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lunes, 7 de marzo de 2011

Nuestra película favorita de 2010


Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010)
Elenco de voces: Tim Allen, Tom Hanks, Joan Cusack, Don Rickles, Ned Beatty, Michael Keaton

Intensamente insuperable. Un abanico de emociones y sentimientos: felicidad, tristeza, nostalgia. Una película animada que nos reencontrará con el Andy que todos hemos sido: despidiéndonos de eso que tanto amamos. Bye bye, infancia. Admiren pues al inquebrantable ser que no se deshoje en lágrimas con la tercera entrega de Toy Story. Lloramos, reímos, cantamos. Y adoramos la versión españoleta de Buzz. Yo soy tu amigo fiel, ¡y olé! (Manuela)
La película juega fluidamente con un manojo de impresiones. Mantiene las aventuras de los juguetes y de la infancia. La primera escena es un homenaje a la imaginación de cualquier niño que corretea y fantasea las misiones más descabelladas (nunca inverosímiles en su mente, siempre hechas posibles por sus juguetes). Estas aventuras nos divierten con el humor de los juguetes que ya hemos conocido a lo largo de quince años, con las novedades de esta entrega (el encuentro entre Barbie y Ken, así como el armario de este son dos de los momentos más graciosos de la película, pero no pueden dejarse atrás el Nené Nenuco o el Oso Maloso que "¡hasta huele a frutillas!"). En esta trilogía de infancia y juguetes, el humor es clave para sopesar lo que podría caer en simple ternura. Y es que sigue inquietándome la naturalidad de la animación de los juguetes en contraste con los rasgos más simples de los personajes humanos, como si nos estuviera invitando a hacer más empatía con los juguetes que con los humanos. Hay una cercanía que se hace palpable cuando veo los rasgos, la textura, los accesorios, en general, todos los detalles de cada juguete, como si toda la vida, las fantasías, aventuras y emociones estuvieran volcadas sobre los juguetes y el juego que ellos permiten. Al final, una de las sorpresas de la trilogía es que el crecimiento de Andy está plasmado, no sólo en su crecimiento físico o en la transformación de su cuarto, también, y sobre todo, en las circunstancias donde se ven envueltos los juguetes en cada película. Podría fantasearse, como interpretación, que las aventuras de los juguetes pertenecen a los sueños y fantasías de Andy. Que al menos esto sea una lectura posible para las películas es una maravilla a las sutilezas escondidas en sus chistes y en la infancia de cada uno de nosotros que evocamos a través de la película.
Al mismo tiempo, junto con las aventuras y el humor, nos angustia (algunos dirán que excesivamente) con la posible muerte de los juguetes. Y, finalmente, nos prepara para la despedida. En esto, la nostalgia por nuestra propia infancia nos deshace en lágrimas, pero se trata también de una trilogía que nos ha regalado aventuras y juguetes entrañables. Con el final, recordamos la despedida de nuestra infancia y, una vez más, nos volvemos a despedir de ella a través de estos juguetes que nos han acompañado como los nuestros nos acompañaron. La trilogía de Toy Story plasma el transcurso de la vida de alguien desde la aparente ligereza de nuestra infancia. Como cierre, Toy Story 3 nos muestra los conflictos de la muerte a partir de un adiós a lo que fuimos en la niñez, a lo que somos/dejamos de ser a través de las cosas que nos amarran mientras nos muestra otras maneras (tremendas sin satanizarlas) de jugar (Eduardo).

Puesto #2 de nuestras películas favoritas de 2010

The Social Network o "Red Social" (David Fincher, 2010)
Elenco: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Justin Timberlake, Armie Hammer, Roonie Mara

Definitivamente marca una era. Es esa película que algún día le querremos mostrar a nuestros hijos y nietos para que entiendan cómo era nuestro modo de vida tecnológicamente primitivo, cómo mal gastábamos nuestro precioso tiempo cuando éramos jóvenes y bonitos, cómo empezamos a combinar vida real con vida virtual. Ese film condimentado por la excepcional actuación de Jesse Eisenberg –el chico de 27 que aparenta 20–;  el de interpretación magistral: tan nerd que espanta y encanta. (Des)agradable Mark Zuckerberg, creador de Facebook, Dios te guarde en su club privado. Y cómo no recordar a un Justin Timberlake sin N’Sync o Cry me a river: a un Justin que no es Justin sino el creador de Napster –Sean Parker, el que llevó a pique la industria discográfica mundial–; un personaje al que admiramos/detestamos, lamentando el menos de 1% en las acciones de Eduardo Saverin. Un film que, sin duda, hará que más de uno busque “Mark Zuckerberg” en Wikipedia y, por supuesto, en Facebook (Manuela Moore).


Demasiado se ha dicho de que Red Social no es una obra maestra, a pesar de lo muy bien hecha que esté. Estoy de acuerdo que, en principio, no lo es, sobre todo por la falta de composición de la imagen de la cual carece la película. Pero lo que le hace falta en la composición de la escena, lo compensa en la composición de toda la narración de la historia. Ella de desenvuelve con un ritmo fascinante; la música cabalga la edición con una fluidez contagiosa y con el humor de un guión observador, a pesar de que los diálogos parezcan atropellados (y, sí, Zuckerberg parece estar disparando sus palabras, pero la película compensa esto y no retrata a esta juventud con la simpleza de jóvenes irresponsables y pedantes, sino con la agudeza de jóvenes que codifican la vida virtual desde su propia dinámica universitaria). Así, la dirección conjuga el guión, el elenco y la música con una edición detallada que nos atrapa con la primera reunión de Sean Parker, nos desagrada junto con Erica ante la actitud de Mark y nos engancha con el engaño donde cae Eduardo Saverin. Y, por encima de esta entrega comprometida de parte de todos que le ofrece matices a la película, sí está la observación de la película de cómo trabaja la sociedad del éxito, cómo se marca una "nueva era" a partir del retrato de la juventud que la impulsa, juventud que crece teniendo la impresión de que cada uno de sus pensamientos es digno de publicar en la retórica del blog, en la virtualidad de su perfil, en fin, hacerse un espectáculo propio, pero sobre todo virtual. Ahora nosotros mismos podemos ser estrellas de nuestro propio espectáculo, aislados en nuestras computadoras y ociosos de un tiempo que antes parecía perdido y ahora redefine nuestra manera de relacionarnos. Esta es la sociedad del ahora, de estar actualizado, del botón refresh pulsado una y otra vez, de lo que necesita ser constantemente novedad. Puede que la película sencillamente necesite tiempo para consolidar su status de obra maestra. O sencillamente, nunca lo sea. Y, aun así, cómo se siente en ella la agudeza de un Ciudadano Kane o de una Eva al Desnudo por más que ellas hayan hecho lo suyo, no sólo aprovechando los alcances del cine, sino transformándolos (Eduardo).

Puesto #3 de nuestras favoritas de 2010

Obsluhoval jsem anglického krále o "Yo Serví al Rey de Inglaterra" (Jirí Menzel, 2006)
Elenco: Ivan Barnev, Oldrich Kaiser, Julia Jentsch, Marián Labuda

Manuela: Yo serví al rey de Inglaterra es un hombre mirándose al espejo, reconociendo su pasado, admirando sus recuerdos como un álbum fotográfico. Mirando un pasado en donde lo material lo es todo desde un presente donde el protagonista no tiene nada material, donde lo que realmente importa no puede comprarse.

Eduardo: Sí, Manu, aunque habría que estar atentos a que siempre se necesitan los espejos, como Jan colecciona espejos en la cabaña. "Verme a mí mismo es suficiente", sí, pero ni siquiera las reflexiones de un hombre sentado ante su pasado es suficiente cuando no hay objetos en los que reflejarse, sin estas reflexiones de imagen.

Manuela: Lo de los espejos es hermoso.

Eduardo: A mí lo que me parece más fascinante de la película es esta imagen de los espejos. Es como si cada época de la película le devolviese al protagonista, ya envejecido, reflejos amargos o evocadores de sus sueños. Y, a su vez, con cada una de sus amantes, él les devuelve un reflejo de cómo las ha amado. Para mí los espejos articulan todos los aspectos de la película a través de una serie de reflexiones; reflexiones de imágenes, de temas, de épocas y de personajes.

Damián: La película iba muy bien hasta que aparece la guerra.

Manuela: Porque la guerra lo lleva todo a la mierda, pero luego vive del recuerdo ¿no?

Eduardo: Por esa sucesión de reflexiones (insisto, no sólo temáticas, sino imaginales), no me molesta en lo absoluto la guerra. La guerra es la consecuencia natural de la actitud de Jan hacia la vida, la actitud de los checos, como él mismo señala, "de no ir a la guerra". La indiferencia hacia su propio país los lleva a la guerra; una guerra a la que, igual, Jan ve a través de ideales: sea el ideal patriótico cuidadosamente parodiado en el personaje de su esposa, o seal el ideal económico que él mismo alcanza en ese gesto tan pedante de montar dinero en la pared del hotel que compra.

Moisés: Y también se ve cuando se hace pasar por alemán, cuando se “nazionaliza”.

Manuela: Qué asco me dio eso. A mí me costó reírme.

Moisés: Es demasiado cómico: lo trataban como un alemán de “segunda categoría” y él ahí solo en un busca de ese “ideal”.

Manuela: Pobre Jan. Era un masoquista.


Eduardo: ¿Acaso, con cierta complicidad sí, pero no sentimos la misma repugnancia hacia él cuando pega el dinero en la pared como la que sentimos hacia su esposa con sus ideales nazis? Hay un dejo de superioridad y de estupidez tanto en su búsqueda por el dinero como en la búsqueda de ideales patrióticos. Y, aun así, la película se cuida de no parodiar demasiado a sus personajes ni las situaciones en las que se ven envueltos. No hay condescendencia en su mirada y, más que ternura, es una agudeza para descubrir el humor y la amargura (no la del reproche, sino la de la tristeza en lo que nos hemos tardado en descubrir como error) en Jan.

Manuela: Sí, bueno, pero ya a Jan le teníamos cariño. Me pareció infantil, pero no repugnante. Porque realmente Jan es como un niño, un niño que quiere más y más dulces, que quiere seguir jugando.

Moisés: Sí, en comparación con el Jan mayor que vemos a cada rato y nos está mostrando sus errores.

Manuela: La cárcel funciona como esas cachetaditas que queríamos darle, evidentemente lo hace reflexionar y madurar.

Eduardo: Para mí no es una cuestión de madurez (sería olvidar los atisbos de inocencia en su mirada y de juego en su sonrisa), ni de una oposición joven/viejo (habría que notar cómo incluso los tonos opacos casi sepia de las escenas de su vejez conservan una alegría que va más allá de la nostalgia y la iluminación de sus escenas de juventud es tan brillante que a ratos nos recuerda el carácter ideal de varias circunstancias), sino de una mirada compleja hacia su vida. No es que la cárcel lo haga madurar, porque ha sido antes que la amargura de esta conciencia de reflexiones me hace un nudo en la garganta. Es que la cárcel es otro de sus reflejos, incapaz de que fuese reflexión si no existiesen las demás situaciones en su vida. La película capta los matices de cada uno de sus trabajos, de cada una de sus amantes, de cada uno de sus anhelos como si fuera cada moneda con la que él se burla de los demás.

Damián: La película es una excelente parodia que se exacerba en la imagen de la guerra y arruina su final. No es que quiso hacer de eso un símbolo, más bien me parece el extraño fenómeno ese de tiempo que se observa en tantas películas, pecan de inmediatez hacia el final.

Eduardo: El final es lo más arrollador de la película, con su encanto de alegría efímera, todavía con las lágrimas y la amargura, por esto mismo, alegría reafirmante. No me atrevería a decir que es un final feliz, sino el final de un hombre consciente de que la alegría nada tiene que ver con la amargura del que posee, sino con la sonrisa de quien está desprovisto de posesiones.

Moisés: La película es una constante reflexión de un país que mira su pasado. Y que a pesar de los errores cometidos, construye a partir de las cenizas algo nuevo. Creo que sin profundizar mucho y sin saber mucho del problema checo, hay algo de la forma de la identidad nacional que está presente en la película. Como si fuera una reflexión interna, somos así, porque fuimos esto, pero a pesar de ello, se puede construir algo.

Eduardo: Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, Moisés. El espejo siempre devuelve una posibilidad también y esto nunca lo olvida la película. Somos así: fuimos así: ¿podemos ser otros?

sábado, 5 de marzo de 2011

Puesto #4 de nuestras favoritas de 2010

La Hora Cero (Diego Velasco, 2010)
Elenco: Eric Wildpret, Zapata 666, Marisa Román, Albi De Abreu, Ana María Simon

Un film extraordinariamente bien construido. La historia, el lenguaje, las actuaciones... Todo en armonía, en sincronía, en la sinfonía del caos. Un caos donde la parca ya no mata: salva; la mano derecha no apoya: traiciona; el gobierno no ayuda: empeora. Una realidad satírica disfrazada de años noventa, actual realidad venezolana. La tasa de mortalidad, el desabastecimiento de los hospitales, el abuso del poder, la impunidad. Una Venezuela donde incluso a la parca le llega la hora. Porque a cada cochino le llega su sábado (Manuela Moore).

Puesto #5 de nuestras películas favoritas de 2010

Happy-Go-Lucky o "La Dulce Vida" (Mike Leigh, 2008)
Elenco: Sally Hawkins, Eddie Marsan

Happy-Go-Lucky es un retrato agudo de la alegría y, a ratos, de la felicidad. Fascina su capacidad para transmitir la energía de Poppy, mientras incomoda la carga apabullante que puede tener su personalidad sobre otros y también sobre nosotros (todavía resuena en mí esta escena de ella compartiendo con el mendigo, como si se obligara a ella misma a interactuar con él). La de Poppy no es la alegría del engañado, sino de quien está constantemente jugando con las posibilidades que brinda el día en cada una de sus circunstancias. En esto, Sally Hawkins aprovecha la tontería tanto como el encanto, y así como le brinda frescura a Poppy, también le añade otros matices en otros momentos. La riqueza de la película reside en esta capacidad de ver la alegría más allá de un guiño o de un chiste, brindándole torpeza o firmeza al encanto, sin perder nunca de vista el enfoque. La película no hace de Poppy un personaje acartonado que nos quiere convencer de que la alegría es la manera de ser feliz. Más bien detalla los reveses del encanto de la alegría: la confusión con el instructor de manejo es una escena tan incómoda y brusca que su violencia desconcierta, así como sus chistes y su goofiness (¿gafedad? Suena muy a insulto ¿tontería? Demasiado despreocupado ¿payasería? Peyorativo ¿ligereza?) entre sus amigos nos hace sonreír, o su firmeza y preocupación con el niño que le pega a un compañero. En el fondo, ella hace de esta liviandad una manera de ver las cosas, es casi un contagio de ánimos, pero no una imposición para abordar todo en su vida. En ella se siente la naturaleza de la alegría, hecha de curiosidad y de chispazos, y en la escritura y la mirada de Leigh surge el movimiento de la felicidad, siempre en curva, casi errático, espasmódico cuando nos golpea, pero constante en su carácter enérgico (Eduardo).

viernes, 4 de marzo de 2011

Puesto #6 de nuestras películas favoritas de 2010

Two Lovers o "Dos Amantes" (James Gray, 2008)
Elenco: Joaquin Phoenix, Gwyneth Paltrow, Vinessa Shaw, Isabella Rossellini

Entre el ambiente meditabundo, evocado por la fuerza sugerente de ciertas escenas, y las actuaciones cuidadosas de Joaquin Phoenix, Gwyneth Paltrow y Vinessa Shaw, Two Lovers nos arrastra dentro de la vaguedad de sus personajes, como si los pasos sin rumbo de Leonard o la ligereza de las decisiones de Michelle y Sandra, fuesen un incómodo juego de niños dentro de los sentimientos de los adultos. Y, aun así, nunca se siente un prejuicio hacia la actitud de cada uno de ellos. Entre el arrullo de los azules y la calidez de los amarillos, la película nos lleva entre dos estados que podrían asemejarse a la bipolaridad que refieren los padres sobre la personalidad de Leonard, pero que nos sortean más entre la amargura y la alegría que él comparte con ambas mujeres, entre la sobreprotección y la indecisión de los padres, y entre momentos reveladores sobre la dinámica de cada relación como las escenas con Leonard y Michelle en la azotea, de una frialdad inquietante entre paredes de ladrillos aun en la búsqueda desesperada de cercanía, o la comodidad entrañable en el compartir con Sandra.

Pero, al final, esta comodidad brinda una amargura de lo que quisiste ser y fuiste sólo a medias (ya no llevar a quien amas a la ópera, sino hacerle el amor en tu cuarto escuchando un disco de ópera), de lo que planeaste como un escape a tus fantasías y terminó siendo el alivio, si no de la seguridad, de la comodidad.

El final de la película me deja pensando aun más en ella. Y, viendo lo que llevamos de nuestra lista, me recuerda a una de las que ya mencionamos antes. Así, si (500) Days of Summer o "500 días con ella" es una observación sobre las expectativas que provoca el amor en un enamorado, Two Lovers es una meditación en torno a cómo son transformadas tales expectativas en realidad asible. Pocas veces una película transforma una ilusión en un duro golpe de la realidad como la hace esta, conservando el anhelo de que este empobrecimiento pueda ser visto simplemente como una ambigüedad. La película seduce por esta ambivalencia, porque la realidad nos vuelve mediocres mientras más anhelamos, en cada decisión está la renuncia a lo que soñamos (Eduardo).

jueves, 3 de marzo de 2011

Puesto #7 de nuestras favoritas de 2010

A Serious Man o "Un Hombre Serio" (hermanos Coen, 2009)
Elenco: Michael Stuhlbarg, Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, Aaron Wolff

"Acepta el misterio". Lo más fascinante de ella es que, detrás del absurdo alrededor de las incoherencias por las que atraviesa Larry Gopnik, persiste la inquietud de la incertidumbre como esencia de la realidad, ritmo del día a día. No se trata de que el personaje asume tal incertidumbre como forma de vida, sino que detrás de las situaciones que aparecen en la rutina de Larry, hay un movimiento natural que se traduce en cambios, pero que están cargados de misterio como lo está todo lo que pertenece a la naturaleza. ¿Es por esto que cuando, al final, se está formando el tornado ante los estudiantes en el patio, nos estremece pero ya nos ha perturbado, casi hasta las lágrimas, la sucesión de eventos en apariencia inexplicables que han golpeado, entre sueños y anécdotas, a Larry? Tal vez. El descubrimiento surge, ya no como un alumbramiento, sino como una certeza de que esta quietud entre incoherencias risibles no es la incertidumbre, sino la propia vida manifestándose en la cotidianidad.

Así, el pasaje religioso del principio -y la expresión de la religión judía en la vida de estos personajes- es un atisbo de la trascendencia que Larry, y nosotros con él, busca en sus infortunios. En esta búsqueda de respuestas ante la perturbación de las preguntas, la vida se puede expresar desde las creencias del ser humano o desde la necesidad de la naturaleza, así como Larry asevera que antes de la física prevalece la matemática o como la película hila un misterio de lo que se nos parecen meras incoherencias. Tras la ciencia de las sociedades (sean creencias, teorías, poderes, instituciones, en fin, clasificaciones cerradas), A Serious Man nos mantiene en vilo no porque le devuelva al día a día su transcedencia (la película no nos satisface con respuestas), sino porque mantiene la esencia de cada situación: la ambigüedad de una mirada aguda consciente de las burlas que nos impone el día a día mientras intentamos resolverlas manteniendo, si no la calma, la rutina que nos engaña ensimismándonos de tanto sosiego (Eduardo).

jueves, 24 de febrero de 2011

Puesto #10 de nuestras películas favoritas del 2010


Inception o "El Origen" (Christopher Nolan, 2010)
Elenco: Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Michael Caine, Ellen Page, Ken Watanabe, Cillian Murphy, Tom Hardy, Tom Berenger.

Vamos a pasear en el inconsciente humano. El infinito calculado lógicamente. Metámonos en el sueño de un sueño de un sueño y más adentro. Como un espejo reflejando otro espejo... Y cuando sintamos que nos va a explotar el cerebro tratando de recordar qué hacemos ¡zaz!: otra muñeca rusa. Pero cuidado si te sumerges tanto que no puedes subir. Cuidado con confundir conciencia e inconciencia, con dejar de recordar quiénes somos, para dónde vamos. Cuidado si la muñeca rusa te atrapa, te hechiza, te amarra. Porque “todo en la vida es sueño y los sueños sueños son”. Un juego peligroso (Manuela Moore).

lunes, 21 de febrero de 2011

Nuestro Top 20 del 2010 (3)

[empate] 11. Un Prophète o "Un Profeta" (Jacques Audiard, 2009)
Elenco: Tahar Rahim, Niels Arestrup, Hichem Yacoubi, Adel Bencherif

En la tensión que se va gestando a lo largo de Un Profeta, con su violencia frontalmente inquietante, al mismo tiempo crece un misticismo alrededor del aprendizaje y la supervivencia de Malik como mafioso de la cárcel, como si las decisiones de Malk estuviesen cargadas de un esoterismo que atraviesan la certeza, que superan la reinserción de él a la sociedad desde trabajos de la cárcel, la constancia en desenmascarar el trabajo sucio de César Luciani (qué miradas y qué presencia la de este patriarca de la mafia) o los encargos que recibe en el camino. Hay una conciencia de ser limpio con sus negocios, hay una seguridad hacia dónde va con sus planes, que le brindan una tremenda presencia al personaje gracias a Tajar Rahim y le brinda otras dimensiones, estas más inquietantes como el sueño con Reyeb, el sueño y el encuentro con el venado y su compartir con Reyeb. Es como si Malik alcanzara un nivel de libertad y pureza a través de su vida en la cárcel como la imagen del venado que corre por el bosque. No es, en sí, una pureza, a fin de cuentas su trabajo es entre mafias, asesinatos, drogas, pero las intenciones detrás de sus acciones, y también los errores detrás de ellas (su manera de asesinar, por ejemplo, torpe y que nos hace sentir incómodos e incluso empatía por Malik, pero nunca piedad), hacen que la transformación de él sea como un misterio de la naturaleza, como el descubrimiento de un venado que se atraviesa en la vía. Y es que el nacimiento de Malik como mafioso, con sus negocios, con la sangre que lo empapa hasta dejarlo temblando, es tan perturbador como este encuentro. Estremece con la fuerza de la violencia, nos mantiene atentos, nos envuelve en el misterio de tal transformación y está atenta a las consecuencias morales de tal educación. Es como si la supervivencia dentro de la sociedad convirtiera incluso el aprendizaje de la escritura y de la lectura en un misterio del alma en torno a la violencia. En esto, la música, con la finura de Desplat, parece rastrear este alumbramiento o metamorfosis (para arrebatarle un poco de pureza y brindarle más crudeza) con sus composiciones.

Al darle nombres a las partes de la película, Audiard le brinda un carácter episódico que parece marcar la supervivencia y el aprendizaje de Malik por etapas, por un ascenso paulatino y no estrepitoso, sino meditado.

Invictus (Clint Eastwood, 2009)
Elenco: Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Patrick Mofokeng
"No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;

José Luis: Para mí, es una historia de revolución de ideales de un pueblo que vivió en la sombra del Apharteid.

Eduardo: Para mí, la palabra y la emoción que atraviesan a la película es la inspiración.

Moisés: … la inspiración de las palabras de un líder que busca unir la nación.

Eduardo: Exacto. Es inspiradora mientras más atiende al trabajo de cada uno de los grupos que conforman una Nación (el gobierno, el deporte, las familias, los miembros de la seguridad), pero también lo es en ese matiz juguetón y, sí, incluso ridículo, de lo que nos inspira. Constantemente hay un chiste y una atención a los lugares comunes de los prejuicios en una sociedad.

Moisés: Esto que dices yo lo veo muy bien al final cuando están oyendo el partido los policías por radio y el negrito se pone a oírlo y se va acercando cada vez más y de qué forma, al principio, esa parte en conflicto, se fue uniendo a la otra, ¿no? Hasta que al final están juntos riendo y celebrando por el triunfo de los Springboks.

Eduardo: Exactamente. Hay gente que desdeña la película por estos lugares comunes (como esta escena que mencionas o la de la señora de servicio yendo al partido), pero lo que me fascina es cómo la película trabaja para reírse y deshacerse de esos prejuicios a través del honor y la dignidad de Mandela. Y, en esto, nadie mejor que Morgan Freeman, con su voz profunda y acompasada, con su presencia sobria y la atención de su mirada, para hablar sobre la inspiración, el trabajo y el perdón desde sus años en la cárcel. Hay una firmeza, nunca pedante, sino generosa, que va armando una Nación con sus decisiones y con el trabajo en conjunto.

José Luis: No veo a otro en ese papel.

Moisés: Ay, ¡pero esas escenas son sabrosas! O las de los guardias de seguridad juntos.

Eduardo: Y, sí, son escenas muy sabrosas. Están muy bien ensambladas entre ellas. Se siente la emoción, no sólo durante los partidos, también en toda la preparación de estos. Es una combinación de jugadas (de estrategia) y de juegos (humor, encuentros, diálogos, reflexiones).

Moisés: Sí, en la preparación de los partidos había mucho entusiasmo. Yo estaba fascinado en esa parte. ¡Wow, cuando los jugadores recibieron a Mandela la primera vez, desde ahí sabía que ya todo no iba a ser igual!

Eduardo: Si esta película es un homenaje al trabajo de Nelson Mandela, también lo es al trabajo en equipo, sea en un campo de fútbol, en la oficina de gobierno o en esfuerzo de una sociedad.

José Luis: No puedo creer que no les importe el tema de la segregación racial que la película muestra... Que la abandonen por el simple hecho de una historia de inspiración...

Moisés: Yo no sé si el tema sea la segregación racial o la (des)segregación. Más bien la unión y el perdón.

Eduardo: ¡Sí! La segregación racial es parte del pasado de Sudáfrica y la película lo esboza al comienzo. Pero lo emocionante es la estrategia de Mandela y de su gobierno en alcanzar la unión y el perdón a través de una actividad cotidiana y que representa a una Nación como unidad: el deporte en equipo. Se podría culpar a la película de ser tan esquemática en cuanto al racismo (un par de noticias sobre el pasado de Mandela y su llegada a la Presidencia, roces entre los guardaespaldas, comentarios desdeñosos por parte de los ciudadanos), pero es que este no es su interés.

Moisés: O la sesión de los nuevos en el gobierno que querían cambiarle el nombre a los Sprinboks por The Proteas).

José Luis: Y a mí también me pareció bien cómo la película retrata la situación familiar de Mandela. Demuestra su humanidad, su mortalidad.

Eduardo: Exacto: mostrar que tampoco es un santo o un emblema, como también dice uno de sus guardaespaldas. Le da otra dimensión al personaje. Y es una manera de entender por qué tendría problemas con su ex esposa o con su hija: por su compromiso con la Nación.

José Luis: Esta allí el recuerdo... los estratos sociales, las zonas de un país se pierden en la cancha, en donde la victoria se silencia en el grito del pueblo… ¡qué grito al final de la unidad de su patria! La película no refleja el sueño de un hombre. Él no lo hubiera querido así. Refleja el sueño escondido de cualquier país en donde todavía se vive el distanciamiento entre sus vecinos.

José Luis: Para mí, es una historia de revolución de ideales de un pueblo que vivió en la sombra del Apharteid.


13. Tangled o "Enredados" (Nathan Greno & Byron Howard, 2010)
Elenco de voces: Mandy Moore, Zachary Levi, Donna Muprhy, Ron Perlman, Jeffrey Tambor, Brad Garrett
Es entrañable cómo las películas de Disney poseen un encanto de la sencillez en su tradición. Hay una inocencia en sus aventuras y en sus personajes; energía en sus canciones; gestos memorablemente macabros y chispeantes en sus villanos. Es esta la chispa que recupera Tangled, desde la tramoya pegajosa [algunos diríamos “regia”] de la canción “Sabia es mamá”, el correteo juguetón de la ilusión en “Sueño ideal” y el espectáculo visual de “Veo la luz en ti”, hasta los sacrificios a los que se somete Rapunzel. La sencillez no pertenece sólo al encanto visual de la película, también a la chispa de inocencia de los personajes en contrapunto con los guiños de malicia de Gothel (constantemente, se está burlando de Rapunzel, pero con la ambigüedad de una ironía que nos incluye en su juego, pero que Rapunzel no termina de captar). Este es un tremendo homenaje al Disney tradicional, a la energía que mantiene en vilo tanto los sueños de la princesa y su héroe como la maldad de la villana. Y, en esto, el trabajo de vocalización, aunque perdamos el original porque aquí llegan los doblajes, es una constante pronunciación de estos anhelos y planes en las canciones como en las interacciones cotidianas (Eduardo).

domingo, 20 de febrero de 2011

Nuestro Top 20 del 2010 (2)

[empate] 14. (500) Days of Summer o "500 Días con Ella" (Marc Webb, 2009)
Elenco: Joseph Gordon Levitt, Zooey Deschanel, Geoffrey Arend, Chloe Moretz, Matthew Gray Gubler


Empezamos con el recuento de la relación entre Tom y Summer. Tom se enamora a primera vista de la chica. Summer no cree en el amor ni las relaciones y rompe el corazón del chico. Todo lo que sucede en este film nos hace pensar y preguntarnos ¿sólo creemos en el amor si lo hemos sentido? ¿las cosas suceden por una razón? ¿seremos las personas más cerradas hasta que llegue esa persona, quien quiera que sea, que nos haga replantearnos lo que pensábamos?
No importan los gustos, las diferencias, las similitudes, la belleza, el amor del otro. Solamente cuando llegue esa persona especial dejaremos de lado los prejuicios.
Ahora bien, las percepciones juegan un papel importante en esta película, como el amor puede ser ciego y dejarnos interpretar ciertas acciones a nuestra conveniencia, para cuando luego que se haya acabado todo la verdad nos golpee de frente (Germán T.).

Esta no será una historia de amor, pero sí es una película de cómo somos cuando estamos enamorados. Como escoge mostrar las amarguras o las medianías de la relación luego de las alegrías y las sorpresas, la película nos hace descubrir con ella las diversas impresiones de los sentimientos a través de diálogos, de la química entre Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel seduciéndonos hasta creer que son novios y desengañándonos hasta descubrir que nunca hubo química, y la música que nos arrastra con el pop más pegajoso hasta sonreír, enamorados o engañados (¿sinónimos al fin?). Al final, (500) Días con ella termina jugueteando entre las coincidencia y el destino, igual como nosotros, amantes o amados, nunca dejamos de tantear, inquietos, frágiles aunque aparentemos seguridad, instintivos, los susurros del cuerpo al corazón entre las aseveraciones de la mente (Eduardo).

Megamind o "Megamente" (Tom McGrath, 2010)
Elenco de voces: Will Ferrell, Brad Pitt, Tina Fey, Jonah Hill, Justin Theroux, Ben Stiller, J. K. Simmons

Megamente narra la historia de un Superman al revés. Enviado desde un planeta a punto de dejar de existir, no corre con la misma suerte que su compañero de travesía Metroman y en vez de caer en una mansión de millonarios, aterriza en la cárcel de Metro Ciudad donde crece. Desde ahí, la burla —a lo Shrek— hacia los clichés más frecuentes en las películas de superhéroes destapan las carcajadas de los espectadores hasta que salen los créditos.
Quizá la película cae en lo predecible, algo poco evitable en este género. No obstante, surge por su certeza humorística que exagera, de forma muy inteligente, la ironía y las contradicciones de otras películas. Nada hay de esta evidente y ridícula forma (¿de comicidad?) para hacer referencias utilizadas en largometrajes como Scary Movie.

Por otra parte, los personajes de Servil —su mano derecha— y Roxanne hacen dudar a Megamente de sí mismo y lo ponen en razonamiento constante de que logrará su punto máximo cuando derrote a su archienemigo Metroman y no sepa qué hacer al finalmente haber conquistado el mundo (Moisés Lárez).

The Men Who Stare at Goats u "Hombres De Mentes" (Grant Heslov, 2009)
Elenco: George Clooney, Ewan McGregor, Jeff Bridges, Kevin Spacey, Stephen Lang

Imaginen que Los Cazafantasmas está basada en una historia verdadera. Imaginen que "El Tipo" de The Big Lebowski es un general de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Todo es verídico, ¿verdad? Eso es lo que The Men Who Stare at Goats casi quiere que nosotros creamos. Yo sí lo creo -- hasta cierto punto, casi. "Esto es más verídico de lo que podrías creer," anuncia la película en los créditos iniciales. 
 
"La película aprovecha un tiempo glorioso para satirizar los extravagantes límites a donde llegaría la milicia y los cuerpos de inteligencia de creer que hay una recompensa al otro lado" (Steven Rea, philly.com)
 
Alice in Wonderland o "Alicia en el País de las Maravillas" (Tim Burton, 2010)
Elenco: Mia Wasikowska, Helena Bonham Carter, Johnny Depp, Michael Sheen, Stephen Fry, Alan Rickman
"Verdadera y locamente maravillosa. (...) Ni siquiera el estilo extravagante marca de la casa del director te prepara para el espectáculo intensamente disfrutable que es 'Alice in Wonderland'" (Michael Rechtshaffen, The Hollywood Reporter)

"Alice funciona mejor como la alucinación de un adulto, que es como lo interpreta brillantemente Tim Burton hasta el tercer acto" (Rogert Ebert, rogerebert.com)

sábado, 19 de febrero de 2011

Nuestro Top 20 del 2010 (1)

[empate] 18. The Hurt Locker o "Zona de Miedo" (Kathryn Bigelow, 2008)
Elenco: Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pearce, Ralph Fiennes

"Te encanta jugar con tus peluches. Amas a tu mami, a tu papi, tus pijamas. Te encanto todo, ¿verdad? Sí. Pero, ¿sabes qué, hijo? Cuando creces, algunas de las cosas que amas podrían dejar de parecer tan especiales. Como tu caja mágica. Quizá veas que es sólo un trozo de lata y un muñeco. Mientras más envejeces, menos cosas amas. Cuando tengas mi edad, tal vez sean una o dos cosas. Para mí es sólo una" (Sargento William James)

Bastante se ha dicho que la película en sí parece una de las bombas que intentaran desarmar antes de que estalle. Pero si es una bomba, en la adrenalina de su edición, en los miedos de Eldridge, en los anhelos de Sanborn, en la energía de Will, lo es porque cada uno de sus explosivos va detonando el descubrimiento de esas una o dos cosas que quedan para estos personajes que, a fuerza de cumplir una obligación, toda vuelta a casa es provisoria y que un día más en el escuadrón, es siquiera unas horas menos de morir. La película no nos embebe de adrenalina del desarme de bombas, de la muerte, de la guerra. En ella hay una emocionalidad contenida y también hay visos de lo que implica la guerra en estos hombres. Esta no es otra denuncia de la inutilidad de la guerra, sino de cómo son los hombres que han hecho de ella su vicio y su casa.

Al final, si la película es una bomba, en donde el efecto sorpresa de la primera vez estremece la piel pero donde las próximas veces se vuelven más profundos el abandono, la desesperación y el vértigo, apenas nos damos cuenta de que ha estallado a unos metros de nosotros cuando Sanborn confiesa que desea un hijo, y apenas escuchamos el eco del estallido cuando William silencia ante su hijo esa sola cosa que todavía ama. El filme es, en su ritmo vertiginoso, un homenaje a las capacidades visuales y sonoras del cine, y en sus momentos de nervioso letargo, las consecuencias de las sensaciones que imprime la guerra en cada soldado.

Taita Boves (Luis Alberto Lamata, 2010)
Elenco: Juvel Vielma, Daniela Alvarado, Gledys Ibarra, Héctor Manrique
Las distintas miradas y voces que observan, acusan, persiguen, desean a Taita Boves le brindan un relieve espéjico a la película; matices de fragmentos que buscan una verdad, aunque terminemos siempre engañados por la intención que se esconde detrás de cada búsqueda. En esta búsqueda, el mismo Taita Boves cae trampa de sus intenciones y sus promesas. Es este giro lo que hace fascinante a la película: la biografía de un mismo personaje desde distintas miradas, frontal ante el engaño de que una sola voz onmisciente y omnipresente silencia verdades volviendo homogéneos los puntos de vista de cada personaje.


[empate] 20.  Habana Eva (Fina Torres, 2010)
Elenco: Prakriti Maduro, Juan Carlos García, Yuliet Cruz

"Sobre la base de esta historia, Habana Eva teje algunas reflexiones sobre la femineidad en un mundo determinado por el control —del amor, de la familia, del proceso productivo, de lo aceptado— con un estilo realista matizado por un tono fantástico en algunas de sus secuencias. Viéndola recordé a ratos la hermosa Jules et Jim (1962), pequeña joya de la nouvelle vague firmada por un joven François Truffaut, aunque en rigor el film de Torres evade el carácter trágico de la película francesa. Más bien le otorga alegría y esperanza al viejo trauma del triángulo amoroso. Pero también me hizo recordar Doña Flor y sus dos maridos y Gabriela, clavo y canela, novelas inolvidables del brasileño Jorge Amado en las que la exaltación del amor y la sensualidad se convierten en herramientas de la liberación personal. Porque la opción de Eva es completa y celebrativa, ajena a la tragedia. Es una mujer que exige, que sabe lo que quiere y que no renuncia a su felicidad" (Alfonso Molina, Ideas de Babel).

 INLAND EMPIRE o "Imperio" (David Lynch, 2006)
Elenco: Laura Dern, Jeremy Irons, Justin Theroux, Grace Zabriskie
Hablar de esta película es hablar de espectros. Tiene la textura de los sueños y los continuos extravíos de un laberinto. Pero no es suficiente con hablar de espectros cuando se han metido tan dentro de ti y te han confundido hasta hacer que te pierdas dentro de tus cuentos, de tus recuerdos, de tus angustias y de tus placeres. David Lynch y Laura Dern borronean los bordes entre actriz y personaje, entre cine y verdad. A pesar de las pistas para resolver el misterio, que no es más que el misterio de la trama, no hay nada tangible más allá de los sueños. Por más que nos convenzamos de otra cosa, la película esboza y desdibuja que el cine nos hace fantasmas de nuestros sueños, fantasmas de lo que otros crean y nosotros repetimos. No es que el cine "configura nuestra realidad", como teóricos y críticos pueden confirmar. No. Más bien, la película exprime el lenguaje de la realidad a través de suss imágenes para captar el aire de improvisación y vértigo de los sueños. ¿Estamos soñando al ver una película? ¿Vivimos a través de los sueños que nos brinda el cine? Si el cine es ilusión de imágenes en movimiento, ¿no está este más cerca de la naturaleza de nuestras ilusiones que otras artes y medios de expresión?