lunes, 26 de agosto de 2019

Abrebocas (XIII): Bombshell (2019) de Jay Roach


En esta época de "directo a streaming", lo que hace quince años era directo a VHS o a DVD; la manera de publicitar una obra que logra llegar a las salas de cine es parte intrínseca del proceso. Y tiene su relevancia lo que logra el tráiler de Bombshell en poco más de minuto y medio.

Con la única línea Hot in here (en criollo, diríamos: "hace como calor aquí, ¿no?"), que nos hace pensar en el título de la película y en lo que se viene; el tráiler nos deja en suspenso a partir de las miradas y de la belleza ampliamente aprovechada de las tres actrices en escena. Tres rubias, con suma presencia en la industria de Hollywood (en diversas escalas, claro está), interpretando a tres mujeres que decidieron tomar en sus manos el poder de Roger Ailes, la representación del machismo en la cadena Fox News.

Con el timbre que avisa la llegada de un ascensor y notas musicales que acentúan cada gesto, basta la escena de un viaje breve al segundo piso para que los cruces de miradas nos mantengan en suspenso. Error sería creer que la película será así, pero ¡cuánto nos han tentado con una economía de recursos que abofetea el prejuicio de que la belleza es sólo para maquillarse! Una Margot timorata, una Charlize suspicaz y una Nicole cómplice nos bastan para esperar los meses suficientes para verlas, eso sí (por favor), en pantalla grande.

Preveamos también, fanatismo aparte, que la película llega en época de #MeToo, lo que puede ser muy oportuno o no, dependiendo de la riqueza que alcance la mirada de Jay Roach, director de Trumbo y de las películas para televisión Game Change y Recount; y del guionista Charles Randolph, quien ganó el Óscar por The Big Short. A esperar.

sábado, 24 de agosto de 2019

Los Otros, 18 años después


A Silvana


Hay que atender varios elementos en Los Otros para desentrañar el porqué seguimos descubriendo detalles de la película, 18 años después de estrenada. En 2001, tuvo un éxito considerable de taquilla (más de 96 millones en EEUU y más de 113 millones alrededor del mundo) con el que multiplicó el costo de la producción (17 millones de dólares). La crítica no fue muy efusiva con ella: 74 puntos en metacritic calculados entre 29 textos, y 83% en RottenTomatoes con 161 valoraciones. Es momento, al menos para la afinidad despierta por esta obra, de detenernos en algunos rasgos.

Por un lado, desde los créditos iniciales se nos sugiere que Nicole Kidman y su personaje Grace, representarán a Dios. La simplísima decisión técnica nos invita a intuir esto: una voz en off maternal comienza a relatarle (asumimos que) a sus hijos un cuento para dormir. En el momento en que Dios es mencionado, aparece el crédito "NICOLE KIDMAN in". Podría ser esto una minucia, pero sabemos que, incluso si fuese azarosa esta decisión, todo elemento en una obra nos dice o sugiere algo.

Además, ¿no es efectivamente Grace una suerte de Dios déspota que enseña a sus hijos sobre religión, modales y valores familiares? ¿No es ella quien contiene a Nicholas y a Anna en un mundo de poca luz debido a la fotosensibilidad* de ellos? Ese cuento para dormir, referido en el párrafo anterior, es nada menos que el pasaje sobre la creación de la Tierra. Y si hacemos un paralelismo, Grace comanda su parcela de tierra en medio de la neblina y, nos vamos enterando, que lo hace tras el abandono de su marido.

Ahora, si Grace representa a Dios, Nicole Kidman lo encarna con una actuación que se sostiene aún a pesar de la histeria del personaje. Grace se altera cuando ve que sus dos niños la cuestionan, sobre todo Anna; o cuando ellos están en peligro. La gran fuerza que recae sobre Nicole es que su histeria no está falseada. Basta recordar la mirada de ella cuando las cortinas desaparecen y le grita a los sirvientes. Su actuación reposa, además, en momentos de intimidad donde entendemos el rol que le ha tocado tomar a la fuerza y que muchas tomas de posición por parte de ella provienen de la ignorancia. Si tomamos partido a su favor, es porque sus restricciones hacia sus hijos se enmarcan en la fragilidad de los tres en un mundo en guerra. No olvidemos que la historia transcurre a principios de los años cuarenta.

El segundo punto es fundamental: su esposo está ausente, incluso cuando aparece en escena. Amenábar va dejando pistas, algunas falsas, otras como sorpresas, para acercarnos a lo que ocurre aquí. Una somera lectura psicoanalítica le daría sentido valioso a la niebla densa cuando Grace sale en busca del párroco para que bendiga su casa. Y que aparezca el amor, en vez de la religión, en esta escena es un giro que no esperamos. Pero que tampoco amilana a Grace. “Todos nos rendimos”, le espeta ella a su esposo en una discusión cuando este le dice que regresará a la guerra. “Nuestra vida estaba ocupada. Tu lugar estaba aquí, con nosotros”. Grace termina concluyendo lo que él no es capaz de decir: “No éramos suficiente para ti”.

Hasta ahora hemos entendido a la protagonista como una mujer fuerte y resuelta, aún en lo amoroso. Nos equivocamos. Es una mujer compleja y llena de fragilidades. Aquí recae la que podría ser la mayor maravilla de la película. Varias veces, por lo menos dos, Anna (Alakina Mann) refiere que “mami se volvió loca” una noche. Poco a poco captamos en qué consistió esta locura.


Quien haya visto la película recordará que hay tres versiones de lo que le ocurrió a Grace. Las tres coinciden. Una noche, después de que los sirvientes se fueron, Grace se alteró, asfixió a sus hijos con una almohada, luego tomó la escopeta y se suicidó. La primera vez que nos enteramos de esto es por Anna. Sus palabras pueriles para narrarlo no le restan fuerza a un detalle. Supimos desde el inicio que ambos niños llevan consigo una condición: son fotosensibles. La exposición a la luz los puede matar. Las dos veces que esto es mencionado en la película, es llamado así: <>. La propia señora Mills y el señor Tuttle, los sirvientes, le dicen a Grace que la <> de sus hijos puede haber cambiado. Así, condición y locura se van hermanando de forma paralela, pero Amenábar nunca las vincula directamente.

A su vez, hay dos quiebres en la película. El primero proviene de un diálogo. La señora Mills (Fionnula Flanagan) se reúne con el señor Tuttle y dice con leve sorna “ahora ella piensa que la casa está embrujada”. Para nosotros, espectadores, que venimos viendo las manifestaciones de “los otros” (el sonido de susurros muy leves y de pasos en el piso de arriba, puertas que se cierran solas); esta línea desplaza la otredad y estrecha cierto carácter cómplice entre los sirvientes y nosotros. No olvidemos el comienzo de la película: Grace pone en duda la procedencia de ellos porque no era factible que alguien se enterara de que ella buscaba ayuda con el mantenimiento de la casa.

El otro quiebre ocurre frente al espejo. Cuando Grace se enfrenta con su propia hija porque ve a otra persona vistiendo la ropa de comunión para su primogénita. Aquí, la cámara hace un movimiento lateral brusco hacia el reflejo de la protagonista. En este punto, entendemos y sentimos que el verdadero enfrentamiento del personaje es consigo misma. Con nadie más.

Al final, la escena en la que sabemos del crimen cometido por Grace es clave para entender que estamos ante una obra maestra del cine. En voz de la protagonista nos enteramos de lo que ocurrió. Con un plano a la altura del piso, y entre claroscuros, el personaje está sentado con sus hijos, uno a cada lado de ella. Les sostiene sus cabezas. Su confesión procede así, entre susurros:


"Primero, no podía entender... qué hacía con la almohada en mis manos... por qué ustedes no se movían. Luego lo supe. Ocurrió: había matado a mis hijos. [suspiro] Tomé el rifle. Apunté mi nuca y halé el gatillo. Nada... luego escuché sus risas en la habitación. Estaban jugando con las almohadas como si nada hubiera ocurrido. Y pensé para mí: el Señor en su gran misericordia me estaba dando... otra oportunidad, diciéndome: No te rindas, sé fuerte, sé una buena madre. Pero entonces... pero ahora... Ahora, ¿qué significa todo esto? ¿Dónde estamos?"**


El detalle crucial aquí es la línea de la pared donde están apoyados. Es una que va por detrás de la cabeza de Grace, como atravesando su razonamiento. Sus palabras no responden a una religión, ni a una condición mental o una patología. Responden a lo que significa ser humano frente a sus hijos: reconocer su error. Dejados a un lado los conceptos morales, las leyes divinas y los prejuicios psicológicos, Grace se reconoce humana. ¿Cómo lo notamos? El plano estático de esta confesión da lugar a tres tomas que sugieren movimiento: la complicidad con la señora Mills y las preguntas de los hijos que cierran con la reflexión de Grace "No soy más sabia que ustedes". En una película donde caben muchas lecturas y donde los objetos tienen un significado tremendo (las puertas, las llaves y los espejos en particular, además de las cortinas); Amenábar se permite ciertas ambigüedades, pero su sentido es diáfano: Grace finalmente se entiende a sí misma y ama a sus hijos, pero reconoce también que dudar es válido. Si lo que se dice del mundo exterior ha sido importante para encontrar verdades a lo largo de la obra, las imágenes y los personajes atraviesan cualquier ambigüedad.

Los Otros sigue siendo una película memorable porque retrata la claridad de una mujer con ella misma. Están sus hijos, los sirvientes y los otros como formas para dilucidar su situación más allá de los confines religiosos, amorosos y psicológicos que traza la obra, con claridad y sorpresa. Son accesibles las asociaciones con Gaslight (1944), The Haunting (1963) y The Innocents (1961). Incluso, con Rebecca (1940). En esas obras y en esta, las mujeres y la casa son a la vez cómplices y están vinculadas por una tirantez que forma parte del suspenso de cada película. Sin olvidar esta tradición de cine de suspenso clásico, Los Otros abre un nuevo siglo con la diferencia de que la locura no se resuelve con efectismos, sino con una progresión de descubrimientos por parte de Grace sobre lo que implica la soledad.



** First, I couldn't understand... what the pillow was doing on my hands. Why you didn't move. Then, I knew. It had happened. I had killed my children. [gasp] I got the rifle. I put it to my forehead. And I pulled the trigger. Nothing... Then I heard your laughter in the bedroom. You were playing with the pillows as if nothing had happened. And I thought to myself: the Lord in His great mercy was giving me... another chance, telling me: don't give up, be strong, be a good mother. But then... but now... now, what does all this mean? Where are we?

viernes, 23 de agosto de 2019

Una Película, Una Escena (V): Henley Royal Regata en The Social Network (David Fincher, 2009)

Diseño de AKADoom
¿Qué pasa cuando juntas un guion de Aaron Sorkin, la dirección de David Fincher y la banda sonora compuesta por Trent Reznor y Atticus Ross? The Social Network es el resultado de esta fusión de talento, ganadora de tres premios Oscar (Mejor guion adaptado, mejor banda sonora y mejor edición) tres BAFTA (Mejor guion adaptado, mejor banda sonora y mejor edición), y cuatro Globos de Oro (Mejor película – Drama, mejor guion, mejor director, mejor banda sonora), entre otros.  A parte de ser galardonada en estos premios mayores, la película también estuvo en muchas listas de top 10 de películas del año 2010 y fue alabada por los críticos y publicaciones de cine a nivel mundial.   


Recordemos que The Social Network trata de la creación y el ascenso de la plataforma Facebook, los problemas y conflictos entre Mark Zuckerberg (protagonizado por Jesse Eisenberg) y los gemelos Winklevoss (protagonizados por Armie Hammer) por el control creativo de la red social constituida a partir de la plataforma, la traición de Zuckerberg a su mejor amigo y socio Eduardo Saverin (Andrew Garfield) y los juicios legales que estos conflictos crearon.  

La escena en mención se lleva a cabo en la última carrera de la temporada de remo en donde los gemelos Winklevoss participan para la prestigiosa universidad de Harvard. Compiten en contra Hollandia Roeiclub. Los Winklevoss no sólo perdieron una oportunidad de crear una plataforma prominente en la escuela Harvard contra Facebook de Zuckerberg, si no que también pierden una de las carreras más importantes de la temporada. Esta escena llena de suspenso y agonía va acompañada por la banda de Trent Reznor y Atticus Ross. Aislada, pareciera ser un video musical sincronizado a la perfección

En conjunto a la carrera podemos escuchar un cover con varios instrumentos y sintetizadores de la composición musical "In the Hall of the Mountain King" de Edvard Grieg. Al principio de esta carrera, los Winklevoss tenían esperanza de triunfar en algo y obtener una victoria, pero al final solo nos quedamos con  su fracaso y sus rostros de decepción.  Los Winklevoss nuca estuvieron adelante en esta carrera al igual que tampoco lo estuvieron en la "competencia" contra Zuckerberg. Para ser una película basada en una red social, esta escena se destaca por juntar esos puntos clave del cine: el guion, la dirección, la edición y la banda sonora. Mediante la carrera nuestro único protagonista y foco de atención en los planos son los atletas, el bote de remo y el agua. Los árboles y el resto de los espectadores quedan fuera de foco sumándole importancia al acontecimiento que se desenvuelve frente a nuestros ojos. Al final, la escena cierra con un plano del cielo oscuro y nublado anunciando que para los hermanos Winklevoss se les viene una tormenta. Les dejamos a continuación con este maravilloso fragmento. 


¿Y ustedes ya han visto The Social Network?

Javier Alfonso Riquel

lunes, 19 de agosto de 2019

Primer semestre de 2019 (y III)

María Karina De Gouveia mandó también su lista de lo que más la marcó en el primer semestre de este año. Notemos que incluye películas de décadas anteriores como una manera de que lo actual y lo más alejado temporalmente dialoguen entre sí, sin las rigideces o arbitrariedades de las fechas de estreno.

Con respecto a las películas más recientes, recordemos que con la nueva propuesta en el reglamento de la Guayaba de Oro, las películas pueden competir en dos años consecutivos aunque ya haya sido nominada en la edición previa. Esto fue propuesto en vista de que recorren salas y plataformas de manera variable en términos temporales. Aunque no ha sido aprobada la propuesta, películas como El Silencio es un Cuerpo que Cae se beneficiaría de esta posibilidad.

1. Manbiki Kazoku / "Somos una Familia" (Hirokazu Koreeda, Japón)
2. Le Grand Bain (Gilles Lellouche, Francia)
3. Campeones (Javier Fesser, España)
4. El Silencio es un Cuerpo que Cae (Agustina Comedi, Argentina)
5. Tuntematon mestari / "El artista anónimo" (Klaus Härö, Finlandia)
6. Arte Arte Arte. El Partenón de Libros Prohibidos de Marta Minujín (Alessio Rigo de Righi, Argentina)
7. When Harry Met Sally... / "Cuando Harry conoció a Sally..." (Rob Reiner, Estados Unidos)
8. Toy Story 4 (Josh Cooley, Estados Unidos)
9. Husbands and Wives / "Esposos y Esposas" (Woody Allen, Estados Unidos)
10. La herida y el cuchillo (Miguel Zeballos, Argentina)

Fotograma de Manbiki Kazoku

jueves, 15 de agosto de 2019

Primer semestre de 2019 (II)

Damián Lambert hizo también su selección de películas que lo han marcado en estos seis meses. Cada título está enlazado con una crítica del film escogido por el cinéfilo.

Jiang hu er nü /  Ash is the Purest White 

Manbiki Kazoku / Shoplifters

Toy Story 4

Yesterday

Liu lang di qiu / The Wandering Earth