domingo, 18 de marzo de 2018

El mar, el mar. Aus dem nichts/In the Fade (Fatih Akin, 2017)

Hay películas sobre las que es difícil hablar o escribir. Retratan a través de imágenes un vacío que, si bien es humano, es un tanto sobrehumano soportarlo. In the Fade es una de esas películas. Hay vacíos de los que es mejor no hablar, aunque lo más recomendable sea ver tales vacíos como enseñanza o como muerte.

Afiche taiwanés de In the Fade
Fatih Akin recompone aquí el duelo de Katja (Diane Kruger), una mujer tras la pérdida de su esposo y de su hijo en un atentado terrorista ocurrido en Alemania. ¿Cuál es el rol de una mujer que repentinamente deja de ser madre y esposa para convertirse en una demandante de justicia? 

La película hace esta recomposición a partir de tres capítulos que cuestionan el rol de la justicia frente al núcleo familiar y las condiciones ambiguas dentro de las que se llevan a cabo las acusaciones. Los capítulos son: la familia, la justicia y el mar. Son aristas donde al menos una o dos composiciones de planos resuenan por encima de las otras. No vale la pena destacarlas porque sería descontextualizar su sentido frente al resto del filme. Lo que sí importa es cómo las imágenes se convierten en gérmenes de sentido por encima de la palabra. Estamos frente al duelo y el silencio de una madre, y cómo la justicia intenta compensar la pérdida.

Queda por verse si tanto la justicia como la madre fallan por recomponer la carencia, pero siempre está el mar. Si aquí parece un testigo bastante circunstancial (¿tal vez una atajo simbólico de los guionistas?). lo cierto es que es donde Katja reconoce el esfuerzo propio y el de su abogado en el caso. Poco queda por hacer fuera de esto. Poco al menos dentro de lo legal y es ésta la mirada final de Katja antes de que termine la película, una mirada de determinación, de "hasta aquí me trajo la corriente". "En esto me he convertido", nos sugieren los ojos resignados de Diane Kruger antes de actuar.

Pareciera, al final, que el filme no podía terminar de otra manera. Pareciera porque la postura de Akin nunca determina, sino que sugiere.

Diane Kruger interpretando a Katja
como testigo en el juicio de los posibles culpables

viernes, 16 de marzo de 2018

Afiches cinematográficos 2018 (I)

Los afiches son de los primeros, si no los primeros, objetos que dan a conocer y difundir una película. Son la primera invitación que recibe el espectador a verla, sea en las paredes fuera de la sala de cine, en una valla publicitaria o en internet. Los afiches son la primera obra (de arte) que recibimos antes de ver la película, por supuesto después de tener las primeras noticias de quiénes están vinculados con el proyecto y el desarrollo de su producción.

Un afiche puede sugerir de lo que se trata la película o inquietarnos para que la veamos. En el mejor de los casos, ocurren ambas reacciones. También son harto conocidos los posters a los que sólo les importa dar a conocer los rostros de las estrellas vinculadas en el proyecto. No serán éstos los afiches que nos interesen aquí, a menos que sean una ida en contra de este modo de trabajar como ocurre en uno de los presentes a continuación.

Para celebrar la inclusión de una nueva categoría en la Guayaba de Oro, Mejor Afiche, una vez a la semana dedicaremos una entrada a cuatro afiches de las películas estrenadas este año en las salas de cine argentinas o venezolanas.

Si todo sale bien, una vez al mes entrevistaremos al diseñador de alguno de los afiches de filmes recientes.

Adiós, entusiasmo (2018) de Vladimir Durán. Ficción.
Diseño por Ale Mott y foto de Nora Lezano.

The Killing of a Sacred Deer (2017) de Gyorgos Lanthimos. Ficción.
Diseño del afiche por Vasilis Marmatakis.


Los territorios (2018) de Iván Granovsky. Documental.
Diseño del afiche por Felipe Chodin.

domingo, 11 de marzo de 2018

Dos veredictos por Rafael Lander

A poco más de un mes de celebrar la tercera ceremonia de la Guayaba de Oro, procedemos a publicar dos veredictos completos escritos por Rafael Lander y dedicados a los ganadores en las categorías de Mejor Fotografía y Mejor Guión.

En la categoría de Mejor Fotografía hubo un empate, el primero en la categoría y el tercero en los tres años que tiene el premio. Los ganadores fueron Christopher Blauvelt por Certain Women y Hoyte van Hoytema por Dunkirk.

Del primero, Rafael señala:

"Desde los lentes y objetivos dirigidos por el sueco Hoyte van Hoytema, acostumbrado ya a las grandes producciones de Hollywood y acompañando por segunda vez al director general Christopher Nolan, se presentan al espectador los climas y espacios en donde se desarrolla el plan de evacuación militar conocida también como la Operación Dinamo. En Dunkirk no sólo destacamos la precisión y el manejo de la cámara en movimiento tanto en espacios abiertos como cerrados sin que se pierda la vertiginosidad de la historia-angustiosa lucha de aquellos hombres por mantener la única victoria que parece posible - seguir viviendo -, sino que la ausencia del rostro enemigo hace que las imágenes  de la costa y del mar nos arrastren hacia las orillas de tal afirmación: el mar es más terrible y frío que todas las guerras".



Del segundo, destaca:

"Por parte de Christopher Blauvelt, nuevamente al lado de Kelly Reichardt, con quien colabora por tercera vez en la dirección fotográfica, valoramos la sutil matización con que describe los paisajes y las estructuras de un villorio de Montana. Desde la expectación y el silencio se conjugan los estados de ánimo y el destino de los personajes. En Certain Women, como en casi todas las películas de la directora, donde los argumentos y diálogos parecen contar menos que los gestos y la fijación de la cámara de ciertos materiales y ciertas naturalezas, logran que la imagen sea el centro de una poética particular, sensible, bella, honesta".



Certain Women también terminaría ganando Mejor Director para Kelly después de lograr cinco nominaciones, entre ellas: Mejor Actriz para Michelle Williams, Mejor Actriz de Reparto para Lily Gladstone y Mejor Elenco.

Finalmente, añade que "nos complace celebrar a 20th Century Women como ganadora en la categoría de Mejor Guión. Mike Mills encierra, en las relaciones de un grupo familiar sitiado por mujeres en torno a las vivencias y educación de un adolescente, un movimiento histórico, que si bien no es representado en profundidad, decora y ambienta el espíritu de una época en donde la figura femenina recién avanza hacia la modificación de estructuras, concepciones morales y sociales preconcebidas del siglo xx. Un guión escrito con un pulso errático, en donde el telar de los discursos y voces de sus personajes fragmenta el tiempo para introducir acontecimientos pasados y futuros desde un presente, dueño de incertidumbres y nostalgias, que avanza con acciones y diálogos hacia la abundancia colorida y sonora de la vida".  



Aunque no ganó el premio mayor, 20th Century Women se llevó cinco premios la noche del lunes 5 de marzo: dos para sus actrices Annette Bening y Greta Gerwig, uno para el elenco, uno por la música y éste por su guión. Ganó la misma cantidad de premios que Carol el año pasado, pero obtuvo una nominación más que el filme de Todd Haynes.

sábado, 3 de marzo de 2018

Lady Bird (Greta Gerwig, 2017), una carta de amor sin entregar

En una conversación entre Christine "Lady Bird" y la madre superiora, ésta le hace reflexionar que la atención y el amor son la misma cosa. Y probablemente sea este encuentro tan liviano y sincero el que resume toda la película. Porque más allá de las interacciones con varios chicos "vacíos" y más acá de las interacciones familiares a un mismo tiempo conflictivas y enriquecedoras, ésta es una humilde carta dedicada a las vidas de Sacramento.

En el baile de graduación al que finalmente sí asisten Christine y Jules, ante esa noche estrellada con Danny o en las conversaciones que tiene Lady Bird con varios personajes, la película retrata vidas bastante solitarias que se separarán después de la graduación. La historia incluso da un paso adelante y muestra una de las primeras noches de Christine después de que todo esté decidido. Y en esa brevísima escena donde está en el hospital, ante un niño enyesado y acompañado por su madre, nos damos cuenta de la soledad a la que apela el filme. Como si diciendo "nadie te acompañará como lo hizo tu madre".

Pero no hay reproche en este "darse cuenta". No lo hay al menos como sí lo hay por parte de su madre. Es simple realización de cómo se desenvuelve la vida como una certera soledad. Todos estos personajes están luchando contra algo. A veces o a ratos es algo claro, otras veces es más confuso e impredecible. Puede ser una lucha propia contra cierta pose social, como es el caso de Kyle (Timothée Chalamet); puede ser contra la depresión, como el papá de Lady Bird (Tracy Letts); puede ser contra sus propias creencias, como es el caso de Christine.

Tal lucha es sólo un matiz dentro de las actuaciones del elenco. Unos tienen más oportunidad que otros por el peso del personaje dentro de la historia, pero todos los actores le brindan una fuerza a la película que le brinda un carácter único al resultado final. Saoirse Ronan es la que lidera tal energía con una presencia rebelde que, como cualquier persona, cae en sus propias trampas como el de verse atraída por la popularidad. Pero ni siquiera esto minimiza la película de ser un retrato agudo de las soledades que nos rodean.


viernes, 2 de marzo de 2018

¿Cuál es tu categoría o momento más esperado para la 90ª edición de los Oscars?

Después de una larga espera, este domingo se celebra la ceremonia de los premios de la Academia donde se reconocerá lo mejor del cine de 2017. Lo mejor, claro está, según unos seis mil quinientos miembros de la industria cinematográfica, mayoritariamente blancos, por encima de los sesenta años y, en gran medida, estadounidenses.

Pero uno, por masoquista, faramayero, cinéfilo o todas juntas, vuelve un año tras otro al premio con más trayectoria y difusión que cualquier otro premio de cine en el mundo. Vuelves porque, más allá de los mismos montajes celebratorios o premios cantados desde el comienzo de la temporada, hay momentos genuinos de la ceremonia que superan lo predecible del momento o los discursos de agradecimientos apresurados por la música de la orquesta.

Este año, para mí, los momentos más esperados serán, como mucho, cuatro. No, no será Frances McDormand, una de mis actrices favoritas, ganando su segundo Oscar por una actuación demasiado rígida, si bien asoma visos de humanidad. El primero será James Ivory ganando por el guión de Call Me By Your Name, una de las mejores películas que habrá en cartelera este año. La agudeza de James extrayendo los momentos futuros de Elio y Oliver, y afinando los detalles de ciertas escenas, resuena de diversas maneras sobre la película.

El segundo momento será cuando Sufjan Stevens interprete en el escenario "Mystery of Love". Si esta presentación tiene la mitad de la potencia que tuvo en la película, será uno de los mejores momentos de la ceremonia.


El tercer momento será cuando Coco gane Mejor Película Animada. Si bien Pixar suele ganar esta categoría, aún cuando ni siquiera es la favorita (como en el caso de Brave), el retrato del talento frente a la muerte de este filme merece todo el reconocimiento. Ojalá pudiera ganar en Mejor Canción Original, siendo "Remember Me" un pivote para la historia.

El cuarto momento es mucho más complicado que ocurra, pero de pasar será uno de los triunfos más humanos y agudos en la historia reciente de la Academia: Visages, Villages de Agnès Varda y JR en Mejor Documental. Sería uno de los premios más merecidos de la noche, por lo que es bastante difícil que ocurra.


¿Cuáles son tus categorías o momentos más esperados para este domingo? Escribe en los comentarios.

lunes, 19 de febrero de 2018

Llámame por tu Nombre (Luca Guadagnino, 2017): Por una arqueología del amor

Abandono gozosamente tareas monótonas, escrúpulos razonables, conductas reactivas, impuestas por el mundo, en provecho de una tarea inútil, surgida de un Deber resplandeciente: el Deber amoroso. Hago discretamente cosas locas; soy el único testigo de mi locura. Lo que el amor desnuda en mí es la energía.

Nos enamoramos por primera vez sin saber muy bien, sin siquiera sospechar, que terminaremos profundamente heridos. Y eso al principio poco importa frente al jugueteo amoroso. Nos lleva por la geografía desconocida de otro cuerpo, otra voz, otras experiencias. ¿Acaso Llámame por tu Nombre nos invite a darle la bienvenida al dolor contemplando la plenitud que fuimos hace un tiempo?

El filme, nominado a cuatro premios de la Academia (Película, Actor, Guión Adaptado y Canción Original -"Mystery of Love"-) y a estrenarse este jueves 22 de febrero en Argentina, trata sobre el enamoramiento veraniego entre Elio (Timothée Chalamet) y Oliver (Armie Hammer), el nuevo asistente de su padre (Michael Stuhlbarg). Pasan seis semanas entre el ordenamiento de investigaciones arqueológicas, discusiones filológicas, desayunos y almuerzos al aire libre, paseos y juegos en apariencia discretos.


Usualmente tendemos a darle perspectiva a una adaptación cinematográfica a través de su fidelidad con el material original. Olvidamos que son dos medios diferentes. Lo que ocurre en el libro en varias páginas tiene que mostrarse más brevemente en el filme, omitirse o hacer que algún personaje lo diga. El encanto de este caso particular es tal que le permite a sus protagonistas tener la mayor intimidad posible en Roma, omitiendo a esos molestos amigos de Oliver que lo invitaban a la presentación de un libro en la novela de André Aciman.

Hay elisiones en la película con respecto al libro, pero James Ivory, el guionista conocido por dirigir varios clásicos literarios en los 80s y 90s, enriquece la química de Elio y Oliver manteniendo los momentos más íntimos. Son íntimos porque descubren a los personajes jugando, un tanto tiernos, un tanto ariscos, siempre enamorados y joviales. Y además James le permite instantes resonantes a sus personajes secundarios, como ese hermoso monólogo que Michael Stuhlbarg interpreta tan francamente, la reconciliación con Marzia (Esther Garrel) o ese silencio compartido entre Elio y Annella (Amira Casar), su madre, estos dos últimos que ni siquiera están en el libro.

Por su lado. Luca Guadagnino esboza una arqueología del amor a través de las conversaciones, la música (¡cómo no erizarse cuando suena la voz de Sufjan Stevens!) y las estatuas. A ratos Elio y Oliver parecen dos estatuas vivientes, no sólo por su fisonomía, sino por la cultura que rezuma en sus diálogos, en sus gestos, en sus silencios. 


¿Qué mirada me desnudó frente a ti? ¿Cuál frase tuya que me molesta llegaré a extrañar e, incluso, a decir en tu ausencia para evocarte siquiera en una cita? ("Later!") ¿Qué objetos trazan nuestra investigación amorosa: los shorts, la camisa, la estrella, los libros, el durazno? Se crea así un universo erótico que nos contiene en la ausencia del otro, o al menos pareciera contenernos porque en el reconocimiento de la soledad está el abismo.

Y así llega el invierno, frente a la ausencia. al blanco y al silencio; después de una despedida sin palabras pero con un abrazo fuerte que busca la repetición. Por amores como éstos es que volvemos al cine, por la ilusión y el recuerdo de que somos el otro mientras amamos. "Llámame por tu nombre y yo te llamaré por el mío", como una contraseña entre amantes, un rezo que sólo ellos conocen, es el compromiso que quedará por los años por venir, cuando cada uno tenga su vida particular y aunque "recuerdo todo lo que pasó".

El gesto del abrazo amoroso parece cumplir, por un momento, para el sujeto, el sueño de la unión total con el ser amado.

Eduardo Elechiguerra
@EElechiguerra


*Las citas en cursiva pertenecen a Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes.

sábado, 17 de febrero de 2018

La posibilidad de un futuro estable: God's Own Country (Francis Lee, 2017)

Johnny se encarga casi por completo de la granja mientras su abuela cuida a su padre enfermo. Cuando las cosas se complican con la muerte de algunos animales, contratan a Gheorghe para que los ayude con los quehaceres de la granja. Johnny y Gheorghe no se llevan bien en principio, pero poco a poco va surgiendo una relación intensa entre ellos.

Francis Lee, director y guionista del filme, hace que sus personajes compartan varios silencios incómodos antes de que la relación comience a fluir. Incluso después de que tienen sexo la primera vez, cuesta que ambos personajes interactúen. Y esto hace de God's Own Country una película fascinante. Porque indaga en la intimidad más allá de las palabras, la intimidad tan profunda tras los besos y que Johnny tanto rechaza al principio. Y al final, se propone la posibilidad de un futuro estable en una pareja gay. Que el guión y la dirección sostengan esto es de admirar porque quiere decir que se están planteando más tramas de parejas homosexuales más allá del VIH, la promiscuidad y la homofobia, que algunas son características vinculadas a tal grupo social, pero que no son las únicas.

Johnny y Gheorghe van desde la profunda apatía al enamoramiento a través de un proceso complejo que se toma su tiempo y el cual Francis no se intimida en mostrar sus diversos recovecos: sexo oral, caricias, besos, miradas, silencios, abrazos. Todos estos son gestos conjugados erráticamente por lo maleable de las personalidades retratadas. En este sentido, Josh O'Connor y Alec Secareanu trazan una química fascinante con sus actuaciones. Sus miradas sugieren un deseo y una tristeza con intentos de control que tienen resultados irregulares sobre sus actitudes.

Hay detalles del filme que hacen recordar a Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005); sobre todo la escena cuando Gheorghe se desnuda para limpiarse el cuerpo con un trapo mientras Johnny ve muy de reojo desde adelante. Pero también están los paisajes que sugieren desolación y silencio en un mundo donde el hombre lleva una lucha propia para hacerse un lugar entre la naturaleza. Está la rutina campestre que recuerda a la rutina de Jack y Ennis cada mañana.

Al final, Francis ha construido, gracias a las actuaciones, la dirección y el guión, un mundo donde la homosexualidad tiene problemas que son superables para la pareja frente a la pasión que los une.


viernes, 16 de febrero de 2018

8º edición de My French Film Festival (III): Belle à croquer (2017)

Con un estilo que recuerda a Wes Anderson llevado hasta sus últimas consecuencias, Belle à croquer de Axel Còurtiere cuenta la historia de Oscar Migusto, un caníbal que se enamora de la señorita Zanahoria, una vegetariana acérrima, pero es muy tímido para decírselo. La señorita lo invita a una cena con, por supuesto, un menú vegetariano.

Si bien la trama del cortometraje podría catalogarse de previsible, el estilo colorido y juguetón la hace un placer visual e, incluso, auditivo. La paleta de colores va desde el rosa hasta el verde, pasando por los azules del pasillo. Los guionistas se las ingenian para que la pesadilla vegetariana de Oscar sea bastante sádica y curiosamente femenina: "¡Sé un hombre!". Como si comer vegetales fuese la prueba de masculinidad y, no como se pensaría contrariamente, por comer carne.

El despliegue de efectos visuales que tienden a la caricaturización también forman parte del encanto del corto. Los colores estridentes utilizados en la máquina que genera los alimentos de Oscar al comienzo o el diseño de la industria vegetariana dan cuenta de un mundo imaginado desde los extremos del gusto, con la posibilidad de que ambos extremos se atraigan.


jueves, 15 de febrero de 2018

Anticipación a Call Me by Your Name (Luca Guadagnino, 2017)

What never crossed my mind was that someone else who lived under our roof (...) in my immediate world might like what I liked, want what I wanted, be who I was.

(...) don't hurt me, which meant, hurt me all you want.

Did you know I came in your mouth last night?

People who read are hiders. They hide who they are. People who hide don't always like who they are.

Perhaps the physical and the metaphorical meanings are clumsy ways of understanding what happens when two beings need, not just to be close together, but to become totally ductile that each becomes the other. To be who I am because of him. To be who he was because of me.
Call Me By Your Name, André Aciman

Para apaciguar la impaciencia por el filme interpretado por Thimotée Chalamet y Armie Hammer que se estrena el 22 de febrero en las salas argentinas, cometí el insulto de buscar el libro por internet. Es un insulto porque soy de quienes defiende la lectura en físico. Pocas cosas hay en la vida como detallar el trabajo de edición dedicado a la obra, oler las páginas y efectivamente pasarlas a medida que nos adentramos en estas vidas escritas. Manguel exploraba en Bibliotecas toda la geografía que se desarrolla en el acto de leer un libro, en el recorrido de la mirada, que si bien ocurre frente a la pantalla de una manera similar, pasa con una distancia impuesta. Pero divago.

Quien haya visto el tráiler del filme, quien ya haya visto la película por internet o quien haya leído el libro; sabrán que esta es la historia, situada en un pueblo de Italia, de un primer amor entre Elio, un chico de 17 años, que se enamora del asistente de verano de su padre, Oliver.

La lectura, repleta de emoción, hizo espejeo con mis propios enamoramientos y deseos de adolescente. Me pareció que la energía de Elio cogió cuerpo a lo largo de las primeras ochenta o noventa páginas del "libro" (¿cómo llamar libro a algo que leí en el celular?), de la novela, digamos. Y sobrepasó las etiquetas que encontré en internet investigando un poco más sobre André Aciman, el autor; etiquetas como "novela rosa". La historia de Aciman tiene las tonalidades vivas de ese durazno con el que Elio y Oliver tremendean: rosa, sí, pero con pinceladas rojas, amarillas y naranjas. Tiene las tonalidades de los trajes de baño que Oliver viste alternadamente: rojo, verde y azul. De rosa tiene el enamoramiento, y los homofóbicos o burlones dirían el "mariqueo", pero el color de la perversión y el deseo es mucho más intenso. 

Aciman hace que las acciones de los personajes principales fluyan enérgicamente. Es una lectura emocionante cuando el propio personaje reconoce que, en medio de tales paisajes naturales, ha hecho viajes apasionantes a través de la lectura. La novela en sí misma se convierte en un viaje de ésos; un viaje que uno quisiera hacer mientras no se da cuenta de que ya lo está haciendo a través de una lectura tan liberadora de la pasión y el primer amor. Porque qué mejor manera de retratar el amor si no es a través de la confusión de las sensaciones, emociones y pensamientos. El amor no es unívoco y es esto lo que explora Aciman sobre todo desde el personaje de Elio. El amor no es sólo puro, sino perverso y vengativo también, como cuando Elio piensa que Oliver se está acostando con todas las mujeres el pueblo, así que él se acuesta con Marzia.

Al final, el devaneo amoroso se va apagando para que la separación no sea un golpe. Que mejor quede como recuerdo las seis semanas de ese verano: la ventana francesa, la cama, el durazno, las tardes silenciosas, los recorridos trotando, las mañanas de natación, el secreteo, las caminatas. Y no el dolor. O no tanto el dolor ni la ausencia. Ya tendremos tanto, tantísimo de eso.







domingo, 11 de febrero de 2018

8º edición de My French Film Festival: Le Scénariste (François Paquay, 2016)

En Le Scénariste, Jonas acepta recibir ayuda de otro guionista recomendado por su productor para hacer algunos cambios necesarios en el guión que ha estado trabajando desde hace bastante tiempo. Para esto, pasan un fin de semana bastante desatado en casa de Jonas y su esposa hasta descubrir qué era lo que le faltaba al guión y quién era en realidad esta ayuda tan recomendada.

El encanto de Le Scénariste es que se basa en un enredo bastante increíble para brindarnos un guionista bastante excéntrico como ayuda para la inspiración de Jonas. Sea una parodia aguda de lo que debe considerar un guionista al momento de inspirarse para escribir una historia o una sencilla comedia con visos de thriller, el cortometraje se sale con las suyas en ambos casos. Entre chistes simples y buenas actuaciones de parte de todos los involucrados sin siquiera caer en los clichés de ciertas etiquetas sociales que es preferible no mencionar para no aguar la sorpresa, al final la película tiene la agudeza de asomar lo que arriesga un escritor cuando quiere escribir una buena historia: su propio compromiso y los riesgos de ello.

Bastaría recordar Adaptation (Spike Jonze, 2002) para darse cuenta de que el corto bebe un poco del desenfreno de aquel largometraje, del contraste entre la corrección y el destape de los hermanos Kaufman. Mientras, en el corto, Jonas indaga introspectivamente en su personaje y el ayudante despedaza el guión mientras bebe vino y se acuesta con las mujeres con quienes se rodea.

sábado, 10 de febrero de 2018

8ª edición de My French Film Festival (I): Lazare (2016)

Desde el 19 de enero y hasta el 19 de febrero, pueden ser vistas en línea las películas seleccionadas para la octava edición de My French Film Festival. Acá en el blog, iremos revisando algunas de las opciones.

Empezamos con la sección What The F...rench?! donde está Lazare (2016). En ella una cita a ciegas en casa de uno de los involucrados se torna sorpresiva. El cortometraje de apenas 21 minutos se desarrolla graciosamente entre chistes, rarezas y enredos. Si bien resulta increíble que todo lo ocurrido pase en la vida real, es verosímil dentro de los parámetros del corto. Y todo se podría sospechar desde un principio considerando la belleza de la mujer involucrada.

Lo más llamativo es el diseño de producción. Los colores de las paredes de la cocina y los de la sala dan cuenta del rollo en el que se está metiendo el personaje principal. Incluso el mismo diseño del apartamento y del edificio donde está situado fascina por la disposición de los objetos y los muebles.

Mención aparte también merece Cosme Castro. Enrarece con mucha gracia y espontaneidad a Lazare con tics y gestos que nos engañan incluso de quién será el verdadero problema en esta situación.


jueves, 8 de febrero de 2018

The Post (Steven Spielberg, 2017) o el compromiso de informar

The Post, estrenada en Argentina el 1º de febrero y próxima a estrenarse en Venezuela, cubre la situación por la que pasó The Washington Post a principios de los 70 cuando se descubrieron los papeles vinculados con la guerra de Vietnam y el apoyo de ésta por parte de cuatro presidentes de los Estados Unidos.


Más allá de la perspectiva almibarada de la que Spielberg no puede escapar (esa secretaria que se acerca a Kay Graham para decirle que ojalá ganen el juicio y luego la señora Graham observa cómo pisotean a la pobre secretaria), la fortaleza de la película reside en el homenaje que se le hace al oficio de hacer noticias y, en general, de armar un periódico. Las escenas dedicadas al ensamblaje de las noticias, sobre todo la primera que nos mantiene a los espectadores en vilo sobre si saldrá o no en primera plana el reportaje de los papeles sobre la guerra de Vietnam, son el clímax necesario para los giros que ha tenido la trama previamente.

En este sentido, sólo puede sumar la presencia de Meryl Streep como Katherine Graham. Con su voz honda, a la vez flexible a la risa complaciente y firme cuando tiene que plantarse si es burlada su vulnerabilidad, Streep le brinda gravedad al rol y atrae momentos llenos de mucha intimidad como cuando recuerda junto a su hija los principios fundacionales del periódico. Hay ciertas miradas de ella, cierto gesto de sus labios, que sugieren años de soportar el que la pusieran a un lado.

No es para dejar a un lado tampoco el rol pequeño de Sarah Paulson. Si de buenas a primeras parece el típico papel de la esposa que apoya al marido trabajador, una sola escena basta para que Paulson aproveche el diálogo sobre la valentía de Graham y veamos su capacidad de sugerir todo lo que aguantan las mujeres detrás de ciertos hombres poderosos. Lo mejor es que no hay reproche en sus gestos, sino una sonrisa de reconocimiento y miradas de apoyo hacia Ben Bradlee, un Tom Hanks siempre confiable.

Al final, Streep carga el compromiso de llevar adelante una película sobre la libertad de expresión por delante de las reuniones sociales y laborales. Informar es darle sentido siquiera efímero a lo que viene de afuera antes de que sea asimilado por los otros, con todos los riesgos que esto conlleve.


lunes, 5 de febrero de 2018

Ganadores de la 3ª edición de la Guayaba de Oro

Entre chistes, risas y recuerdos de nuestros inicios turbulentos, dimos a conocer los ganadores de esta edición de la Guayaba.

MEJOR PELÍCULA
1º Sieranevada
2º Dunkirk
2º 20th Century Women
4º Manchester by the sea

MEJOR DIRECTOR
Kelly Reichardt, Certain Women
"Porque en su mirada encuentra la poesía de estas tres mujeres que sobreviven la rutina de un pequeño pueblo de Estados Unidos".

2º Christopher Nolan, Dunkirk
3º Kenneth Lonergan, Manchester by the sea

MEJOR ACTRIZ
Annette Bening, 20th Century Women
"Porque la severidad de sus gestos esconde una sabiduría que atraviesa la década retratada hasta llegar al sentido profundo de la película".

2º Michelle Williams, Certain Women
3º Juliette Binoche, Un beau soleil interieur

MEJOR ACTOR
1º Casey Affleck, Manchester by the sea
"Porque su entumecimiento es muestra de que la pérdida es mucho más profunda que el sentimiento".

2º Vicente Quintero, El Amparo
3º Harry Stiles, Dunkirk

MEJOR ACTOR DE REPARTO
1º Lucas Hedges, Manchester by the sea
"Porque en su ironía hay una búsqueda amarga de lo que significa vivir".

2º Billy Crudup, 20th Century Women
Patrick Stewart, Logan

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
1. Greta Gerwig, 20th Century Women
Porque en su ligereza esconde la trascendencia de una vida inspirada en la rebeldía.

2. Lily Gladstone, Certain Women
3. Hayley Squires, I, Daniel Blake
4. Michelle Williams, Manchester by the sea

MEJOR ELENCO
20th Century Women

2º Manchester by the sea
3º Certain Women

MEJOR GUIÓN
Mike Mills, 20th Century Women

2º Cristi Puiu, Sieranevada
3º Kenneth Lonergan, Manchester by the sea

MEJOR FOTOGRAFÍA
Christopher Blauvelt, Certain Women
Hoyte Van Hoytema, Dunkirk

3º Rui Poças, Zama

MEJOR VESTUARIO
1º Madeline Fontaine, Jackie
Porque los diseños y colores no sólo emulan una época, sino que atraviesan el rol de Jackeline Kennedy y su luto frente a la pérdida de su esposo.

2º Jennifer Johnson, 20th Century Women
3º Catherine Marchand, A Quiet Passion

MEJOR BANDA SONORA
1. 20th Century Women

Dunkirk
Person to Person

MEJOR EDICIÓN
Jonathan Amos y Paul Machliss, Baby Driver
Por su combinación vibrante entre persecución y ritmo, música y montaje.

2º Lee Smith, Dunkirk
3º Tom Cross, La La Land
4º Karen Harley y  Miguel Schverdfinger, Zama

domingo, 4 de febrero de 2018

Las nominadas a la Guayaba de Oro (y XV): 20th Century Women (Mike Mills, 2016)

Yami le dedicó una entrada a mediados del año pasado a esta la película con más nominaciones en esta edición de la Guayaba de Oro y, de hecho, la más nominada en estos tres años, así que dediquémosle un poco más de tiempo.

Con tres de sus actores nominados además del elenco, 20th Century Women es un retrato apasionante de tres mujeres en la década de los setenta: Annette Bening, Greta Gerwig y Elle Fanning. Las actuaciones tan comprometidas de las dos primeras las llevaron a ser nominadas en Mejor Actriz y Mejor Actriz de Reparto, respectivamente. Son presencias disímiles que se complementan y confluyen en ese personaje con cierta rebeldía que es Jamie. Billy Crudup, nominado en Mejor Actor de Reparto, no hace de su papel un modelo para el chico, sino un hombre que sigue su propio camino. Y probablemente esto sea lo fascinante de todos los actores, reconocidos también con una nominación en Mejor Elenco, que la película sigue sus pasos incluso de forma independiente. Ésta es una de las riquezas del guión de Mike Mills, nominado en su respectiva categoría de Mejor Guión.




Aunque usualmente pensamos que es más complejo el diseño de vestuario para siglos previos al XX, manejar los detalles de colores y cortes que usaría cada personaje es una tarea que complejiza cualquier época. Y en esto, la película de Mills aprovecha los lugares que rodean a los personajes para contrastar colores y diseños de su vestimenta. Esto hace meritoria la nominación en Mejor Vestuario, aunque la competencia es reñida.

Además, el filme no sólo usa muchas canciones del punk de los 70's, sino también música compuesta por Roger Neill expresamente para la ocasión. Esto hace la nominación de la película en la categoría de Mejor Banda Sonora una candidata compleja que reúne las dos vertientes consideradas dentro del grupo: la composición de piezas musicales y el uso de canciones previamente grabadas. En este enlace hay una entrevista en inglés a Roger Neill donde él detalla cómo fue el proceso de composición.

Finalmente, aunque la película tiene fuerte competencia en la que usualmente llamamos 'categoría principal', su resonancia en diversos ámbitos la hace merecedora del puesto en Mejor Película.

Las nominadas a la Guayaba de Oro (XIV): Manchester by the sea (Kenneth Lonergan, 2016)

Nuestra tercera nominada en la categoría de Mejor Película es un retrato amargo con toques de humor sobre la pérdida y la depresión posteriores a la muerte. Manchester by the sea no rehuye del dolor sino que le da la bienvenida con el añadido de la torpeza característica del ser humano. Dan cuenta de esto los personajes escritos por Lonergan, nominado en Mejor Director Mejor Guión, y sus diálogos rodeados de un clima desolador.


Cuatro de las siete nominaciones que recibió el filme para la Guayaba de Oro son por sus actuaciones. Lidera el grupo Casey Affleck en Mejor Actor como Lee Chandler, un papá que enfrenta la pérdida de sus familiares cercanos a través de la evasión. Si no se entiende que el rol de Affleck está como entumecido, su actuación saca fuera de lugar. Después están Michelle Williams y Lucas Hedges en Mejor Actriz de Reparto y Mejor Actor de Reparto, respectivamente. El papel de Williams tiene pocas escenas, pero esparcidas a lo largo de la película y dos de ellas resuenan por el contraste de emociones entre la rutina hogareña y la devastación atropellada que no encuentra las palabras exactas. Hedges, con más tiempo, tiene el compromiso de llevar gran parte del humor de la película, sobrellevar la pérdida lidiando con su adolescencia.


Las nominaciones a las actuaciones de la película se consolidan con la categoría de Mejor Elenco donde aún los papeles pequeños tienen oportunidad de un momento llamativo. Destacan Kyle Chandler, Gretchen Mol y Matthew Broderick en personajes que con una o dos escenas dan cuenta del mundo aislado en el que viven.

sábado, 3 de febrero de 2018

Las nominadas a la Guayaba de Oro 2018 (XIII): Dunkirk (Christopher Nolan, 2017)

Para unos un buen ejercicio narrativo y para otros una de las mejores películas de guerra en la historia del cine. Sea como sea, Dunkirk recibió seis nominaciones para la Guayaba de Oro y, aunque los enguayabados votantes no tienden a coincidir con la Academia (Carol ni fue nominada a Mejor Película o Director, y Sueño de invierno ni siquiera en la selecta categoría de Mejor Película Extranjera), tiene chance de ganar algunas categorías.

Nominada a Mejor Banda Sonora, sobre todo por sus efectos de sonido, no se puede dejar de lado el trabajo de Hans Zimmer. Recurrente colaborador de Nolan y nominado múltiples veces al Óscar, Zimmer compone una obra hipnotizante que acompaña la angustia de estos solados en su recorrido.


El trabajo de montaje reconocido con una nominación en Mejor Edición es visible, no sólo por el salto de la tierra al aire y al mar, sino también por el salto temporal que registra el filme tan fielmente. Hay una urgencia que la edición hace palpable y volatiliza cualquier tranquilidad.

La cinematografía de Hoyte Van Hoytema, reconocida con una nominación en Mejor Fotografía para la Guayaba de Oro y más allá del avance técnico que es de admirar, le brinda la imagen un carácter de pesadilla confusa que perturba porque no es un sueño del que se pueda despertar. Es una pesadilla vívida, real y urgente. 




En este enlace, Christopher Nolan, nominado como Mejor Director, habla de la complejidad de filmar bajo ciertas condiciones cinematográficas y sobre la actuación de Harry Stiles, sorpresivamente nominado en la categoría de Mejor Actor en nuestra Guayaba.

Si bien los filmes de guerra tienen cierto terreno ganado en cuando a su evidente relevancia tratando temas como la supervivencia, la muerte, la unión y la esperanza, Dunkirk gana terreno en el campo técnico como un resultado redondo desde todos los aspectos. He ahí la razón de su presencia en la categoría principal: Mejor Película.

Las nominadas a la Guayaba de Oro 2018 (XII): Certain Women (Kelly Reichardt, 2016)

La duodécima nominada a la Guayaba de Oro está presente en cinco categorías. Certain Women retrata con taimada poesía las vidas de tres mujeres en un pueblo estadounidense. A las tres se les presenta un conflicto y cada una lidia con éste de la mejor manera posible.

Kelly Reichardt es la primera mujer nominada en Mejor Director. Hacer en tres años lo que al Óscar le tomó décadas y con más nominados simplemente se puede justificar con más votantes en la Academia (mayor dificultad de consenso) y con una época más abierta, sólo en apariencia, a las mujeres detrás de la cámara, y del poder en general. Más allá de esto, las sutilezas plasmadas en el filme son un gran logro de Reichardt que ya venía trabajando en sus filmes previos, pero aquí se hace más palpable la presencia de momentos memorables.

(El video a continuación tiene calidad errática, pero fascina por cómo surgió el filme para Reichardt)


Michelle Williams, también nominada en Mejor Actriz de Reparto, fue nominada en Mejor Actriz por su Gina. Hay miradas de ella, como la que le lanza a su esposo en la casa del vecino o la que tiene cuando se toma el vaso de vino, que nos hacen entrever una mujer concentrada en sus deseos y aspiraciones. En el cuerpo de Williams, Gina lidera estas tres historias porque es quien mejor logra llevar a cabo sus intenciones, sobrepasando los obstáculos con franqueza sin perder de vista lo que los demás arriesgan o abandonan por ella.

En vista de que no hay disponibles extractos de la película donde esté Williams, aparte del tráiler, hablemos de Lily Gladstone, nominada como Mejor Actriz de Reparto por su papel como ranchera. Planteado como un personaje anónimo, Gladstone le brinda particularidad a su vida haciendo las actividades cotidianas del rancho y cuando conoce a Elizabeth (Kristen Stewart). Pareciera haber cierta empatía entre ellas, cierta complicidad, que se desproporciona como una profunda decepción. La reacción de Lily se convierte en una lección de franqueza y humildad memorables.

Williams y Gladstone se unen con Laura Dern, Kristen Stewart, Jared Harris y James Le Gros para la nominación conjunta en Mejor Elenco. Hay un hermoso trabajo coral que cada uno hace ver como sencillo.

En este enlace, Kelly Reichardt habla de la colaboración con Christopher Blauvelt, nominado para nuestra Guayaba de Oro en Mejor Fotografía, sobre filmar en 16 mm, sus referentes pictóricos (Alice Neel y Milton Avery) al momento de pensar en la película





viernes, 2 de febrero de 2018

La resonancia de los ancestros. Coco (Lee Unkrich y Adrián Molina, 2017)


Recuérdame, le canta Miguel a su abuela en un último intento porque recuerde a quien le dio vida. Hasta este momento en la película hemos seguido a Miguel y a su familia en el recorrido por el mundo de los muertos luchando por volver al mundo de los vivos, pero no con la fácil concesión de un familiar, sino con la concesión de un ídolo y de lo que profesa tal ídolo. Hemos seguido a Miguel, entonces, en la consolidación de un talento, la música, que lo lleva hasta enfrentar a sus muertos.

Curiosamente la escena que se siente más desoladora, la escena que destaca la soledad intrínseca de cada ser humano, no es con un familiar de Miguel, sino con el amigo de Héctor, éste a quien le piden prestada la guitarra. El momento donde Héctor canta y quedan a solas Miguel y él es de una potencia casi innombrable porque se trata del olvido, de la anulación completa del ser humano. Miguel y Héctor están en la búsqueda del recuerdo más allá de la fama, del simple y llano recuerdo de atesorar una foto en un altar como celebración de lo que fueron las personas en un momento. Y es bastante insospechado que una película para niños ponga en escena instantes así.

Entonces, hasta este momento, hemos escapado de los vivos junto con Miguel para llegar a su ídolo, pero ahora es él quien, cantándole Recuérdame a su abuela, enfrenta a los vivos, les da valor a través de su talento. ¡Y cómo Unkrich, Molina y el equipo entero que nos permite detallar las arrugas de Coco nos descubren desarmados frente a la emoción de que la existencia se sustente de los recuerdos! Cómo nos hacen reconocer que la música sea un homenaje a nuestros ancestros, pero no como una aceptación almibarada de lo que hacemos, sino incluso a pesar del rechazo, por el rechazo. ¡Cómo nos molesta la abuela que se entromete en el talento de Miguel, por ejemplo! Al final, éste no es más que un motivo para ver atrás y poner en perspectiva el hecho de que el talento y la familia no se antagonizan, como ejemplifican Ernesto de la Cruz o los ancestros de Miguel. Se superponen a ratos, pero conviven siempre. Porque el talento viene de quienes nos antecedieron, sea en la familia, por amigos o culturalmente incluso.

Y sí, es cierto que cierta villanía en el filme empaña sus fortalezas como posible obra maestra o algunos giros en la trama ralentizan el fluir de la historia, pero son tropiezos menores frente a tal escena desoladora, frente a ese homenaje burlón a Frida Kahlo y frente a ese canto final, certero con respecto a quienes somos más vulnerables: los abuelos. Porque, si con los padres es una lucha porque ellos siempre nos ven como niños y nosotros insistimos en demostrarnos adultos; frente a los abuelos, siempre somos consentidos y son ellos una bisagra a nuestra historia ancestral. Con los abuelos, siempre somos niños, pero no por lo mimados, sino por cierta complicidad no enunciada; complicidad más que palpable en Coco, puesto que la bisabuela confunde a Miguel hasta que llega el final y, éste, al mismo tiempo, conoce la historia de su bisabuela. La película termina siendo así una indagación de los ídolos familiares y no tanto de esos ídolos truculentos que brinda la fama.


Las nominadas a la Guayaba de Oro (XI): Sieranevada (Puiu, 2016)

Es la nominada a Mejor Película con menos nominaciones: dos apenas, la otra siendo en Mejor Guión. Pero esto sólo la hará más interesante si llega a ganar el gran premio de la noche.

El filme de Puiu, también guionista de la obra, indaga en la dinámica y los conflictos de una familia rumana a través de una situación ritual: la muerte del padre de la familia. Esto desata posturas y confesiones religiosas, laborales, políticas y amorosas interpretadas por un elenco fascinante que pareciera estar entrampado en sus propias costumbres. Muestra de esto es la imposibilidad de comer hasta que se lleve a cabo el ritual mortuorio.



Estas dos entrevistas breves fueron hechas a Puiu en el Festival de Cannes del año pasado por dos medios diferentes. Repasan temas de la duración en el cine, consejos sobre no tomar consejos, historia rumana y su revisión actual. En Youtube se consiguen más entrevistas, pero la mayoría está en francés y sin subtítulos.

jueves, 1 de febrero de 2018

Las nominadas de la Guayaba de Oro (X): El Amparo (Rober Calzadilla, 2017)

Nuestra décima nominada proviene de Venezuela. Es la segunda película venezolana nominada en la Guayaba de Oro, después de Desde allá (Lorenzo Vigas, 2016) el año pasado, que recibió dos nominaciones, de las que Luis Silva ganó Mejor Actor de Reparto.

Esta vez el nominado es Vicente Quintero en Mejor Actor por El Amparo (Rober Calzadilla, 2017). Quintero, con tremendo compromiso, nos sumerge en la angustia y la desesperación de su personaje por sobrevivir en medio de la confusión. El filme, ambientado en la masacre de El Amparo ocurrida en 1988, participó en el BAFICI del año pasado y estrenó en Venezuela por los últimos meses del año.

A continuación, una entrevista a ambos protagonistas de la película.


Las nominadas de la Guayaba de Oro 2018 (IX): Zama (Lucrecia Martel, 2017)

La novena nominada a la Guayaba de Oro 2018 es una película argentina que aparece en dos categorías: Mejor Fotografía y Mejor Edición. Sigue los pasos de Cómo funcionan casi todas las cosas (2015) de Fernando Salem que, el año pasado, fue nominada en tres categorías, e incluso ganó Mejor Guión. Hasta ayer se podía conseguir la película de Lucrecia Martel todavía en la cartelera del cine Gaumont.

En este enlace se puede leer una entrevista hecha por El Espectador Imaginario a Rui Poças en torno a su trabajo como Director de Fotografía en el filme.