que parece un experimento indulgente, con apenas alguna línea decente del guión o cualquier cosa discernible que decir" (grupo de críticos urbanos)
"Noé no está preocupado en subvertir el status quo, lo que en realidad parece que quiere hacer es una película hollywoodense" (Manohla Dargis)
"Sin siquiera un episodio para desarrollar los personajes, Noé no es capaz de dar una vuelta de 180º con la delicadeza suficiente para mostrar cómo un único evento cambia la vida de forma irrevocable" (Mike Clark)
"No hay nada moral en Irreversible -sólo burlonamente superior y nihilista, como el Johnny Rotten más fatuo" (David Edelstein)
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viernes, 7 de agosto de 2009
Le temps detruit tout

Buena película.
Como se ha venido comentando, el tiempo lo destruye todo es la sima máxima (y obvia) de la película. Pero Irréversible, dejando de lado la ya discutida glosa efectista, es una clara versión de lo que el destino nos provee a los seres humanos, como si les fuera ajeno, etéreo, distanciado, pero que nos arrastra con hilos y perfumes que no podemos desdeñar, porque nos es natural. Y sí, creo que la palabra clave después de todo es destino, porque la escena del ascensor entre Marcus, Pierre y Alex camino al Metro no es baladí*: es la consecución del leitmotiv de la historia narrada en la película, y aporta la clave conductora del sueño de Alex, en la armónica escena entre ella y Marcus en la cama, desnudos: “Tuve un sueño. Era extraño. Estaba en un túnel. Un túnel. Todo rojo. Y luego... el túnel se abrió en dos. Creo que es por mi período.”
(En la última escena, se ve en letras enormes parte del título del libro que lee Alex: TIME.)
El destino es irreversible, y por ello el tiempo no sólo lo destruye todo: lo transforma.
*Alex: He estado leyendo un libro maravilloso.
(...)
Marcus: ¿Y de qué se trata?
Alex: Dice que el futuro ya está escrito de antemano. Todo está ahí. Y la prueba yace en los sueños premonitorios.
Pierre: ¡Wow! ¡Ya nos está durmiendo!
Marcus: Incluso los sueños son malas noticias.
Pierre: Suelo soñar que estoy durmiendo. Es mi único sueño.
Alex: ¡Bueno, por lo menos te relajas!
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Bashu: ¿gustar o no gustar? He ahí el dilema

Una de las primeras personas del grupo que vio Bashu fui yo –sí, me consta porque le presté la película a varias personas–; lo curioso es que aun hoy me siento cohibida al tratar de dar una opinión sobre ella. Pasé semanas preguntándome si me había gustado o no; todo era un gran misterio para mí. Francamente no es el tipo de película que me gusta, pero tampoco puedo decir que está dentro del tipo que me disgusta.
Me pareció interesante poder acercarme al modo de vida iraní: sus familias, sus costumbres, sus creencias, sus prejuicios; todo. Pero creo que la película tiene una gran falla: nunca se sabe a dónde llegó el niño. Cuando la vimos, Moisés y yo pasamos largo rato intentando descifrar qué idioma era ese: que si era un tipo de árabe, que si era una lengua de un país fronterizo con Irán y demás hipótesis sin sustentación alguna surgieron durante largo rato. Si no es porque Moisés me dice, días después, que el chamo había llegado a un lugar dentro del mismo Irán jamás me habría enterado. Y ese dato cambia muchas cosas: no es un niño iraní que se volvió un refugiado extranjero; es un niño que está refugiado y está siendo tratado como extranjero en su propio país. Eso expresa lo aisladas que están unas con otras las poblaciones en Irán: un país que reúne muchos países en uno; un mini-continente, quizás. Eso expresa desconocimiento. Pero el hecho es que para todo aquel que no sea experto en idiomas del medio oriente, o que resida en aquellos lares, la película no esclarece mentes: falla; no explica de dónde vino el chamito ni a dónde fue.
Es innegable el cuidado estético de la fotografía; el vestuario fue también interesante e incluso la temática, pero aun hoy sigo preguntándome si me gustó o no. Definitivamente no forma parte del tipo de películas que elegiría ver; aunque pueda tildárseme de insensible o lacaya del capitalismo, prefiero el cine estadounidense, latinoamericano, europeo y bollywoodense. A lo mejor mi mente no está en la misma frecuencia que la de las culturas asiáticas no occidentalizadas, no sé; júzguenme ustedes, pero no sean rudos, como los iraníes con el negrito –que no era un espíritu maligno, sino un incomprendido en su propia tierra–.
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Manuela Moore
miércoles, 5 de agosto de 2009
La propuesta de "Irreversible"
Este es el tipo de películas que no volvería a ver nunca más en mi vida. El director tal vez haya logrado conmigo lo que para mí es su intención primordial en este film: marcar al espectador con imágenes muy crudas. A pesar de que “Irreversible” se caracterice por proponer una nueva experiencia de ver cine, creo que no es el tipo de película donde el espectador sienta deseos de volver a repetir tal experiencia.
Pienso en dos escenas en particular en toda la película: la última (que es en realidad la primera escena que es donde parte todo) y es donde aparece Alex (Mónica Belluci) en un jardín, feliz. La otra escena es la más cruda y es la violación. Son dos imágenes cruelmente opuestas, sin embargo, la imagen del jardín, que connota esa felicidad que se tuvo y se perdió, creo que duele más al verla. Duele más porque hubo un tiempo que fue hermoso, mientras que el tiempo actual, el que sucede en este instante, ya no lo es. Duele porque “el tiempo lo destruye todo”, y uno no puede evitar las fuerzas del destino.
Y la intención adrede de mostrar la historia de atrás para adelante logra en mi opinión un efecto extraño en el espectador. Estoy pensando en las personas que me han comentado anteriormente esta película, y todas, o prácticamente todas, mencionaron dos escenas: la de la violación y la escena del extintor. Sin embargo, para mí, las escenas más fuertes son aquellas ya mencionadas anteriormente, ya que me enfrentan con dos realidades totalmente opuestas. A veces no hace falta mostrar un rostro destrozado para lograr que un público se horrorice. Gaspar Noé buscaba provocar al espectador de la manera más clara posible: mostrándole escenas muy fuertes, llenas de violencia, con diálogos que no son sencillos de olvidar. Y la última escena, la del jardín, se contrapone a todo aquel horror que se ve en casi todo el film. Casi podría decirse que Noé logra su propósito: marcar al espectador con escenas y con diálogos que le produzcan horror. Y la única imagen que no produce horror es aquella ya que no existe, la imagen atemporal de lo que fue pero ya no es.
Pienso en dos escenas en particular en toda la película: la última (que es en realidad la primera escena que es donde parte todo) y es donde aparece Alex (Mónica Belluci) en un jardín, feliz. La otra escena es la más cruda y es la violación. Son dos imágenes cruelmente opuestas, sin embargo, la imagen del jardín, que connota esa felicidad que se tuvo y se perdió, creo que duele más al verla. Duele más porque hubo un tiempo que fue hermoso, mientras que el tiempo actual, el que sucede en este instante, ya no lo es. Duele porque “el tiempo lo destruye todo”, y uno no puede evitar las fuerzas del destino.
Y la intención adrede de mostrar la historia de atrás para adelante logra en mi opinión un efecto extraño en el espectador. Estoy pensando en las personas que me han comentado anteriormente esta película, y todas, o prácticamente todas, mencionaron dos escenas: la de la violación y la escena del extintor. Sin embargo, para mí, las escenas más fuertes son aquellas ya mencionadas anteriormente, ya que me enfrentan con dos realidades totalmente opuestas. A veces no hace falta mostrar un rostro destrozado para lograr que un público se horrorice. Gaspar Noé buscaba provocar al espectador de la manera más clara posible: mostrándole escenas muy fuertes, llenas de violencia, con diálogos que no son sencillos de olvidar. Y la última escena, la del jardín, se contrapone a todo aquel horror que se ve en casi todo el film. Casi podría decirse que Noé logra su propósito: marcar al espectador con escenas y con diálogos que le produzcan horror. Y la única imagen que no produce horror es aquella ya que no existe, la imagen atemporal de lo que fue pero ya no es.
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Verónica
Entrevista a Gaspar Noé. Irreversible: Semana II
Me atreví a abrir esta entrada para mostrarles una entrevista que se le hizo a Gaspar Noé, el director de "Irreversible". Creo que en verdad valdría la pena tomarnos unos minutos en leer esta entrevista, ya que, en mi opinión, nos abre nuevas puertas al entendimiento. Aquí le dejo el link, quien quiera acercarse, puede hacerlo con gusto. No logré colocar el enlace directo a la página donde está la entrevista. Sepan disculpar. Copien y peguen esta dirección en el explorer.
http://www.ruletachina.com/news/one/index.html
http://www.ruletachina.com/news/one/index.html
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domingo, 2 de agosto de 2009
Bashú: Comunicación, inocencia y naturaleza

Si tuviera que reducir la película a una imagen, sería la de Bashú en cuclillas tapándose las orejas con las manos, aterrado por el sonido de la guerra, que no es otro que el sonido de la muerte y de su propia desgracia. Creo que ese miedo fue muy bien logrado y que su valor no es tanto documental como humano: el valor de recrear el terror de un niño ante la guerra –cualquier guerra-, la incomprensión y la violencia.
Bashú, el pequeño extranjero es una película ideal para hablar de comunicación porque pone de relieve diferentes formas de relacionarnos, entre pueblos, entre hermanos y familiares, entre comunidades, con animales y árboles. ¿A través de qué medios? De bombas, lengua oral, escrita, gestual, alaridos, imitaciones de graznidos, música, puertas cerradas, ofensas, golpes, medicinas, caricias.
A mí me gustó mucho la película por la cercanía de la polvareda amarillenta, los matorrales, la maleza, la aridez y las gallinas y, especialmente, por la tierna inocencia de Bashú y esa modesta familia que lo acoge.
No deja de ser interesante la forma en que la comunidad intenta expulsar de su seno al niño por ser el otro, el diferente, el extranjero. “¿Y si trae la peste?”. Claro, ¿quién puede traer la peste si no es el niño negrito y abandonado? Sin embargo, Naii, la buena madre –figura algo arquetipal-, quien también siente recelo al comienzo, lo protege y lo salva, con ayuda de las propias fuerzas integradoras (o adaptativas) del niño.
Pero el tema de la intolerancia, a mi modo de ver, no parece sino el telón de fondo de algo más sencillo y por lo tanto más bello: la naturaleza. La película nos muestra cómo nos relacionamos las criaturas de la tierra, y también cómo la noción sociológica de la familia consanguínea es insuficiente cuando entre sus miembros hay compasión, amor, gratitud. Todos somos parte de la tierra, también los espectros, las ventoleras y las bestias. Y esa interconexión está en el cosmos de Bashú en el cual el ave responde en pleno vuelo a los graznidos de una mujer, y un árbol crece mejor si un niño le lleva música.
Hacia el final, con la llegada del padre, la película roza el lugar común, pero al menos a mí no deja de conmoverme ¡y lo agradezco!
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Ricardo
domingo, 26 de julio de 2009
"Pocas cosas son irreversibles". Irreversible: Semana I
Hay algo inquietante en la película desde que comienza. Es la música, es la fotografía, es ir de adelante hacia atrás y también es el fragmento que la inicia:
"Irreversible > Porque el tiempo lo destruye todo > Porque algunos actos son irreparables > Porque el hombre es un animal > Porque el deseo de venganza es un impulso natural > Porque la mayoría de los crímenes quedan sin castigo> Porque la pérdida del amado destruye como un rayo > Porque el amor es el origen de la vida > Porque toda la historia se escribe con esperma y sangre > Porque en un mundo bueno > Porque las premoniciones no modifican el curso de los acontecimientos > Porque el tiempo lo revela todo > Lo mejor y lo peor".
Pero todo esto se pierde cuando la historia en sí carece de la fuerza para sostener o darle algún sentido a las decisiones técnicas de los movimientos de cámara o de la fotografía. El problema no es que la trama sea sencilla, sino que no hay un conflicto en los personajes y, por lo tanto, la película termina siendo una fijación, ni siquiera sadomasoquista, en la violencia. Sí, tiene escenas insoportables por su crudeza y por su duración, pero la decisión de contar la historia desde el final, lo más repulsivo de la película, choca tanto que, inmediatamente, deja entrever la debilidad de los personajes y evidencia que su estilo es un intento por ser irreverente. El final que es principio y el principio que es final achatan el fragmento inicial al literalizar que el tiempo lo destruye todo y hacen aborrecible la experiencia con esas vueltas de cámara que sí, está bien, dan la sensación de que lo irreversible puede dar vértigo y náusea, pero la película no termina haciendo algo con esa impresión.
Si es un filme para poner las sensaciones al extremo, lo hace confiando en dos situaciones que en cualquier circunstancia son fuertes, pero no porque sea una impresión intrínseca a la película. De resto, para mí no queda mucho en qué pensar más allá que en la obsesión de cierto cine por la violencia per se; violencia que inquieta y perturba al momento, pero luego se olvida porque no tiene la cercanía de la violencia de la realidad ni dice o hace algo con ella.
"Irreversible > Porque el tiempo lo destruye todo > Porque algunos actos son irreparables > Porque el hombre es un animal > Porque el deseo de venganza es un impulso natural > Porque la mayoría de los crímenes quedan sin castigo> Porque la pérdida del amado destruye como un rayo > Porque el amor es el origen de la vida > Porque toda la historia se escribe con esperma y sangre > Porque en un mundo bueno > Porque las premoniciones no modifican el curso de los acontecimientos > Porque el tiempo lo revela todo > Lo mejor y lo peor".
Pero todo esto se pierde cuando la historia en sí carece de la fuerza para sostener o darle algún sentido a las decisiones técnicas de los movimientos de cámara o de la fotografía. El problema no es que la trama sea sencilla, sino que no hay un conflicto en los personajes y, por lo tanto, la película termina siendo una fijación, ni siquiera sadomasoquista, en la violencia. Sí, tiene escenas insoportables por su crudeza y por su duración, pero la decisión de contar la historia desde el final, lo más repulsivo de la película, choca tanto que, inmediatamente, deja entrever la debilidad de los personajes y evidencia que su estilo es un intento por ser irreverente. El final que es principio y el principio que es final achatan el fragmento inicial al literalizar que el tiempo lo destruye todo y hacen aborrecible la experiencia con esas vueltas de cámara que sí, está bien, dan la sensación de que lo irreversible puede dar vértigo y náusea, pero la película no termina haciendo algo con esa impresión.
Si es un filme para poner las sensaciones al extremo, lo hace confiando en dos situaciones que en cualquier circunstancia son fuertes, pero no porque sea una impresión intrínseca a la película. De resto, para mí no queda mucho en qué pensar más allá que en la obsesión de cierto cine por la violencia per se; violencia que inquieta y perturba al momento, pero luego se olvida porque no tiene la cercanía de la violencia de la realidad ni dice o hace algo con ella.
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