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lunes, 18 de marzo de 2019

Desde la sala de cine (I): La Previsora

La palabra espectador proviene de la raíz latina specto, que significa viendo. En lengua castellana, el término spectator traduce sentarse a ver en el sentido de limitarse, de manera receptiva o pasiva, a espectar, es decir, a esperar, a contemplar, que un determinado hilo o entretejido de acciones y acontecimientos lleguen a su desenlace final.
("Los espectadores", José Rafael Herrera)

El cinéfilo espera constantemente. Espera a que estrene la última película de su director, personaje o actriz favoritos; espera en la fila para entrar a la sala; espera sentado a que comience la función; y, sin que sea demasiado consciente, espera a esa escena que transforme su experiencia y su vida en una certeza, en un sentido en medio de los tantos posibles. El cinéfilo es la condensación de uno de los rasgos fundamentales del ser humano. Siempre nos encontramos a la espera de algo que nos saque de un estado particular. El detalle es que frente a una pantalla de cine, la espera es muy distinta a la de un consultorio, la sala de nuestra casa o cualquier otro lugar de esparcimiento u obligación. La espera en un cine nos invita a adentrarnos en otros códigos que nos rescaten o nos dispersen.

Por esto, en el blog iniciamos una sección dedicada a las salas de cine. La propuesta es evocar experiencias formativas en cines de distintos lugares del mundo. Como gran parte del grupo está formado por cinéfilos venezolanos (que estuvieron o están) radicados en Caracas, habrá mucho de salas caraqueñas, pero no dejaremos a un lado las salas de las ciudades que nos han acogido.


Empezamos con la sala de La Previsora, situada en la Mezzanina 1 de la torre La Previsora (Premio Nacional de Arquitectura), en Plaza Venezuela, Caracas; en frente del bulevar de Sabana Grande. Tenía ciento cincuenta butacas. En 1998 fue declarada Patrimonio Sociocultural de la Ciudad de Caracas y en 2000 fue galardonada con el Premio Municipal de la Difusión Cinematográfica como la mejor sala de cine de la ciudad

María Karina De Gouveia
Fueron muchas las tardes de soledad caraqueña que vieron su fin en la función de las 6:10 pm del cine de La Previsora. Para ese entonces, nuestra ciudad capital ya era bastante agresiva, pero todavía te permitía el placer de detenerte unos minuto a mirar El Ávila, para luego ingresar en ese mundillo atemporal, acogedor e íntimo que era esa pequeña sala de cine. Películas como La piel que habito de Pedro Almodóvar y Media noche en París de Woody Allen son las que más recuerdo: siempre sola, bajo la complicidad que se establecía entre ella y yo; bajo esa abstracción que quedaba rota solo a la salida del cine, con el vapor de la entrada del Metro de Plaza Venezuela, y con la vorágine de la ciudad. Sin duda, esa sala te salvaba la vida.

Eduardo Elechiguerra
Éramos Graciela, Tony y yo. Íbamos a una de esas funciones a la 1 ó 2 pm, esas que delatan las ansias de uno por otras vidas antes de que siquiera caiga la tarde. A Serious Man de los hermanos Coen. La calidad de la imagen era muy pobre para la magnitud de la búsqueda, pero eso no importó al final. La trascendencia no suele ser nítida. Pocas veces he sentido que el humor de ellos apelara tan profundamente a un sentido posterior. Nunca pareciera llegar en la película, pero está a la expectativa, siempre latente, como ese tornado que se avecina mientras uno está en este instante entre correr y observar de lo que se huye.

martes, 13 de octubre de 2009

Festival de Cine Español 2009 en Caracas (I)

Hoy no era buena idea ir al cine. Había varias cosas pendientes por hacer, clases a mitad de la tarde y el título de la película y su director me despertaban la curiosidad, pero estaba indeciso. Lo estuve, incluso caminando hacia La Previsora, donde la estaban presentando en función de 2, pero me dejé llevar.



Animales heridos deja una sensación amarga. Las manías (o las mañas) de sus personajes, tres parejas, dan risa por las nimiedades que el narrador, con ese tono de cotidianidad casi banal, resalta de ellas; pero también generan cierto sinsabor, algo de ternura y compasión (qué difícil es pensar en esa palabra sin su connotación condescendiente: me refiero aquí de identificar algo de mí en ellos, o de ellos en mí, de reconocer) porque sus mañas también son parte de debilidades más profundas. Si bien es cierto que los personajes son estereotípicos, el narrador y las actuaciones le brindan matices de fragilidad: la química entre los actores, un diálogo, una reflexión (incisiva o nostálgica) sobre el efecto que tiene la situación sobre el personaje, un gesto, en fin, un indicio de que detrás de tanta apariencia, ellos también son animales lamiéndose las heridas de sus relaciones. Lo más inquietante de ser un animal herido, lo más doloroso dirían algunos, es tener la conciencia de serlo. Lo que nunca entendí, y que distrajo casi desde el principio hasta el final, fue la aparición especial del micrófono y del boom. Aparece en tantas escenas de la película que, a partir de un momento, creí que era intencional.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Festival de Cine Español en Caracas

Yolimer Obelmejías Valdez
EL UNIVERSAL

Cumple 13 años y ya es todo un adolescente. Así llega al país la décimo tercera edición del Festival de Cine Español y esta vez un grupo de películas ibéricas se exhibirán completamente gratis en las plazas Bolívar y Candelaria, Sala Cabrujas, Periférico de Caracas, Colegio Francia y las universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y Metropolitana, en su apéndice ciclo Famcine.

Pero el resto del país no quedará al margen de la "gran fiesta del cine", ya que ésta también podrá ser disfrutada en: Carabobo, Maracaibo, Maracay, Mérida y Margarita.

Douglas Palumbo, Alberto García y José Pisano, coordinadores del evento, explicaron que la logística será posible gracias al apoyo de la Fundación Cinemateca Nacional y las Alcaldías de Chacao y Sucre, al igual, que a la colaboración un número importante de patrocinantes.

El festival trae debajo del brazo ocho nuevas películas dispuestas a cautivar el interés del público venezolano con la estructura narrativa, humor y salero que caracteriza a los films provenientes de la Península Ibérica.

El ramillete de producciones está encabezado por Los abrazos rotos de Pedro Almodóvar, protagonizada por la ganadora del Oscar, Penélope Cruz, quien demuestra nuevamente su versatilidad en el papel de la sufrida Elena, una mujer con doble vida que después de muchos golpes, encuentra el amor. No obstante, no le será nada fácil mantenerlo.

La película nos recuerda inevitablemente a trabajos anteriores del director manchego, en los cuales hace alusiones al trabajo de cineastas y actores con vidas atormentadas. La historia está cargada de mucho ritmo y los diálogos tienen la franqueza de la naturaleza española. La dirección de arte y fotografía son sencillamente impecables, sin dejar de lado, la naturalidad del elenco de figuras seleccionadas por Almodóvar. ¿Qué mejor manera de iniciar esta fiesta que con el plato fuerte?

La lista del festival también incluye a Fados de Carlos Saura; Los girasoles ciegos de José Luis Cuerda; Que parezca accidente de Gerardo Herrero; Ocho citas de Peris Romano y Rodrigo Sorogoyen; Casual day de Max Lemcke; Animales heridos de Ventura Pons y Aparecidos de Paco Cabezas.

El pre-estreno de la XIII edición del festival exhibirá Un lugar lejano, el quinto largometraje del director venezolano José Ramón Novoa, quien es el invitado de la muestra.

El Festival de Cine Español se iniciará a partir del próximo viernes 9 de octubre en Caracas en las salas del Circuito Gran Cine: Cines Paseo del Trasnocho Cultural, en Cinex y Cines Unidos y la UCV.

En el ciclo Famcine, el Gran Cine Móvil permitirá que los caraqueños se enamoren de la historia de Elsa y Fred (Marcos Carnevale), Días de fútbol de Jorge Serrano y El bosque animado de Ángel de la Cruz y Manolo Gómez.

La realización del festival se enmarca dentro de la celebración del octavo aniversario del Centro Cultural Trasnocho, espacio que tradicionalmente ha dado cabida a este evento.