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jueves, 20 de junio de 2019

Obras entre 2009 y 2019 que dejaron una impronta

En este mes que conmemoramos diez años desde la creación del grupo, hemos decidido hacer unas listas más ambiciosas: repasar una década completa a través del cine estrenado y visto en ese período. Por junio pondremos en pausa la lista mensual para dar espacio a las obras cinematográficas que nos marcaron en esta década que va cerrando.

Javier Riquel
1.       Inglorious Basterds (Bastardos Sin Gloria) – Quentin Tarantino – 2009

2.       The Revenant (El Renacido) – Alejandro González Iñárritu – 2015

Midnight in Paris (Medianoche en París) - Woody Allen - 2011

The Social Network (Red Social) - David Fincher - 2009


      Eduardo Elechiguerra
      Kys Uykusu (Sueño de invierno, Nuri Bilg Ceylan, 2014)

      Carol (Todd Haynes, 2016)

Oscuro Animal (Felipe Guerrero, 2017)

Life of Pi (Ang Lee, 2011)

domingo, 21 de abril de 2019

Cadáver exquisito a partir de un fragmento de The Revenant

Luego de ver los primeros treinta minutos de The Revenant en la última reunión, algunos de los integrantes de Moviemiento recurrimos a nuestra ya frecuente actividad del cadáver exquisito. La enumeración da cuenta de la avalancha de detalles en la que nos sumerge y casi ahoga la película de Iñárritu. Habrá que seguir viéndola para desahogarnos de tanto dolor gélido.


Hielo, sufrimiento, nieve
detalles, sentimientos, paisajes
personas enfrentadas
la soledad y la violencia
la naturaleza ataca ferozmente
unos ojos azules que expresan tanto



lunes, 18 de marzo de 2019

Desde la sala de cine (I): La Previsora

La palabra espectador proviene de la raíz latina specto, que significa viendo. En lengua castellana, el término spectator traduce sentarse a ver en el sentido de limitarse, de manera receptiva o pasiva, a espectar, es decir, a esperar, a contemplar, que un determinado hilo o entretejido de acciones y acontecimientos lleguen a su desenlace final.
("Los espectadores", José Rafael Herrera)

El cinéfilo espera constantemente. Espera a que estrene la última película de su director, personaje o actriz favoritos; espera en la fila para entrar a la sala; espera sentado a que comience la función; y, sin que sea demasiado consciente, espera a esa escena que transforme su experiencia y su vida en una certeza, en un sentido en medio de los tantos posibles. El cinéfilo es la condensación de uno de los rasgos fundamentales del ser humano. Siempre nos encontramos a la espera de algo que nos saque de un estado particular. El detalle es que frente a una pantalla de cine, la espera es muy distinta a la de un consultorio, la sala de nuestra casa o cualquier otro lugar de esparcimiento u obligación. La espera en un cine nos invita a adentrarnos en otros códigos que nos rescaten o nos dispersen.

Por esto, en el blog iniciamos una sección dedicada a las salas de cine. La propuesta es evocar experiencias formativas en cines de distintos lugares del mundo. Como gran parte del grupo está formado por cinéfilos venezolanos (que estuvieron o están) radicados en Caracas, habrá mucho de salas caraqueñas, pero no dejaremos a un lado las salas de las ciudades que nos han acogido.


Empezamos con la sala de La Previsora, situada en la Mezzanina 1 de la torre La Previsora (Premio Nacional de Arquitectura), en Plaza Venezuela, Caracas; en frente del bulevar de Sabana Grande. Tenía ciento cincuenta butacas. En 1998 fue declarada Patrimonio Sociocultural de la Ciudad de Caracas y en 2000 fue galardonada con el Premio Municipal de la Difusión Cinematográfica como la mejor sala de cine de la ciudad

María Karina De Gouveia
Fueron muchas las tardes de soledad caraqueña que vieron su fin en la función de las 6:10 pm del cine de La Previsora. Para ese entonces, nuestra ciudad capital ya era bastante agresiva, pero todavía te permitía el placer de detenerte unos minuto a mirar El Ávila, para luego ingresar en ese mundillo atemporal, acogedor e íntimo que era esa pequeña sala de cine. Películas como La piel que habito de Pedro Almodóvar y Media noche en París de Woody Allen son las que más recuerdo: siempre sola, bajo la complicidad que se establecía entre ella y yo; bajo esa abstracción que quedaba rota solo a la salida del cine, con el vapor de la entrada del Metro de Plaza Venezuela, y con la vorágine de la ciudad. Sin duda, esa sala te salvaba la vida.

Eduardo Elechiguerra
Éramos Graciela, Tony y yo. Íbamos a una de esas funciones a la 1 ó 2 pm, esas que delatan las ansias de uno por otras vidas antes de que siquiera caiga la tarde. A Serious Man de los hermanos Coen. La calidad de la imagen era muy pobre para la magnitud de la búsqueda, pero eso no importó al final. La trascendencia no suele ser nítida. Pocas veces he sentido que el humor de ellos apelara tan profundamente a un sentido posterior. Nunca pareciera llegar en la película, pero está a la expectativa, siempre latente, como ese tornado que se avecina mientras uno está en este instante entre correr y observar de lo que se huye.

jueves, 10 de mayo de 2018

Abril en películas

A continuación, algunos de los integrantes de Moviemiento damos nuestra lista de películas vistas en durante el mes pasado que nos marcaron de alguna manera. Junto con la película, una palabra con la que la asocia cada integrante:

Eduardo (@EEelechiguerra)
1. A Quiet Place - lenguaje
2. L'Atelier - escritura
3. Virus Tropical - desintegración
4. ¡Viva el palíndromo! - pasión


Francisco
Un condamné à mort s'est échappé / "Un condenado a muerte se ha escapado" - sonidos
Old Joy - compartir
If - ruptura


Gabriela (@GabrielaDurArn)
¡Viva el palíndromo! - viva el palíndromo
Citizen Kane
Pulp Fiction


Javier (@JaviRiquel)
A Quiet Place - supervivencia
Avengers: Infinity War - esperanza
Angel-A - amor
What Happened to Monday - familia
Molly's Game - ambición


María Alejandra (@merecusa)
Los Buscadores - codicia
La Familia - desconocida


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Los árbitros de la Guayaba de Oro (2): Eduardo Elechiguerra

¿Qué te motiva a votar en la Guayaba de Oro?
Me motiva conseguir un acuerdo de lo que nos represente como grupo heterogéneo que, si bien en su mayoría es venezolano, está atravesado por las inquietudes de las diversas latitudes en las que vivimos. Creo que tales condiciones culturales enriquecen nuestras opciones a la hora de votar y la mirada que vamos formándonos del mundo. Entonces, el voto es un hecho político, ojo que no partidista, que busca una estética y, en el fondo, el reconocimiento de un placer: el de encontrar vitalidad en el cine.

¿Hacia dónde crees que debería dirigirse el premio?
Creo que debemos escoger películas que hablen más de nuestras inquietudes particulares. En esto, el triunfo de principios de año para Sueño de invierno labró una búsqueda personal del grupo: filosófica y, por ende, placentera.
Debemos apelar a la diversidad, sí, de géneros, de estilos, de miradas.

Diez películas de 2016
Il solengo
Carol
Little Men
Rams
Theeb
Desde allá
The Witch
Fuocoammare
La lección
Que Horas Ela Volta?


jueves, 11 de febrero de 2016

Anomalisa (Duke Johnson y Charlie Kaufman, 2015): la anomalía entre la aridez

Anomalisa empieza con un cúmulo de voces que se enciman unas sobre otras. Y lo que veremos a continuación es una serie de voces similares que rodean a Michael Stone (David Thewlis) y que lo envuelven en una nebulosa de insatisfacción, distancia y desgano.

Michael es un hombre exitoso en lo común: está casado, tiene un hijo y está especializado en servicios al cliente. Pero la repetición de los eventos lo ha vuelto distante y desconectado de la vida cotidiana. En esto, el ritmo de la película se vuelve pesado, como si costara sobrellevar las vicisitudes nimias que se presentan. Es por esto que cuando conoce a Lisa (Jennifer Jason Leigh), poco a poco se va entramando un vínculo muy sencillo, pero valioso.


Y es ésta la fortaleza de la película: su voz. Habla, canta y gime de una manera tan encantadora que nos vemos envueltos en el enamoramiento en el que se ve atrapado Richard. Luego veremos que es una trampa que él mismo se crea, pero lo cierto es que la película es Lisa sin lugar a dudas. Está todo meticulosamente armado para que ella sea el centro, incluso a pesar de que es una persona común y corriente, una anomalía entre lo mundano. Y la película vale por ello. Su humor es irregular; su ritmo cansa y su postura final resignada reseca un poco lo que habíamos disfrutado; pero la sola 'presencia' (porque Leigh reafirma aquello de que la voz es una presencia) de Lisa hace valiosísima esta película.

viernes, 5 de febrero de 2016

Carol (Haynes, 2015) y la delicadeza de los gestos

Carol es una película que esboza los sentimientos agudizando la percepción de los gestos. Una mano apoyada en el hombro, una mirada al pasar desde un automóvil, un 'Te amo' previo a una interrupción inoportuna, un mechón de cabello por peinar. Hay un catálogo de gestos que la película va mostrando con sutileza e intimidad. Y no porque sea sutil deja de ser evocador, sino que más bien tal asomo de gestos sugiere una pasión intensa.


Podría decirse, reduciendo la trama, que es sobre un amor entre dos lesbianas. Pero es una película que, mientras muestra el amor que se va entrelazando entre Therese (Rooney Mara) y Carol (Cate Blanchett), también invita a la aceptación de la naturaleza de uno mismo. El filme no estigmatiza su relación, sino que le da los conflictos y relieves de una mujer a punto de divorciarse y una joven inocente. En esto, la carta que le escribe Carol a Therese condensa la pasión entre ellas. Con su voz firme y conciliadora, Carol relata en su correspondencia lo que hace a Therese tan esperanzada.


En este sentido, Therese, como fotógrafa de su entorno y amante, es una observadora que capta los más pequeños detalles. Es como Richard señala al principio sobre el filme que ven: "Estoy viendo si corresponden los gestos con lo que dicen los personajes". Therese, y Haynes a través de ella, está dilucidando su alrededor. Podría decirse que es una observadora casi pasiva si no fuera por su afición a la fotografía y porque, finalmente, opta por actuar, por decidir. Y es en tal decisión, una escena final que conmociona e inquieta, donde podemos ver que, siempre, la correspondencia de amor es a través de los gestos.

sábado, 16 de enero de 2016

Nominaciones a la 1ª Guayaba de Oro (2015-2016)

A continuación, los nominados a la 1era edición de la Guayaba de Oro. Las nominaciones fueron dadas a conocer hoy a través de Skype.

Éstas fueron las tres opciones que obtuvieron más votos en cada categoría y pasan a una segunda ronda para elegir el ganador. Los resultados serán anunciados el 31 de enero junto con un veredicto para cada ganador a través de Skype a las 9 pm (Argentina) - 7:30 pm (Venezuela).

En estos primeros resultados participamos nueve de los integrantes del grupo, entre miembros fundadores y miembros que se han integrado recientemente. La votación consistió en rankear cuatro opciones por categoría y valorarlas del uno al cinco, de manera de evitar empates.

La segunda ronda de votación consistirá en rankear los tres nominados de cada categoría. La votación cierra el 30 de enero. Para votar en esta segunda tanda es ideal, pero no necesario haber participado en la primera.

Las películas elegibles fueron las estrenadas durante 2015 en Venezuela, Argentina, Chile y España.


MEJOR PELÍCULA (Best Film)
INSIDE OUT/INTENSAMENTE
MAD MAX: FURY ROAD
SUEÑO DE INVIERNO

MEJOR DIRECTOR (Best Director)
Alejandro González Iñárritu, BIRDMAN (OR THE UNEXPECTED VIRTUE OF IGNORANCE)
George Miller, MAD MAX: FURY ROAD
Nuri Bilge Ceylan, SUEÑO DE INVIERNO

MEJOR ELENCO (Best Ensemble)
BIRDMAN (OR THE UNEXPECTED VIRTUE OF IGNORANCE)
MAD MAX: FURY ROAD
SUEÑO DE INVIERNO

MEJOR ACTRIZ (Best Actress)
Juliette Binoche, CLOUDS OF SILS MARIA
Marion Cotillard, DEUX JOURS, UNE NUIT/DOS DÍAS, UNA NOCHE
Julianne Moore, STILL ALICE

MEJOR ACTOR (Best Actor)
Michael Keaton, BIRDMAN (OR THE UNEXPECTED VIRTUE OF IGNORANCE)
Matt Damon, THE MARTIAN/MISIÓN RESCATE
Haluk Bilginer, KIS UYKUSU/SUEÑO DE INVIERNO

MEJOR ACTOR DE REPARTO (Best Supporting Actor)
Edward Norton, BIRDMAN (OR THE UNEXPECTED VIRTUE OF IGNORANCE)
Mark Rylance, BRIDGE OF SPIES/PUENTE DE ESPÍAS
J. K. Simmons, WHIPLASH

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO (Best Supporting Actress)
Emma Stone, BIRDMAN (OR THE UNEXPECTED VIRTUE OF IGNORANCE)
Kristen Stewart, CLOUDS OF SILS MARIA
Demet Akbag, SUEÑO DE INVIERNO

MEJOR GUIÓN (Best Screenplay)
BIRDMAN (OR THE UNEXPECTED VIRTUE OF IGNORANCE)
INTENSAMENTE
SUEÑO DE INVIERNO

MEJOR FOTOGRAFÍA (Best Cinematography)
LA JAULA DE ORO
LEVIATHAN
MAD MAX: FURY ROAD

MEJOR VESTUARIO (Best Costume Design)
CINDERELLA/CENICIENTA
MAD MAX: FURY ROAD
TIMBUKTU

MEJOR BANDA SONORA (Best Soundtrack)
BIRDMAN (OR THE UNEXPECTED VIRTUE OF IGNORANCE)
INTENSAMENTE
MAD MAX: FURY ROAD
STAR WARS: THE FORCE AWAKENS


TOTALES:
7 nominaciones:
BIRDMAN (OR THE UNEXPECTED VIRTUE OF IGNORANCE)

6 nominaciones
MAD MAX: FURY ROAD
SUEÑO DE INVIERNO

3 nominaciones
INTENSAMENTE

2 nominaciones
CLOUDS OF SILS MARIA

1 nominación
CENICIENTA
DOS DÍAS, UNA NOCHE
LA JAULA DE ORO
LEVIATHAN
THE MARTIAN
PUENTE DE ESPÍAS
STAR WARS: THE FORCE AWAKENS
STILL ALICE
TIMBUKTU
WHIPLASH

lunes, 11 de enero de 2016

Steve Jobs (Danny Boyle, 2015), las complejidades detrás de una creación

En varios momentos de Steve Jobs, se compara las computadoras con obras de arte, sean canciones o pinturas. El propio Jobs, interpretado por Michael Fassbender, dice que él es el conductor de la orquesta y los técnicos e ingenieros son los músicos. Ésta es sólo una premisa que la película explora con una energía que no nubla las complejidades detrás de los hechos que rodean una creación.

Podría decirse que la película es una biopic de Steve Jobs, pero eso sería relegar el tono grandilocuente detrás de las máquinas revolucionarias que se están por presentar a lo largo del filme. Jobs es, y varias veces se nos deja entrever, estas creaciones; estos inventos son su tarjeta de presentación. Pero es lo que hay detrás lo que le importa a Sorkin y a Boyle: detrás de la presentación, detrás de Steve Jobs, detrás de cada computadora. Cada personaje marca los diversos recorridos de creación, de ensayo, en fin, de vida. Y así, cada elemento de la película funciona con precisión para (des)montar esta máscara en particular que es la pretensión de ser lo que creas.

El filme sigue a Jobs en los preparativos de su presentación de tres inventos que innovaron el uso de computadoras personales y que cierra con la iMac en 1998. Ahí lo acompañan o lo confrontan Joanna Hoffman, dos Andy, John Sculley, Steve Wozniak, Lisa y Chrisann.

El Jobs de Fassbender arremete contra los ingenieros con agudeza y, a medida que pasamos a otra faceta de su vida, no pierde su ingenio, pero muestra sus flaquezas también. El Jobs de Fassbender deja ver a un genio y, a la vez, los tropiezos que lo hacen, no ya un hombre, sino un cobarde que se esconde, una vez más, detrás de un mito contemporáneo (la tecnología) para ensalzarse. No muy atrás va la Joanna Hoffman de una Kate Winslet comprensiva y atenta a cada detalle que articula el espectáculo. Más que un acento dudoso, su tino es el de apaciguar la bestia con inteligencia. A su vez, el juego verbal entre Fassbender y Jeff Daniels o entre Fassbender y Stuhlbarg permite detallar los tremendos actores que se enfrentan acá. Cada uno envejece dentro de sus personajes convencido de que es una pieza fundamental y que las confusiones públicas nublan sus relaciones.

Finalmente, aunque la película termine en una nota dulce, queda la impresión de que se ha visto la preparación y la lucha de un hombre, no contra las máquinas, sino con su lado humano que lo entorpece y envilece.




miércoles, 23 de diciembre de 2015

Antecedentes de la Guayaba de Oro: Las mejores de 2011

Hoy, hurgando entre los recuerdos, conseguí un documento que registra los posibles antecedentes de este premio Guayaba de Oro. Son dos hojas engrapadas, anotadas con diversas grafías, ocho por lo menos, y ya un poco manchadas por el tiempo. En ellas: veinte películas con sus comentarios respectivos.  Esto es un verdadero documento, en tanto que valioso de nuestras reuniones y apreciaciones.

En el año 2011, le fue pedido a cada participante del grupo que diera sus diez mejores películas del año. Acá, las veinte más mencionadas y los comentarios de algunos:

20. Mother and Child (Rodrigo García, 2010)
"Cruda, sin el típico final feliz. Nos acerca a una realidad, que tal vez no es cercana para nosotros" (G. D.)
"Mucho mejor que Stepmom" (G.Y.)
"Melodrama tras el silencio" (E.E.)

19. Masz Na Imie Justine/"Atrapada" (Franco de Peña. 2005)

18. Reverón (Diego Rísquez, 2011)
"¿Por qué todos los pintores terminan en un psiquiátrico" (Y.R.)
"Incompleta" (T.O.)
"Mediocre" (G.Y.)
"Mucho que desear. Inverosímil. Pero tiene "algo"" (C.G.)
"se ridiculiza la imagen del poeta Gerbasi. Buena música (Devendra…) (R.)

17. Mä som hatar kvinnor/"Millenium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres" (Niels Arden Oplev, 2009)
"Maldad" (G.Y.)
"Secretos develados, injurias, venganza" (G.D.)
"Lo llano de la oscuridad" (E.E.)

16. La vida empieza hoy (Laura Mañá, 2010)
"Emoción" (M.R.)
"Pilar Bardem grandiosa" (G.D.)
"Claro que sí, la vida empieza hoy con tina y agua caliente y…" (Y.R.)
"Como un juego inconcluso" (E.E.)

15. True Grit (hermanos Coen, 2010)
"Ridiculez" (G.Y.)
"La leyenda, la caricatura, que proviene de tener temple de acero" (E.E.)

14. Faubourg 36/"Me enamoré en París" (Christophe Barratier, 2008)
"Verosímil, emociones" (G.D.)

13. Carlos (Olivier Assayas, 2010)
"Fuerza" (G.Y.)
"La presencia de un mito" (E.E.)

12. Le Concert/"El Gran Concierto" (Radu Mihaileanu, 2009)
"Pudo haber sido excelente" (G.Y.)
"En la calle siempre hay música" (Y.R.)
"Discriminatoria: visión prejuiciosa de los rusos" (C.V.)

11. Io sono l'amore/"El Amante" (Luca Guadagnino, 20009)
"Silencio" (T.O.)
"Foto textura, textura deseo, deseo naturaleza - origen" (Y.R.)
"Absoluta" (R.)
"Yo soy el amor (des)cubierto(s) en la caverma. descubiertos en el vino tinto de su vestido con el mostaza de soporte" (E.E.)

10. La graine e le mulet/"La Gran Cena" (Abdellatif Kechiche, 2007)
"Sensual" (G.Y.)
"La parsimonia del absurdo" (E.E.)

09. Biutiful (Alejandro González Iñárritu, 2010)
"Dura" (M.R.)
"Bella" (G.Y.)
"Mala edición del audio (diálogos), se requiere subtítulos. Buen guión = real" (R.)
"Excelente la manera en que se pinta una Barcelona hostil y violenta. Quizás se pierde entre las historias que, por separado, podían ser desarrolladas" (C.V.)

08. The Beaver/"Mi otro yo" (Jodie Foster, 2011)
"Lucha" (M.R.)
"Inteligente" (G.Y.)
"Sorprenden los detalles de la oscuridad" (E.E.)

07. Midnight in Paris/"Medianoche en París" (Woody Allen, 2011)
"Plagada de clichés snobs. Los escritores y artistas son mostrados de una forma plana, llenos de lugares comunes" (C.V.)
"Uno de los mejores inicios que he visto" (Y.R.)
"Fantasiosa, reflexiva" (T.O.)
"Jazz, literatura; Woody haciendo la misma película" (R.)
"Cómoda, fácil, tonta: lugar común" (G.Y.)
"Ilusoria, pero el sueño de muchos estar con Dalí, Hemingway y Buñuel en un sueño no tiene precio jajaja" (G.D.)
"La caricatura intelectualosa" (E.E.)
"Simple, simpatía, agradable" (C.G.)

06. The Ghost Writer (Roman Polanski, 2011)
"Fría" (G.Y.)
"Papeles al aire" (R.)
"Taimada e inquietante" (E.E.)

05. The King's Speech/"El discurso del rey" (Tom Hooper, 2010)
"Determinación" (M.R.)
"Un tartamudo al cantar deja de serlo…magia del arte y sus expresiones (alma)" (Y.R.)
"Muda" (E.E.)

04. El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009)
"Tierna" (G.Y.)
"Apasionada, certera, dura" (G.D.)
"El amigo asesinado ocultando el retrato antes que le apagaran la borrachera" (R.)
"Demuele cómo puede costar cuando se toma la justicia en las manos propias. Sus ojos" (E.E.)
"Impactante, te remueve" (C.G.)
"La cárcel siempre está en tu mente, no afuera" (R.)

03. A Single Man (Tom Ford, 2009)
"Perfecta" (G.Y.)
"El comercial de perfume más largo que he visto" (R.)
"La elegancia puede pecar de apariencia" (E.E.)
"Lenta, personajes monótonos" (C.V.)

02. Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2009)
"Incomodidad, amarga" (M.R.)
"Conflicto" (G.Y.)
"Real, cruda" (C.G.)
"El amor siempre esconde cosas mágicas y dolorosas" (Y.R.)
"La perfidia tiene rostro de mujer" (R.)
"Excelentes actuaciones, la música redimensiona cada momento, devastadora en el uso de los flashbacks" (C.V.)
"El gesto pasado, mientras pasa más el tiempo, se vuelve más preciso y más demoledor" (E.E.)

01. Black Swan (Darren Aronofsky, 2010)
"Pasión" (M.R.)
"Contrastes" (G.Y.)
"No fue la gran cosa" (C.G.)
"La magia de las tablas, danzar al límite del anhelo; y luego el ahogo" (Y.R.)
"La actuación de Natalie es un poco sobreactuada al principio pero luego se vuelve impactante. Buen trabajo, en el montaje del ballet y en atrapar al espectador en la obsesión de la protagonista" (C.V.)
"Si se tomara menos en serio y, por lo tanto, fuese menos asfixiante, sería más divertida y más suelta. Nunca hay un cisne negro en Natalie Portman" (E.E.)

domingo, 17 de junio de 2012

Diálogos inconclusos: Shame (2): Brandon y Sissy

CÉSAR: Cabría preguntarse si se debe decir que la angustia de Brandon simplemente se acentuó con la llegada de Sissy o si, más bien, se volvió un problema para él. Antes lo vemos en su soledad, quizás ya vergüenza, pero ¿angustia? ¿No apareció como problema para él con Sissy?

YAMILETH: Para mí tiene peso esa entrada porque Sissy desencaja la rutina de él, vida física es vida psíquica también.

CRISTINA: Sissy es un catalizador, pero no creo que sea vergüenza lo que él siente al comienzo. Ya él iba por ese camino. Si estaba 'cómodo', no estaba tranquilo con esa situación.

EDUARDO: Yo no sé. ¿Cómo puede estar cómodo alguien inquieto? La llegada de Sissy es importante para acentuar el problema, pero la película empieza con Brandon como una imagen de su inquietud, esta imagen invertida de su cuerpo al borde. Quiero decir, Sissy es importante como reflejo de él, de que el caos de Brandon es un caos organizado con respecto al de ella, pero es caos en fin.

CÉSAR: Yo creo que antes de que llegara Sissy, Brandon está 'cómodo' en su humillación, en la degradación que siente y disfruta con su vida sexual. Pero cuando es confrontado a través de Sissy, y ve a alguien amado (y quizás el problema no sea de 'reflejo', creo que Brandon no es tan narcicista) en su situación, entonces no puede soportarlo.

YAMILETH: César, pienso que cuando algo nos refleja, ahí, exactamente, es donde estamos relacionándonos con un yo, quizás más interno que, claro, puede calar en vergüenza y demás. Yo no creo que sea vergüenza lo que Brandon siente al comienzo porque ahí hay sentimiento, atracción, un límite más que su yo no permite cruzar.

EDUARDO: ¡¿Cómodo?! Cómo va a estar cómodo con esa primera imagen de él acostado al borde. Y si ésta no les convence, pues veamos la del filthy hardrive que tampoco tiene que ver con su hermana. ¡¿Dónde está él justamente cuando habla con Marianne y después de que el jefe le ha hablado de su disco duro?! Su cabeza está fuera del plano. Apenas cuando ella aparece y hablan del azúcar, se asoma la nariz y parte del rostro de Brandon, pero de resto, está fuera de la imagen. Acaban de descubrirlo y esto lo (y nos) descoloca. Es como cuando bota toda su pornografía, su computadora portátil y hasta su comida: la siguiente imagen es él de espaldas a nosotros, su cabeza tan gacha que ni la vemos y, de fondo, las persianas cerradas.

CÉSAR: Claro, comodidad no es felicidad. Más de una vez estamos en situaciones que nos perjudican pero proporcionan tal nivel de seguridad que no salimos de ella. A eso me refiero con esta primera etapa de Brandon. Además, es un adicto. Qué mejor comodidad para un adicto que recibir su droga como y cuando la necesita.

EDUARDO: Exacto, es una rutina, pero es una rutina de inquietudes. Tal vez toda la película se trate de la rutina de estos inquietos.

CRISTINA: Cómo me refiero a que era su vida, su rutina, pero no que estaba a gusto o en paz con la situación.

MOISÉS: Pero no quiere salir de esa rutina, le gusta.

CRISTINA: No, no le gusta.

EDUARDO: ¿Quién es el que parece un fantasma cuando seduce con su mirada a la chica en el metro la primera vez? Si es fantasma para nosotros, lo es para él mismo.


MOISÉS: ¿Y si no se ha dado cuenta?

EDUARDO: Pero una imagen implica darse cuenta. Brandon está pendiente de su imagen, de su apariencia (y, en esto, es doblemente significativo lo cuidada que está la película en su composición, cinematográfica y visual), pero eso no quiere decir que no pueda ver más allá de sí. Y es la imagen la que nos agrieta mientras la apariencia se encierra en sí misma.

CÉSAR: Bueno, eso es una explicación, pero si seguimos con el tema de la comodidad, la cena con Marianne era una situación bastante amenazante para él, por el tema del compromiso, los sentimientos. Ante la amenaza, es impotente. Es sacado de su "zona de confort", el sexo casual.

YAMILETH: Sí, qué desajuste esa cena con Marianne y el posterior encuentro fallido con ella en el apartamento-mirador

EDUARDO: ¡Y esa escena luego de 'tirarse' muy a lo porno a la otra en ese 'mirador'! Atardeciendo, con el barco al fondo que pareciera atravesarlo y perderse en su silueta.

YAMILETH: Y que es la 'satisfacción alucinatoria del deseo' puesta en bandeja de plata de lo que había visto antes de entrar a la cita con Marianne. Lo cumplió, sí, con una puta.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El tiempo y la memoria, sístole y diástole del corazón. Una conversa sobre Blue Valentine: Primera parte

EDUARDO
Luego de ver Blue Valentine, me siento abandonado. No es una tristeza la que siento por los sentimientos que se deterioran hasta cambiar, no es una depresión porque así como amamos nos volvemos más crueles. No sé qué es, pero me quedo hilando paralelos entre las escenas y cómo amamos día a día. La película me emociona porque mientras busco las pistas de cuándo y por qué se transforman los sentimientos, me descubro saboreando (placer y dolor) cada momento desgajado de Dean y Cindy. Ryan Gosling decía en una entrevista que la película te hace sentir como un detective de lo que cada uno hizo y, sí, pero los amantes saben que los culpables poco importan. Es más lo que se rompe y lo que ya no queda.

CRISTINA
Sí, no estoy tan segura de eso, de que "los culpables poco importan". Lo que pensaba es que, al menos en mi caso, se me pierden esas pistas de la transformación de su relación: no alcanzamos a verla, a entenderla del todo, hay un vacío en ese sentido. Y quizá la intención es que no terminemos de ver eso, para poder apreciar, tan bruscamente como lo hacemos, el antes y el después. Porque si vivimos lo progresivo
(de ahí el tiempo en que se maneja la película, entre fragmentos de pasado y de presente, de ahí que no veamos el devenir), se nos pierden esos detalles. Lo progresivo opaca los instantes precisos en que se trazó ese camino, los momentos decisivos que al final son todos y cada uno.
Desde la avena mal preparada al desayuno, hasta el beso insípido, la palabra dicha sin cuidado... todo.

EDUARDO
Pero es que ahí está la agudeza (y la dureza) de la película: al mostrarte el antes y el después, impide que te puedas aferrar al quién hizo qué, no porque no te los asome (como dices: los detalles que al comienzo nos encantan, terminan por incomodarnos hasta agobiarnos), sino porque hay una naturaleza moviéndose por debajo de los sentimientos, envejeciendo junto con el cuerpo. Nos daremos cuenta demasiado tarde de quién fue el culpable: en algún punto, descubres, así, por casualidad, que fuiste tú, pero ya no importa.

CRISTINA
Sí, quizá no lo descubres, el culpable se pierde en esa dialéctica, en ese ir y venir de pequeños gestos que (¿será?) pudieron ser mejores. La rutina nos hace perder de vista esa crueldad que mencionabas: ¿no pasa a ser, esa crueldad, algo natural? Es decir, no hay una mala intención detrás de ella y entonces ya no es crueldad. O quizá la ceguera, la desidia, el abandono de uno mismo y del otro, pasa a ser un tipo de crueldad cotidiana y casi desapercibida. Poco a poco dejamos de vernos a nosotros mismos, y dejamos de ver al otro.

Los pequeños rechazos, rencores, la falta de atención, se pueden volver tan naturales como los primeros gestos de afecto, de atención, de cuidado que teníamos con el otro. Mi pregunta, y es esa duda lo que me parece más terrible, lo que más me golpea de la película, es si no es ese el curso natural de las cosas, porque esos malos gestos fueron tan naturales como los primeros, de afecto, de atención, de cuidado.

EDUARDO
Un sencillo corte en la película remueve esto en mí, esto en nosotros ahora que lo mencionas, con una sencillez dolorosa: Dean está presentándole la habitación al viejo, agarra su dinero, dispuesto a irse y ve hacia nosotros (¿entonces, además, nos hacemos cómplices del amor de los demás?), su mirada atontada, risueña, nos da a entender que es ella a quien ve, pero lo que nos devuelve la mirada es a Cindy, en el presente, viendo a Dean por la ventana mientras entierra a la perra. A él lo vimos casi de cuerpo entero, alegre; a ella la vemos al rostro, a sus ojos profundamente tristes. Como si lo que viéramos al comienzo es un indicio, no de lo que amamos, que disfrutamos y devoramos golosos, sino un asomo de lo que siempre sentimos demasiado tarde y que nos sorprende cuando ya ha pasado: el tiempo.

CRISTINA
Sí, esa parte es clave, creo que no había terminado de verla tan claramente sino hasta ahora. Sí. La muerte de la perra coincide "casualmente" con la final degeneración de su relación. Pero ¿será que en verdad él sigue viéndola de esa manera, como la miraba al principio? Y si es asi, ¿por qué ella no a él?

Hay algo allí de pérdida, de muerte, de vacío, que empieza a rondar desde el principio, en la primera escena, cuando la niña está buscando y gritando (un grito desesperado, desolado) el nombre de la perra frente a la casita vacía.


EDUARDO
Sí, me gusta eso que dices: el comienzo, boscoso y desolado, muestra no sólo la casita de la perra vacía, no sólo sus gritos, no sólo a una niña tan pequeña y a la vez tan sola, sino un juguete perdido entre la maleza.

Por cierto que ya es la segunda vez que, al pensar en este juego del tiempo en Blue Valentine, me acuerdo de Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos, acaso sea por la manera como ambas películas hacen que cada vez que las vemos nos brinden nuevas impresiones sobre lo que vimos antes, detalles que le dan otra dimensión a los giros y a los gestos de cada personaje.

CRISTINA
Cierto, el repaso es mucho más revelador, como si el presente siempre fuese medio ciego

EDUARDO
¡Exacto! Medio torpe, incluso. Ese juego de miradas y preguntarse el porqué ella no lo sigue viendo como el comienzo tal vez llevaría a responder que ella se conformó con Dean (en cuanto a su trabajo como pintor de casas) y a su trabajo de enfermera, y se decepcionó de esto, a diferencia de Dean que, si sacrifica su "potencial" es para vivir junto a ella. Quién sabe si la pregunta sea cuál puede ser el potencial de una pareja más allá de amarse que es acompañarse. Dean trabaja para estar con ella; Cindy trabaja para algo más.

CRISTINA
Sí. Él dice que él no quería nada de eso. No quería ser simplemente el esposo de alguien el padre de alguien, pero al final, sin saberlo, sí era lo que quería. Cuando eso llegó, comenzó a amar eso. Quizá ella se quedó en el anhelo de la posibilidad. O de la imposibilidad llegado el momento. A fin de cuentas ella no lo escogió; él sí, de una u otra forma.

Por otra parte, está la cuestión con los ancianos, las maneras de amor que cada uno ve: el primer anciano, al que él le hace la mudanza, tenía una foto de su esposa, Dean mira la foto y le dice que es hermosa, justo antes de ver a Cindy por primera vez. Ella cuando habla con su abuela sólo obtiene una “historia de amor” llena de insatisfacción; mira a sus padres que ya ni pueden sentarse juntos a la mesa.

EDUARDO
Y me encanta cómo la abuela reconoce que la única manera de saber cómo desaparecen los sentimientos es teniéndolos. Parece sentido común, pero su voz suena tan franca al respecto.

CRISTINA
Como si las personas más viejas que ellos miran fuesen un espejo, una cierta imagen de cómo cada uno ve su relación.

EDUARDO
Sí, como si ver a alguien en el presente es, sin darnos cuenta, vernos a nosotros mismos en el futuro. Y están los padres de Dean, que no vemos ni siquiera y, por lo tanto, lo difícil que pudo haber sido la relación de ellos, él ya está lejos de eso.

CRISTINA
Verdad, ¿los menciona en algún momento?

EDUARDO
Sí, en el almuerzo familiar.

CRISTINA
Sí, pero eso es tan jodido, porque, como te decía hace un rato, me queda la duda de si ese es el curso natural de las cosas, del amor, como si a ese brillo del principio sólo le tocara opacarse pero no tenemos remedio y hay, a juro, que vivirlo, que entenderlo en carne propia.

EDUARDO
Algo que me provoca una terrible sensación de encierro es cuando la abuela cuenta su historia de amor y en un instante aparece el papá de Cindy cerrando la puerta de la casa y apenas se puede ver la naturaleza por la ventanita de la puerta. Es una cerrazón casi angustiosa, no sólo por la tensión evidente, también por lo que no se dice y se muestra, por ejemplo en este gesto de lo que dejamos fuera.

CRISTINA
Wow, sí, no recuerdo perfectamente esa parte pero sí. Quizá es demasiado obvio: la película tiene todo un discurso de amor y desamor paralelo al diálogo. Es evidente que las acciones también cuentan la historia, pero acá hay algo más: pequeñas cosas, como decíamos, que hay que volver a mirar, elementos -sucesos, detalles, gestos- que hablan profundamente de ellos.

domingo, 22 de mayo de 2011

Perseguidores, perseguidos, olvidados

Caminas por la calle, entre anónimos. Aun reconocer un rostro es el engaño de entumecidos; poco después y sin darte cuenta volverás a ser de la multitud. Eres parte de este tumulto, este tumor de gente, masas de rostros que no te importan y que no te pueden importar si quieres seguir. Eres otro anónimo, nunca tú, yo, ni él, mucho menos nosotros, no vas hacia el nombre, sino cada vez más lejos de él. Te inquieta si sientes que persigues a alguien o que alguien te persigue, aunque apenas coincidan en estas calles que son sólo para acallar la naturaleza, ahora sobrenaturaleza, de los días.

Es esta sensación de perseguidores y perseguidos la que se queda conmigo de Following: la calle es un túnel de donde los ecos de cada conciencia murmuran, desolados, como el azar que despierta a los transeúntes en su rutina de vida, de trabajo, de pasiones. La música y la fotografía resuenan como una persecusión latente. Y es este rasgo el que desaparece más pronto en la película para convertirse en una repetición, un truco de narrar la historia en distintos tiempos. Aquí es cuando la emoción de la película se sostiene por creer sus sorpresas, pero no porque Cobb, la rubia o el joven escritor sean fascinantes. Ella misma se enreda en su trama y sale de ella, desentendida de imaginar esa vida latente de las calles o de sacar de las entrañas la escritura que hace el joven. Así como la rubia y el joven son anónimos y el único que tiene nombre es quien los engaña, todo esto termina importando poco. Son otros anónimos como nosotros cuando caminamos por la calle, con una vida que comienza y termina en cada rostro, con sueños pequeños, esos que esta película no termina de descubrir su relevancia en la textura particular que le brinda cada uno con su cuerpo. Todo ha sido un engaño de quien se satisface de ser buen narrador y ahora, más allá de las sorpresas que sólo marean, cuando Cobb es otra cara entre transeúntes, ya nada importa.

sábado, 30 de abril de 2011

Por haber vivido, orquestas el absurdo de los sueños

Después de ver Du Levande, curioseando más sobre ella como quien quiere seguir explorando un tesoro que acaba de descubrir, me incomodó un poco que se referían a las historias que tejen la película llamándolas "viñetas", como si cada personaje fuese independiente de los demás o estuviera protagonizando un cortometraje aparte. Y no.

Lo que más me fascina de esta película es cómo va articulando una vida citadina con cada escena, agudizando la mirada en los sueños, temores y deseos de estos personajes. Si son asomos por su brevedad, la agudeza está en cuánta tristeza transmiten las escenas con su paleta de colores (claros casi hasta ser pasteles) que, junto con el humor en las situaciones, conjugan la lentitud y repetición de los personajes, la música, los diálogos, en imágenes de una angustia latente, no sobrecargada.

Estamos ante personajes completos, a los que sólo podemos ver a través de planos generales y usualmente fijos. Pero no porque ellos sean imaginados así, la mirada no deja de atenderlos, de enfocarlos en el centro, concentrando también nuestras sensaciones, nuestras risas, nuestra desesperanza, y así, poco a poco, nuestro propio absurdo. Sí, las historias pueden verse como viñetas de una ciudad similares a las viñetas de una caricatura, pero verlas así sería deshilar la continuidad que conjugan entre ellas, escuchar cada instrumento sin atender que forman parte de una banda fascinante y graciosa, porque todos quieren ser escuchados, pero siempre de una manera distinta, hasta que se atropellan y nos hacen reír, no sin antes con un resabio de cierta amargura.



Vemos la que suponemos una entrada de un edificio, la Planta Baja. Al fondo y en el centro, un ascensor bastante ocupado abre sus puertas metálicas. Un señor está entrando en el edificio. Nadie hace un esfuerzo por permitir que el señor, quien acelera el paso, casi por no dejar, llegue a tiempo. Las puertas se cierran. Automáticamente, el se dispone a subir las escaleras. Es aquí cuando su manera de subirlas hacen notar su cansancio y, en la pared, casi a oscuras, se descubre la penumbra de un aguamarina pastel que en el resto del lugar es más claro. Este subir las escaleras, como quien pasa desapercibido, con un caminar pesado de años, es el germen de la confesión que nos hace el mismo señor luego, cuando descubrimos que es psiquiatra; confesión a nosotros, como un desahogo que la mirada ha descubierto como una necesidad y no un capricho. Así como su caminar, su voz pesa con el cansancio que lo ha agotado entre los anhelos y las tristezas de los otros, entre la capacidad de hacerlos felices y la resignación de acudir a las pastillas, resignación ante el oficio que poco a poco, también, nos ha gastado a nosotros mismos.



Anna, una entre tantas Anna que asoma la película, nos confiesa su sueño. Su confesión parece ser escuchada por los presentes en el bar; tan presentes como anónimos, tan presentes que poco muestran atención a las palabras de Anna, aunque asumimos que escuchan. Anna nos muestra su sueño, entre la música de la guitarra eléctrica que suena evocando el final o el principio de un viaje feliz. ¿Y no es esta la impresión que provoca el esposo de Anna? Nunca queda claro si Micke Larsson existe más allá de Anna. Nadie más parece reconocerlo como lo hace ella. Su primer encuentro parece una casualidad cómplice sólo entre ellos. Mejor, que no quede claro, es más fascinante Micke como sueño y este sueño como la cristalización de un anhelo, una alegría genuina que se asoma en la película como se asoma el público a felicitar a los recién casados, una alegría efímera como tiene que ser toda alegría para ser verdadera. Poco antes de esto, la mirada nos arrima levemente, casi imperceptiblemente, más hacia la ventana. Notamos que el paisaje se desliza por ella como quien va en un carro, pero van en la que parece su habitación, cálida, cómoda. La propia habitación se descubre como un lugar dislocado de la dinámica citadina, una habitación para ellos, y que no puede permanecer fija como los edificios de una ciudad, si queremos atesorarla.

Escojo estas dos escenas como imágenes de confesiones entre sueños, como parte de una mirada que, por el efecto entre su distancia y su ritmo, surge la agudeza de descubrir las contradicciones del día a día citadino. Estas contradicciones se despiertan entre ambigüedades, guiños que pueden pasar desapercibidos por lo sutiles que son, y que me hacen preguntarme si toda la película no es sino un gran sueño compuesto de diversos sueños, por su atmósfera neblinosa en la que se aceptan las situaciones más raras como si fueran variaciones de una misma tristeza y un mismo anhelo. Y si no es un gran sueño, se convierte en una tremenda premonición del sueño que cuenta el primer citadino que vemos, premonición de un cielo que poco vemos a lo largo de la película, hasta el final, aunque incluso aquí, en apariencia se muestra desde un ángulo ambiguo, que no aclara si estamos viendo hacia arriba o hacia abajo. Acaso sea esta una imagen de la ambigüedad que habla de toda la película, sueño o premonición, tristeza y anhelo, orquesta de una ciudad donde incluso para ver el cielo no nos olvidamos de los edificios que nos atraviesan la mirada.

miércoles, 13 de abril de 2011

Imágenes y sonidos de Yi yi (y 3): Yang Yang



"Lo siento, abuela. No es que no quisiese hablar contigo. Creo que todo lo que pueda decirte debes saberlo ya. Si no, no me lo dirías siempre. Todos dicen que te has ido. Pero tú no me dijiste a dónde ibas. Supongo que es a algún lugar que crees que debería conocer. Pero, Abuela, yo sé muy pocas cosas. ¿Sabes qué quiero hacer cuando sea mayor? Quiero contar a la gente cosas que no sepan. Mostrarles cosas que nunca hayan visto. Será muy divertido. Si lo hago, ¿puedo decirle a todos y llevarlos a que te visiten? Abuela. Te echo de menos. Sobre todo, cuando veo a mi primito recién nacido que aún no tiene nombre. Él me recuerda que tú siempre decías que te sentías vieja. Quiero decirle a mi primito que me siento viejo también".

Yang Yang, su mirada atenta, bajo el silencio de la inocencia, en su flux nos deja la vaga impresión, y por vaga nos engaña con ternura sin darnos cuenta de que nos prepara para la fragilidad incontenible de las lágrimas, de que un pequeño hombre entra en la sala. Su curiosidad, la de sus ojos, la de sus travesuras, la de sus preguntas, encanta como el placer de jugar. De hecho, acudimos a sus jugueteos de amor como la conformación de un clima, la atmósfera de calma que la vida de cada personaje ha ido enhebrando en imágenes, cada imagen es un gesto, parsimonioso sí, pero vital, de los compases que componen la música que es esta película, retrato de una familia que a la vez es la vida de un personaje desgajada en la edad de los personajes. ¿Acaso son estas las lágrimas que nos traen las palabras de Yang Yang: la vejez de su abuela no dista de la suya propia? Las imágenes desentrañables de cada familiar nos descubren que acudimos a la muerte de la abuela con el mismo desasosiego que siente un niño al descubrir el mundo envuelto y desenvuelto en él. ¿Acaso Yang Yang rechaza hablar con ella en la cama por esto, por lo que desarma la enfermedad en el cuerpo de cualquiera? Poco importan las razones, sino las maneras. ¡Y cómo (nos) lee, voz, susurro a la expectativa, palabras que se tropiezan con preguntas correteando respuestas! La mirada de Yang Yang atiende a su abuela, casi como si esperara que ella le respondiese, así como la película atiende a las circunstancias de N. J., Min Min, Ting Ting con humor y delicadeza, pero hay una liviandad que encausa a todos los personajes en este diálogo (sí, es el monólogo de Yang Yang y aun así sus palabras encarnan la generosidad y entendimiento de una conversación) que los reduce a ausencias como las sillas vacías al fondo del niño. Al final, acudimos a la muerte como atendemos a las pérdidas del día a día.