Mostrando entradas con la etiqueta James Ivory. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta James Ivory. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de marzo de 2018

¿Cuál es tu categoría o momento más esperado para la 90ª edición de los Oscars?

Después de una larga espera, este domingo se celebra la ceremonia de los premios de la Academia donde se reconocerá lo mejor del cine de 2017. Lo mejor, claro está, según unos seis mil quinientos miembros de la industria cinematográfica, mayoritariamente blancos, por encima de los sesenta años y, en gran medida, estadounidenses.

Pero uno, por masoquista, faramayero, cinéfilo o todas juntas, vuelve un año tras otro al premio con más trayectoria y difusión que cualquier otro premio de cine en el mundo. Vuelves porque, más allá de los mismos montajes celebratorios o premios cantados desde el comienzo de la temporada, hay momentos genuinos de la ceremonia que superan lo predecible del momento o los discursos de agradecimientos apresurados por la música de la orquesta.

Este año, para mí, los momentos más esperados serán, como mucho, cuatro. No, no será Frances McDormand, una de mis actrices favoritas, ganando su segundo Oscar por una actuación demasiado rígida, si bien asoma visos de humanidad. El primero será James Ivory ganando por el guión de Call Me By Your Name, una de las mejores películas que habrá en cartelera este año. La agudeza de James extrayendo los momentos futuros de Elio y Oliver, y afinando los detalles de ciertas escenas, resuena de diversas maneras sobre la película.

El segundo momento será cuando Sufjan Stevens interprete en el escenario "Mystery of Love". Si esta presentación tiene la mitad de la potencia que tuvo en la película, será uno de los mejores momentos de la ceremonia.


El tercer momento será cuando Coco gane Mejor Película Animada. Si bien Pixar suele ganar esta categoría, aún cuando ni siquiera es la favorita (como en el caso de Brave), el retrato del talento frente a la muerte de este filme merece todo el reconocimiento. Ojalá pudiera ganar en Mejor Canción Original, siendo "Remember Me" un pivote para la historia.

El cuarto momento es mucho más complicado que ocurra, pero de pasar será uno de los triunfos más humanos y agudos en la historia reciente de la Academia: Visages, Villages de Agnès Varda y JR en Mejor Documental. Sería uno de los premios más merecidos de la noche, por lo que es bastante difícil que ocurra.


¿Cuáles son tus categorías o momentos más esperados para este domingo? Escribe en los comentarios.

lunes, 19 de febrero de 2018

Llámame por tu Nombre (Luca Guadagnino, 2017): Por una arqueología del amor

Abandono gozosamente tareas monótonas, escrúpulos razonables, conductas reactivas, impuestas por el mundo, en provecho de una tarea inútil, surgida de un Deber resplandeciente: el Deber amoroso. Hago discretamente cosas locas; soy el único testigo de mi locura. Lo que el amor desnuda en mí es la energía.

Nos enamoramos por primera vez sin saber muy bien, sin siquiera sospechar, que terminaremos profundamente heridos. Y eso al principio poco importa frente al jugueteo amoroso. Nos lleva por la geografía desconocida de otro cuerpo, otra voz, otras experiencias. ¿Acaso Llámame por tu Nombre nos invite a darle la bienvenida al dolor contemplando la plenitud que fuimos hace un tiempo?

El filme, nominado a cuatro premios de la Academia (Película, Actor, Guión Adaptado y Canción Original -"Mystery of Love"-) y a estrenarse este jueves 22 de febrero en Argentina, trata sobre el enamoramiento veraniego entre Elio (Timothée Chalamet) y Oliver (Armie Hammer), el nuevo asistente de su padre (Michael Stuhlbarg). Pasan seis semanas entre el ordenamiento de investigaciones arqueológicas, discusiones filológicas, desayunos y almuerzos al aire libre, paseos y juegos en apariencia discretos.


Usualmente tendemos a darle perspectiva a una adaptación cinematográfica a través de su fidelidad con el material original. Olvidamos que son dos medios diferentes. Lo que ocurre en el libro en varias páginas tiene que mostrarse más brevemente en el filme, omitirse o hacer que algún personaje lo diga. El encanto de este caso particular es tal que le permite a sus protagonistas tener la mayor intimidad posible en Roma, omitiendo a esos molestos amigos de Oliver que lo invitaban a la presentación de un libro en la novela de André Aciman.

Hay elisiones en la película con respecto al libro, pero James Ivory, el guionista conocido por dirigir varios clásicos literarios en los 80s y 90s, enriquece la química de Elio y Oliver manteniendo los momentos más íntimos. Son íntimos porque descubren a los personajes jugando, un tanto tiernos, un tanto ariscos, siempre enamorados y joviales. Y además James le permite instantes resonantes a sus personajes secundarios, como ese hermoso monólogo que Michael Stuhlbarg interpreta tan francamente, la reconciliación con Marzia (Esther Garrel) o ese silencio compartido entre Elio y Annella (Amira Casar), su madre, estos dos últimos que ni siquiera están en el libro.

Por su lado. Luca Guadagnino esboza una arqueología del amor a través de las conversaciones, la música (¡cómo no erizarse cuando suena la voz de Sufjan Stevens!) y las estatuas. A ratos Elio y Oliver parecen dos estatuas vivientes, no sólo por su fisonomía, sino por la cultura que rezuma en sus diálogos, en sus gestos, en sus silencios. 


¿Qué mirada me desnudó frente a ti? ¿Cuál frase tuya que me molesta llegaré a extrañar e, incluso, a decir en tu ausencia para evocarte siquiera en una cita? ("Later!") ¿Qué objetos trazan nuestra investigación amorosa: los shorts, la camisa, la estrella, los libros, el durazno? Se crea así un universo erótico que nos contiene en la ausencia del otro, o al menos pareciera contenernos porque en el reconocimiento de la soledad está el abismo.

Y así llega el invierno, frente a la ausencia. al blanco y al silencio; después de una despedida sin palabras pero con un abrazo fuerte que busca la repetición. Por amores como éstos es que volvemos al cine, por la ilusión y el recuerdo de que somos el otro mientras amamos. "Llámame por tu nombre y yo te llamaré por el mío", como una contraseña entre amantes, un rezo que sólo ellos conocen, es el compromiso que quedará por los años por venir, cuando cada uno tenga su vida particular y aunque "recuerdo todo lo que pasó".

El gesto del abrazo amoroso parece cumplir, por un momento, para el sujeto, el sueño de la unión total con el ser amado.

Eduardo Elechiguerra
@EElechiguerra


*Las citas en cursiva pertenecen a Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes.