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domingo, 9 de junio de 2019

Diario cinéfilo: ciclo de Ang Lee (1): Brokeback Mountain (2005)

(Las entradas sobre este ciclo están dedicadas a todos con quienes alguna vez vi una película de Ang Lee)

They believed themselves invisible
"Brokeback Mountain", Annie Proulx


Sábado, 8 de junio de 2019
11:30 pm
Se repite la sensación de extravío sentida hace ya trece años cuando salía de ver Brokeback Mountain. Para aquel momento, había visto tres películas de Ang Lee previamente, dos en el cine: Crouching Tiger Hidden Dragon en el Cinex del Sambil con tres amigos del colegio, y Hulk en el Cinex San Ignacio. La segunda fue la primera película que vi solo en el cine. Y como muchas veces desde entonces, me ocurrió con una película rara (rara de una forma fascinante) de la que provoca hablar con alguien justo al salir de la sala.

Parece que divago, pero es un efecto del desasosiego tan potente que queda luego de ver algunas de las películas de Ang Lee y, sobre todo, Brokeback Mountain, vista hoy en una sala donde no éramos más de veinte espectadores. La pérdida latente durante todo el film puede precisarse con el asomo de un análisis somero: la música que se utiliza durante el recuerdo que le narra Ennis a Jack de cuando su padre le mostró a él y a su hermano el cadáver mutilado de un homosexual del pueblo. Son dos o tres notas musicales persistentes y un tanto agudas pero leves que invaden nuestros oídos dejando una sensación de inestabilidad total. Son las mismas notas que se repiten cuando llega a manos de Ennis la postal para Jack con el sello deceased (fallecido).

Son dos momentos distanciados temporalmente en el film, pero que conforman el alma de la película (si creemos que una película tiene alma, más allá de la Alma interpretada por Michelle Williams). Ni Lee, ni Ossana, ni McMurtry pierden de vista la certeza emocional de sus personajes. Hay distintos niveles de soledad en la historia, pero la de Ennis es la más profunda porque en su infancia vivió en carne propia el aislamiento. Y de todas maneras, ni siquiera él está exento de una empatía que sorprende cuando finalmente accede a ir a la boda de su hija mayor con un tipo desconocido para él. "Quien nada tiene, nada necesita", reflexiona Ennis  frente a su hija con la suficiente firmeza para delatar siquiera una cercanía a la sensatez.


Domingo, 9 de junio de 2019
12:16 am
He notado que varias personas se han desentendido de Brokeback Mountain por su "final triste", como si la película o el cuento en el que se basa no fuesen capaces de imaginar un final feliz para Ennis y Jack. Como si toda historia gay ahora tuviese que retratar relaciones factibles y exitosas. Pareciera que estas personas pretenden que los gays estamos exentos de las complejidades de las relaciones de pareja. El realizador y los guionistas del film arman, en apenas dos horas y cuarto, las ricas dificultades de las relaciones humanas.

No es fortuito que la ingenuidad de Jack termine aniquilándolo, aunque no sepamos si la versión de su muerte que imagina Ennis con la lacerante llamada a Lureen sea cierta o no. Y el autoengaño de la propia Lureen delata en esa misma escena un reconocimiento hondo de soledad, así se trate de un personaje secundario. Alma y Ennis son quienes quedan mejor parados, a pesar y gracias a su divorcio. Como espetó un espectador hablando con su interlocutor antes de que empezara la película: "Todos estamos divorciados. Ya eso de , se acabó". Y no por esto tenemos que dejar a un lado los matices ofrecidos por la trama, que además no son pocos. Cada personaje en el guión, complejamente dilatado por los guionistas a partir del breve cuento de Annie Proulx, es una clave para desengranar la desolación de los protagonistas. Y cada actuación tiene por lo menos una escena que deslumbra, como la desnudez en la mirada de Roberta Maxwell, el nerviosismo revelador frente a una verdad de Michelle Williams (a Michelle no le basta el giro ingenuo y certero de "Jack Twist? Jack Nasty!" en el diálogo y nos mete el dedo en la llaga con su mirada nerviosa en la escena) o la malicia sin compromiso ni moral de Randy Quaid. Incluso la ligereza en las presencias de Linda Cardellini y Kate Mara contraponen la densidad emocional de las parejas centrales.


1:20 am
Bastante se ha dicho de los protagonistas. Desde la escena en la que se ven por primera vez, hay algo en sus cuerpos que los supera. Los matices de Ledger y Gyllenhaal soportan además el paso del tiempo, un factor en la película que está labrado con sutilezas gracias a la edición. Los momentos valiosos están un poco más dilatados, mientras que los eventos importantes pero accesorios para el "esquema vital" de los personajes principales se nos escurren con una puntualidad escurridiza en el uso de recursos. En dos horas y cuarto, vivimos veinte años en la vida de estos personajes que consiguen varios trabajos, se enamoran, se casan con sus respectivas mujeres, tienen hijos, se ven varias veces, uno se divorcia. La fluidez en la edición no se conforma con mostrar estos eventos, sino que nos hablan de los conflictos profundos entre los protagonistas y su entorno. El encuentro final entre padre e hija es palpable en este sentido: en un segundo están brindando por su matrimonio y, al segundo siguiente, Ennis se despide mientras el auto de su hija se aleja con la estela del tubo de escape. El tiempo se ha esfumado y, como cosa rara, no nos damos cuenta hasta que detallamos los objetos que quedaron atrás.

Recuerdo, por cierto, una crítica que se quejaba de romantizar los primeros encuentros entre Jack y Ennis. Más allá de que es una imprecisión (si los gemidos y bufidos de antes en medio de la oscuridad no son suficiente indicio de que hay algo instintivo en la relación homosexual, están también las peleas físicas entre ellos o con otros hombres), nunca pudo ser más cierto lo que me dijo Tony A una vez: Jack y Ennis son quienes quieren ser en la intimidad, su conflicto es el entorno. Quien se queje de más escenas de sexo entre ellos justificando que Lust, Caution fue muchísimo más erótica, está perdiendo de vista que el conflicto ahí está en la cama, no fuera de ella como en el drama ganador de tres Óscares (menor el premio gordo de la noche, como todos podemos recordar). A fin de cuentas, nadie duda de que Jack y Ennis se aman. Pero cada uno de ellos tiene una postura diferente frente al amor. Que Ennis se acerque más a la personalidad de Jack con el gesto de las camisas, refuerza esta distancia, esta promesa que tanto duele como esa naturaleza enmarcada en la ventada en el plano final del tráiler donde vive Ennis.


1:57 am
Como suelo colocar muchos gestos y actividades entre interrogantes,  mi fanatismo por Ang Lee no me impide preguntarme el porqué de este ciclo. Lee es un director que empezó a trabajar con regularidad a principios de los noventa, lo que es una fecha relativamente reciente, mínimo comparado con los otros ciclos del mes: Cronenberg trabajó con regularidad desde los ochenta y, Friedkin, desde los setenta. Éstos además tienen obras de culto que Lee no tiene. En tal caso, Hulk que ni siquiera está en el ciclo.

Sumado a esto, la retrospectiva no está incluyendo sus películas más desconocidas, como su corto de 1982 o el que forma parte de Chosen. Ni siquiera incluye Ride with the Devil , su largo menos visto probablemente (apenas poco más de 630 mil dólares acumulados en la taquilla estadounidense), o sus indicios más palpables de versatilidad (su incursión en el 3D con Life of Pi o su perspectiva de los superhéroes antes de que fueran un fervor con Hulk). Es un ciclo que ni siquiera considera su recorrido por la guerra de Irak (Billy Lynn's Long Halftime Walk), película que no se estrenó comercialmente en Buenos Aires.

Estas aseveraciones parecieran probar que este ciclo es una pérdida de tiempo. En absoluto. Lee reta el concepto de autoría de muchas maneras y esto es lo fascinante en él. Hay temas recurrentes, hay acercamientos reiterativos. Pero siempre con un giro que nos engaña por completo. No todo ciclo tiene que estar enmarcado en un aniversario, así que bienvenida una oportunidad atípica para evocar la obra de un director atípico.

Por retruque, Lee fue mi primer acercamiento a la autoría, lo que en retrospectiva es una paradoja por su manera de cuestionar ese concepto. Valga la anécdota personal para recordar a este director para quien la intimidad siempre está delimitada por marcos de puertas que superan a los personajes, o los anulan como ocurre con Ennis cuando se reencuentra la primera vez con Jack: lo que queda es los objetos narrando en silencio una historia que sólo ellos conocen.

10:41 am
Unas cuantas horas después del visionado, el residuo emocional de la película sigue ahí. Los planos finales de las camisas guindadas en el clóset, junto con esa postal de Brokeback que parece lejos en el plano y, cuando Ennis va cerrando la puerta, se nos acerca esa imagen por un segundo; antes del corte que nos permite ver ese pasto enmarcado por la ventana. La (sobre)naturaleza finalmente ha sido contenida. O así parece.

Bastante se ha dicho de la falta de sexo en la película, pero ¿dónde queda el erotismo de Lee? ¿No es llamativo que a ambos hombres los vemos desnudos, sin necesidad de ver sus genitales? En una escena, Jack pela una papa y, al fondo, el contorno un tanto borroso del cuerpo desnudo de Ennis se ducha "al seco", como diríamos. Por supuesto que la papa y la ducha no importan, sino la distancia del deseo entre la mirada de Jack y el cuerpo de Ennis. Hay otra escena igual de cotidiana donde Ennis habla del tamaño de los testículos de un alce mientras se quita las medias. La masculinidad sugerida paulatinamente por la película es decodificada una y otra vez, hasta que poco importa el término.

Ahora, el desnudo de Jack es uno solo, mientras lava la ropa en un riachuelo. Su soledad en la escena pareciera sugerirnos una desolación mayor, pero no nos percatamos al momento. Lo llamativo es su desnudez en cuclillas, en medio de una tarea cotidiana, donde no hace falta ver sus genitales para detallar su cuerpo por un instante.

11:38 am
Mi primera inquietud para hacer un diario así, con los riesgos que implica (por ejemplo, el acto descaradamente egótico de autopublicar entradas diarísticas), es registrar en carne viva lo que deja una película; y además, un film ya visto años antes y atesorado como lo es Brokeback Mountain, pivote en mi existencia cinéfila. En pocas palabras, son textos para reconocer la fortaleza emocional de Ang Lee: la intimidad.

viernes, 15 de junio de 2018

Llamadas telefónicas (I): Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) [SPOILER]

Los teléfonos nos han permitido salvar distancias desde que comenzaron a existir gracias a Antonio Meucci cuando creó uno que funcionara dentro de su casa para comunicarse con su esposa que sufría de reuma. Para compensar metros o kilómetros, seguimos aún hoy en día, llamando a familiares o amigos para darles alguna noticia o, simplemente, hablar un rato. Son un artefacto que, por su función primordial, nos han permitido mantenernos vinculados.

Hoy empezamos en Moviemiento una sección dedicada a escenas de llamadas telefónicas dentro del cine. No se trata de que el teléfono cumpla una función primordial dentro de la historia, pero sí que éstos sean importantes en un momento de la película. Cuando sea posible, facilitaremos la escena en cuestión.

Empezamos con una historia que marcó el comienzo del nuevo siglo hace ya más de una década: esta obra maestra que es Brokeback Mountain, titulada "El Secreto de la Montaña". Es una historia de amor signada por la distancia donde Ennis y Jack hacen paréntesis en sus vidas para volver a verse. Quizás sea por esto, además de la maestría de Ang Lee y de los actores, que las sutilezas del dolor. se vuelvan expansivas a medida que transcurre la película


En esta escena, Ennis recibe de vuelta una postal para Jack, con el sello "fallecido" estampado en ella. Con un movimiento de cámara hacia Ennis y unas pocas notas de la música de Santaolalla se nos empieza a sugerir la lucha emocional que viene a continuación. Pero no será una discusión frontal, sino una conversación entre dos personas desoladas por la muerte: ella, que ya lo asumió y al menos en principio tiene un discurso aprendido sobre el deceso de Jack, y él, que apenas se entera pero tiene que seguir encubriendo el dolor.

Lo más arrebatador de esta escena es que, como hablan por teléfono, Lee puede captar perfectamente los gestos de ambos actores. Y a través del discurso aprendido con una voz fría, Hathaway desliza de a poco un dolor profundo por lo que nunca le dijeron y por lo que se viene a enterar ahora después de que su esposo muere. Ennis, en cambio, escucha cómo se supone que murió Jack (nunca ahogarse con sangre había sonado tan desolador como lo narra ella), pero a la par imagina la muerte secreteada, golpeado por varios hombres hasta tener el rostro ensangrentado así como una vez el padre de Ennis le mostró a él a un hombre asesinado por ser gay. Es la misma aridez, pero ahora mucho más cercana.

Los ojos llorosos de Lureen serán la certeza de lo que ella nos sugiere que había sospechado: ese lugar de ensueño de Jack llamado Brokeback Mountain. Porque a ella no le toque confrontar a Jack como sí hace Alma con Ennis, no quiere decir que sea un personaje menos interesante. Muestra de ello es esta escena donde Hathaway no se conforma con la ironía y la supuesta indiferencia. Se muestra también como un animal herido, engañado, donde incluso el silencio de su parte es una desilusión. El primer plano de su rostro amplifica una soledad que ninguno de los otros personajes en la película parecieran sentir.

domingo, 4 de febrero de 2018

Las nominadas a la Guayaba de Oro (XIV): Manchester by the sea (Kenneth Lonergan, 2016)

Nuestra tercera nominada en la categoría de Mejor Película es un retrato amargo con toques de humor sobre la pérdida y la depresión posteriores a la muerte. Manchester by the sea no rehuye del dolor sino que le da la bienvenida con el añadido de la torpeza característica del ser humano. Dan cuenta de esto los personajes escritos por Lonergan, nominado en Mejor Director Mejor Guión, y sus diálogos rodeados de un clima desolador.


Cuatro de las siete nominaciones que recibió el filme para la Guayaba de Oro son por sus actuaciones. Lidera el grupo Casey Affleck en Mejor Actor como Lee Chandler, un papá que enfrenta la pérdida de sus familiares cercanos a través de la evasión. Si no se entiende que el rol de Affleck está como entumecido, su actuación saca fuera de lugar. Después están Michelle Williams y Lucas Hedges en Mejor Actriz de Reparto y Mejor Actor de Reparto, respectivamente. El papel de Williams tiene pocas escenas, pero esparcidas a lo largo de la película y dos de ellas resuenan por el contraste de emociones entre la rutina hogareña y la devastación atropellada que no encuentra las palabras exactas. Hedges, con más tiempo, tiene el compromiso de llevar gran parte del humor de la película, sobrellevar la pérdida lidiando con su adolescencia.


Las nominaciones a las actuaciones de la película se consolidan con la categoría de Mejor Elenco donde aún los papeles pequeños tienen oportunidad de un momento llamativo. Destacan Kyle Chandler, Gretchen Mol y Matthew Broderick en personajes que con una o dos escenas dan cuenta del mundo aislado en el que viven.

sábado, 3 de febrero de 2018

Las nominadas a la Guayaba de Oro 2018 (XII): Certain Women (Kelly Reichardt, 2016)

La duodécima nominada a la Guayaba de Oro está presente en cinco categorías. Certain Women retrata con taimada poesía las vidas de tres mujeres en un pueblo estadounidense. A las tres se les presenta un conflicto y cada una lidia con éste de la mejor manera posible.

Kelly Reichardt es la primera mujer nominada en Mejor Director. Hacer en tres años lo que al Óscar le tomó décadas y con más nominados simplemente se puede justificar con más votantes en la Academia (mayor dificultad de consenso) y con una época más abierta, sólo en apariencia, a las mujeres detrás de la cámara, y del poder en general. Más allá de esto, las sutilezas plasmadas en el filme son un gran logro de Reichardt que ya venía trabajando en sus filmes previos, pero aquí se hace más palpable la presencia de momentos memorables.

(El video a continuación tiene calidad errática, pero fascina por cómo surgió el filme para Reichardt)


Michelle Williams, también nominada en Mejor Actriz de Reparto, fue nominada en Mejor Actriz por su Gina. Hay miradas de ella, como la que le lanza a su esposo en la casa del vecino o la que tiene cuando se toma el vaso de vino, que nos hacen entrever una mujer concentrada en sus deseos y aspiraciones. En el cuerpo de Williams, Gina lidera estas tres historias porque es quien mejor logra llevar a cabo sus intenciones, sobrepasando los obstáculos con franqueza sin perder de vista lo que los demás arriesgan o abandonan por ella.

En vista de que no hay disponibles extractos de la película donde esté Williams, aparte del tráiler, hablemos de Lily Gladstone, nominada como Mejor Actriz de Reparto por su papel como ranchera. Planteado como un personaje anónimo, Gladstone le brinda particularidad a su vida haciendo las actividades cotidianas del rancho y cuando conoce a Elizabeth (Kristen Stewart). Pareciera haber cierta empatía entre ellas, cierta complicidad, que se desproporciona como una profunda decepción. La reacción de Lily se convierte en una lección de franqueza y humildad memorables.

Williams y Gladstone se unen con Laura Dern, Kristen Stewart, Jared Harris y James Le Gros para la nominación conjunta en Mejor Elenco. Hay un hermoso trabajo coral que cada uno hace ver como sencillo.

En este enlace, Kelly Reichardt habla de la colaboración con Christopher Blauvelt, nominado para nuestra Guayaba de Oro en Mejor Fotografía, sobre filmar en 16 mm, sus referentes pictóricos (Alice Neel y Milton Avery) al momento de pensar en la película





domingo, 26 de febrero de 2017

Conversación/(I) sobre Manchester junto al mar (Lonergan, 2016) y los Óscares


Eduardo Elechiguerra: Estamos aquí reunidos Tony Area y yo para hablar de una de las películas de 2016 estrenada recientemente en los países que residimos. Hablo de Manchester junto al mar de Kenneth Lonergan. ¿Qué te marcó de la película? ¿Cómo saliste justo después de haberla visto?

Antonio Area: Lo que me marcó de la película fue sus retratos tan íntimos y vívidos de relaciones de familia, cosa que es como una marca de Lonergan. En este filme, las relaciones así como el sentido de comunidad y el color local están retratados de una manera tan detallada que es poco común en el cine norteamericano actual
Y de la película salí con un sentimiento muy humano…de sentir emociones honestas, de que la vida puede golpearnos de maneras irreparables pero de todas formas sigue hacia delante.

EE: Si hay algo que usualmente busco, inconscientemente, en una película de drama es eso: la indagación de los vínculos familiares. Y Lonergan lo hace tanto en el guión como en la dirección. Hay escenas donde, a un mismo tiempo, el diálogo está tocando, lateral o frontalmente, los conflictos interiores de cada personaje; y se nos muestran setos diálogos con diversos planos que nos hacen entrever distintas perspectivas de la situación. Ocurre en la escena del hospital cuando Lee se entera de que su hermano está muerto. Pareciera que Lonergan nos quiere mostrar desde distintos ángulos los gestos confundidos de Lee.
Para mí fue un día intenso cuando salí de verla. Quedé como rumiándola, abatido con lo que acababa de ver, exprimiendo los pensamientos que ella me generaba y, en un nivel emocional, movilizado.

AA: Hay una especie de espontaneidad muy bien lograda en la película (la naturalidad y cotidianidad de los diálogos, los gestos, las reacciones ante la tragedia) que retrata muy bien y fielmente las reacciones humanas y el comportamiento en las relaciones.
Y la dirección tan detallada y observadora de Lonergan le da un humanismo a la película verdaderamente exquisito.

EE: ¡Sí! Varios de los recuerdos que vemos son muy del día a día. Es probable que por esto, cuando llegamos a la noche del incendio, nos golpee tanto. Es una suerte de coletazo que nos sorprende y lo hace además varias veces. En esto, es una búsqueda muy vital la que hace Kenneth. Pone la lupa en momentos decisivos pero a través de los gestos más pequeños.

AA: Absolutamente. La película está bañada en melancolía y da un sentimiento desolador, de vidas arruinadas y de como un par de sucesos esparcen dolor y tragedia a una comunidad.
Lonergan entiende que el dolor deja su marca y sin embargo entiende que la vida está compuesta de dolor y de levedad, de absurdo y de humor.

EE: Nos baña de melancolía sin olvidar cierto humor amargo, de los tropiezos que hacen la vida lo que es; tropiezos pequeños como el malentendido entre él y Patrick, o grandes como el de la leña. Reímos con cierta amargura, pero cómo nos alivia esa risa.

AA: Sin duda. Afirma la vida al mismo tiempo que expone lo dolorosa que puede ser.
Pero de una manera muy muy sutil, de pequeños gestos que muestran que los seres humanos continúan sin necesariamente superar estas tragedias

EE: Llegamos así a los personajes que se mueven entre las pequeñeces del dolor. He escuchado que Casey Affleck es un poco confuso en su personaje, pero me parece que tal confusión es parte de lo que hace a Lee quien es. Digo esto porque en momentos decisivos, Affleck nos sugiere el dolor con la mirada o la negación de su voz.

AA: Lee es un personaje cuya lucha es consigo mismo…el poder vivir consigo mismo y en retrospectiva pienso que todas sus interacciones con Patrick, que al principio pueden ser vistas como apáticas y sin emotividad, se revelan como gestos de humanidad en un personaje que pudo haber acabado con su vida incluso después de la escena del flashback.

EE: Sí, es un personaje cuya lucha interior a veces asoma sus inquietudes con ciertos gestos, pero usualmente muestra parquedad o, como dices, apatía.

AA: Ese abrazo con Patrick cerca del final de la película es muy catártico. De nuevo, es muy honesto este retrato…el personaje de Patrick por ejemplo me pareció increíblemente refrescante y tanto Hedges como Affleck dan actuaciones superlativas y su química es verdaderamente entrañable. Lonergan entiende muy bien cómo los seres humanos…“tickean“ (perdón por el anglicismo/germanismo) y Patrick no se siente similar a ningún retrato adolescente que yo recuerde en estos últimos tiempos.

EE: No me había dado cuenta de esto. Patrick está retratado con complejidades que no entran en conflicto como sus dos novias, e interpretado por Hedges con una naturalidad con la que hacemos empatía. Lonergan no busca justificar su luto con el hecho de que tenga las dos novias o con el reencuentro con su madre, sino que incluso hace que esté tranquilo ante la muerte de su padre.
Y sí, el abrazo es catártico de la manera más sutil. Es un alivio casi imperceptible pero ahí está. Esa conversación es muy valiosa para la resolución de ambos.
Por su lado, Michelle Williams de verdad que nos demuele con su presencia. Y lo hace con cuatro momentos clave. Bastan y sobran, sobre todo la última conversación, para remover lo que veníamos conteniendo a lo largo del filme.

AA: Absolutamente. En sus primeras escenas se muestra su personaje bastante…cotidiano, descuidado y luego años después en LA escena, vemos cómo la tragedia la ha cambiado irremediablemente y el peso del dolor que carga y quiere de alguna manera descargar pero no puedo. Lo hecho no se puede deshacer y tal vez lo más doloroso que una tragedia que acabe nuestras vidas es una tragedia que nos deja viviendo. La película retrata esto de una manera tan genuina
Y eso es lo que me gusta de Lonergan. No hay mensaje ni moraleja pero simplemente la experiencia humana como tal…un trozo de vida, a slice of life en el mejor sentido de la palabra. Lonergan en esto es un maestro.

EE: ¡Sí! El detalle de su cabello descuidado en las primeras escenas en contraste con su cabello secado en las posteriores es una muestra superficial de su cambio más hondo. Y la manera cómo hablan de la tragedia en esa escena pero ladeadamente es tremenda.

AA: : Creo que casi estaba llorando…simplemente me desarmó con sus emociones tan auténticas.

EE: Yo lloré en esa escena porque con sus gestos indaga en cierta humildad que deja entrever el personaje. Hay mucha franqueza en cómo habla del corazón. Cierta gestualidad en sus labios, en su mirada.

AA: Hay una añoranza por llegar emocionalmente a la otra persona, por tratar de consolar que muestra una gran generosidad de espíritu y al mismo tiempo un panorama derrotista por la imposibilidad de consolar…ese sentimiento agridulce de dolor y humanismo es lo que Lonergan nos muestra y en dónde nos puede decir algo muy revelador de la naturaleza y sí, el corazón humano.

EE: La imposibilidad de consolar por completo.
¿Qué prevés esta noche para la película?

AA: En cuanto a los Oscars, creo que veo un Oscar para Lonergan como mejor guión original…el cual sería tremendamente merecido.
Casey Affleck es claramente uno de los favoritos en la categoría de Mejor Actor pero creo que Denzel Washington prevalecerá al igual que Viola Davis en la categoría de Mejor Actriz Secundaria.

EE: Yo también me temo que Washington prevalecerá. A los Oscars les gusta mandar mensajes raciales y más cuando el año anterior los culparon de racistas.
Y el Óscar para Lonergan sería tremendo si ocurre.

AA: No he visto Fences pero creo que las actuaciones de Washington y Davis han sido muy aclamadas. Sin duda la polémica sobre la falta de diversidad afectará los resultados pero parece que será también merecido

EE: Sí, más allá de que sea merecido, lo digo teniendo en mente 2001 cuando ganaron Halle Berry, Denzel Washington y Poitier ganó el honorífico. Aquí tienen posibilidades de repetir tal mensaje racial con Washington y añadir a Davis y Ali.

AA: Creo que lamentablemente la película no ha influido el Zeitgeist como La La Land o Moonlight para ganar Mejor Película. Es demasiado intimista y personal.

EE: Lamentablemente, Manchester… no ganará Película. Es demasiado intimista para ser la ganadora. Pero de las que he visto, se lo merece. Atrás no se queda Moonlight tampoco, menos intimista pero también muy dura.

AA: También le daría el premio a ella, pero con el tiempo he aprendido a aceptar que mis favoritas no ganen.

EE: Así es, mi favorita del año pasado ni estuvo nominada a Mejor Película a pesar de lograr otras seis nominaciones.

AA: Exacto. Yo veo a La La Land ganado película y director…probablemente actriz también.

EE: Es lo más probable. Quiero engañarme un rato con que Huppert gana porque se lo merece, pero lo dudo.

AA: Yo aprendí mi lección desde que Jennifer Lawrence le ganó a Emmanuelle Riva, así que no me hago ilusiones.

EE: Jajajajaja ¡y qué lección fue ésa!

AA: Me destruyó jajaja
Ciertamente, Huppert ha tenido bastante momentum estos últimos días con sus victorias en los César y los Indie Spirit. También hay que tomar en cuenta que Huppert y Stone no han competido en una categoría hasta ahora
Creo que Moonlight gana Guión Adaptado y Actor Secundario.

EE: Que no hayan competido hasta ahora me da esperanzas, pero tiendo a Emma.

AA: ¿A cuál predices como Mejor Película Extranjera?

EE: No he visto ninguna, pero creo que Toni Erdmann, con posibilidades para The Salesman.

AA: Yo creo que The Salesman por razones políticas.

EE: No sé si leíste la carta que mandaron los directores de las nominadas a esa categoría. Es un documento muy resonante.

AA: Sí la leí…conmovedora.

EE: Sí, es fundamental para entender la extranjería como algo que se vive internamente y no por ser de un país o de otro nada más.

AA: Creo que una de las cosas que más me llamarán la atención será los contenidos de muchos de los discursos…ha sido una temporada políticamente muy cargada.

[continúa en una segunda parte]

sábado, 3 de septiembre de 2016

Tráiler de Certain Women (Kelly Reichardt, 2016)

Con una calma que nos abraza e invita a verla, el tráiler nos muestra momentos cotidianos de estas cuatro mujeres. Con frases sencillas pero valiosas, cada una de ella nos devela su rol en el entorno donde viven.
El elenco ya de por sí invita a verla. Laura Dern viene de tener varios personajes secundarios que ella enriquece como sabe. Michelle Williams tiene un buen año entre ésta y Manchester by the sea. Y Kristen Stewart viene con buen pie desde Still Alice.
Y las citas sobre la poesía visual de Reichardt no hacen sino tentarnos más.
Habrá que esperar a que estrene, si llega.

viernes, 26 de agosto de 2016

Tráiler de Manchester by the sea (Lonergan, 2016)

Algunas reflexiones:
Aunque parece que la participación de Michelle Williams es breve (tanto que la comparan con la punzante Beatrice Straight de Network), algo potente se asoma en el tráiler y esto nos emociona.
Tantas citas de que es una obra maestra nos hace querer que el estreno sea ya. Seguro habrá que esperar cinco o seis meses para verla.
El tono inspirador del tráiler parece estar esforzándose mucho, pero sería extraño en lo que ha hecho Lonergan.
Casey Affleck y Paul Hedges forman un elenco prometedor, pero vemos poco de Kyle Chandler que viene de pasar casi desapercibido en Carol donde estuvo muy bien.

sábado, 2 de abril de 2016

Kelly Reichardt, tercera semana: ficha técnica, tráiler y premios de Wendy and Lucy (2008)

Productores: Larry Fessenden, Neil Kopp, Anish Savjani.
Guionistas: Jonathan Raymond, Kelly Reichardt.
Elenco: Michelle Williams, Lucy, Will Oldham, Wally Dalton, John Robinson, John Breen
Fotografía: Sam Levy.
Edición: Kelly Reichardt.
Música: Smokey Hormel, Will Oldham.


Fue nominada a dos Independent Spirit (Mejor Película y Mejor Actriz) y nominada al premio Un Certain Regard en Cannes. Lucy ganó la Palma de Perro.


domingo, 13 de marzo de 2016

Director(a) del mes: Kelly Reichardt

Retomamos el ciclo del director del mes con la directora estadounidense Kelly Reichardt (1964).

Nacida en Miami, Florida, Estados Unidos, Reichardt estuvo muy interesada en la fotografía desde muy niña cuando usaba la cámara de su padre, oficial de policía. Se formó en la School of the Museum of Fine Arts en Boston, Massachusetts.
Empezó a trabajar en cine en 1989 como supervisora de guardarropa en The Unbelievable Truth / "La increíble verdad". Sería en 1994 que dirigiría su primera película, River of Grass con Lisa Bowman y Larry Fessenden. Fue nominada en el Festival de Sundance y a cuatro Independent Spirit, incluidos Mejor Ópera Prima y Mejor Primer Guión.

Sus películas más conocidas, según la crítica y los premios que recibieron, entre ellos el Tigre en el Festival Internacional de Rotterdam, son Old Joy (2006) con Daniel London y William Oldham; Wendy y Lucy (2008) con Michelle Williams, Lucy y David Koppell; y Night Moves (2013) con Jesse Eisenberg, Dakota Fanning y Peter Sarsgaard. Nosotros veremos las dos primeras y Meek's Cutoff (2010), también con Michelle Williams, Bruce Greenwood y Paul Dano; una por semana.


Este año será estrenada en Estados Unidos Certain Women (2016), con Michelle Williams, nuestra querida Laura Dern y la reciente ganadora de varios premios de los críticos Kristen Stewart. Ya pasó por el Festival de Sundance de este año con buenas críticas y acaba de ser escogida por IFC para su distribución.


viernes, 9 de septiembre de 2011

El tiempo y la memoria, sístole y diástole del corazón. Una conversa sobre Blue Valentine: Primera parte

EDUARDO
Luego de ver Blue Valentine, me siento abandonado. No es una tristeza la que siento por los sentimientos que se deterioran hasta cambiar, no es una depresión porque así como amamos nos volvemos más crueles. No sé qué es, pero me quedo hilando paralelos entre las escenas y cómo amamos día a día. La película me emociona porque mientras busco las pistas de cuándo y por qué se transforman los sentimientos, me descubro saboreando (placer y dolor) cada momento desgajado de Dean y Cindy. Ryan Gosling decía en una entrevista que la película te hace sentir como un detective de lo que cada uno hizo y, sí, pero los amantes saben que los culpables poco importan. Es más lo que se rompe y lo que ya no queda.

CRISTINA
Sí, no estoy tan segura de eso, de que "los culpables poco importan". Lo que pensaba es que, al menos en mi caso, se me pierden esas pistas de la transformación de su relación: no alcanzamos a verla, a entenderla del todo, hay un vacío en ese sentido. Y quizá la intención es que no terminemos de ver eso, para poder apreciar, tan bruscamente como lo hacemos, el antes y el después. Porque si vivimos lo progresivo
(de ahí el tiempo en que se maneja la película, entre fragmentos de pasado y de presente, de ahí que no veamos el devenir), se nos pierden esos detalles. Lo progresivo opaca los instantes precisos en que se trazó ese camino, los momentos decisivos que al final son todos y cada uno.
Desde la avena mal preparada al desayuno, hasta el beso insípido, la palabra dicha sin cuidado... todo.

EDUARDO
Pero es que ahí está la agudeza (y la dureza) de la película: al mostrarte el antes y el después, impide que te puedas aferrar al quién hizo qué, no porque no te los asome (como dices: los detalles que al comienzo nos encantan, terminan por incomodarnos hasta agobiarnos), sino porque hay una naturaleza moviéndose por debajo de los sentimientos, envejeciendo junto con el cuerpo. Nos daremos cuenta demasiado tarde de quién fue el culpable: en algún punto, descubres, así, por casualidad, que fuiste tú, pero ya no importa.

CRISTINA
Sí, quizá no lo descubres, el culpable se pierde en esa dialéctica, en ese ir y venir de pequeños gestos que (¿será?) pudieron ser mejores. La rutina nos hace perder de vista esa crueldad que mencionabas: ¿no pasa a ser, esa crueldad, algo natural? Es decir, no hay una mala intención detrás de ella y entonces ya no es crueldad. O quizá la ceguera, la desidia, el abandono de uno mismo y del otro, pasa a ser un tipo de crueldad cotidiana y casi desapercibida. Poco a poco dejamos de vernos a nosotros mismos, y dejamos de ver al otro.

Los pequeños rechazos, rencores, la falta de atención, se pueden volver tan naturales como los primeros gestos de afecto, de atención, de cuidado que teníamos con el otro. Mi pregunta, y es esa duda lo que me parece más terrible, lo que más me golpea de la película, es si no es ese el curso natural de las cosas, porque esos malos gestos fueron tan naturales como los primeros, de afecto, de atención, de cuidado.

EDUARDO
Un sencillo corte en la película remueve esto en mí, esto en nosotros ahora que lo mencionas, con una sencillez dolorosa: Dean está presentándole la habitación al viejo, agarra su dinero, dispuesto a irse y ve hacia nosotros (¿entonces, además, nos hacemos cómplices del amor de los demás?), su mirada atontada, risueña, nos da a entender que es ella a quien ve, pero lo que nos devuelve la mirada es a Cindy, en el presente, viendo a Dean por la ventana mientras entierra a la perra. A él lo vimos casi de cuerpo entero, alegre; a ella la vemos al rostro, a sus ojos profundamente tristes. Como si lo que viéramos al comienzo es un indicio, no de lo que amamos, que disfrutamos y devoramos golosos, sino un asomo de lo que siempre sentimos demasiado tarde y que nos sorprende cuando ya ha pasado: el tiempo.

CRISTINA
Sí, esa parte es clave, creo que no había terminado de verla tan claramente sino hasta ahora. Sí. La muerte de la perra coincide "casualmente" con la final degeneración de su relación. Pero ¿será que en verdad él sigue viéndola de esa manera, como la miraba al principio? Y si es asi, ¿por qué ella no a él?

Hay algo allí de pérdida, de muerte, de vacío, que empieza a rondar desde el principio, en la primera escena, cuando la niña está buscando y gritando (un grito desesperado, desolado) el nombre de la perra frente a la casita vacía.


EDUARDO
Sí, me gusta eso que dices: el comienzo, boscoso y desolado, muestra no sólo la casita de la perra vacía, no sólo sus gritos, no sólo a una niña tan pequeña y a la vez tan sola, sino un juguete perdido entre la maleza.

Por cierto que ya es la segunda vez que, al pensar en este juego del tiempo en Blue Valentine, me acuerdo de Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos, acaso sea por la manera como ambas películas hacen que cada vez que las vemos nos brinden nuevas impresiones sobre lo que vimos antes, detalles que le dan otra dimensión a los giros y a los gestos de cada personaje.

CRISTINA
Cierto, el repaso es mucho más revelador, como si el presente siempre fuese medio ciego

EDUARDO
¡Exacto! Medio torpe, incluso. Ese juego de miradas y preguntarse el porqué ella no lo sigue viendo como el comienzo tal vez llevaría a responder que ella se conformó con Dean (en cuanto a su trabajo como pintor de casas) y a su trabajo de enfermera, y se decepcionó de esto, a diferencia de Dean que, si sacrifica su "potencial" es para vivir junto a ella. Quién sabe si la pregunta sea cuál puede ser el potencial de una pareja más allá de amarse que es acompañarse. Dean trabaja para estar con ella; Cindy trabaja para algo más.

CRISTINA
Sí. Él dice que él no quería nada de eso. No quería ser simplemente el esposo de alguien el padre de alguien, pero al final, sin saberlo, sí era lo que quería. Cuando eso llegó, comenzó a amar eso. Quizá ella se quedó en el anhelo de la posibilidad. O de la imposibilidad llegado el momento. A fin de cuentas ella no lo escogió; él sí, de una u otra forma.

Por otra parte, está la cuestión con los ancianos, las maneras de amor que cada uno ve: el primer anciano, al que él le hace la mudanza, tenía una foto de su esposa, Dean mira la foto y le dice que es hermosa, justo antes de ver a Cindy por primera vez. Ella cuando habla con su abuela sólo obtiene una “historia de amor” llena de insatisfacción; mira a sus padres que ya ni pueden sentarse juntos a la mesa.

EDUARDO
Y me encanta cómo la abuela reconoce que la única manera de saber cómo desaparecen los sentimientos es teniéndolos. Parece sentido común, pero su voz suena tan franca al respecto.

CRISTINA
Como si las personas más viejas que ellos miran fuesen un espejo, una cierta imagen de cómo cada uno ve su relación.

EDUARDO
Sí, como si ver a alguien en el presente es, sin darnos cuenta, vernos a nosotros mismos en el futuro. Y están los padres de Dean, que no vemos ni siquiera y, por lo tanto, lo difícil que pudo haber sido la relación de ellos, él ya está lejos de eso.

CRISTINA
Verdad, ¿los menciona en algún momento?

EDUARDO
Sí, en el almuerzo familiar.

CRISTINA
Sí, pero eso es tan jodido, porque, como te decía hace un rato, me queda la duda de si ese es el curso natural de las cosas, del amor, como si a ese brillo del principio sólo le tocara opacarse pero no tenemos remedio y hay, a juro, que vivirlo, que entenderlo en carne propia.

EDUARDO
Algo que me provoca una terrible sensación de encierro es cuando la abuela cuenta su historia de amor y en un instante aparece el papá de Cindy cerrando la puerta de la casa y apenas se puede ver la naturaleza por la ventanita de la puerta. Es una cerrazón casi angustiosa, no sólo por la tensión evidente, también por lo que no se dice y se muestra, por ejemplo en este gesto de lo que dejamos fuera.

CRISTINA
Wow, sí, no recuerdo perfectamente esa parte pero sí. Quizá es demasiado obvio: la película tiene todo un discurso de amor y desamor paralelo al diálogo. Es evidente que las acciones también cuentan la historia, pero acá hay algo más: pequeñas cosas, como decíamos, que hay que volver a mirar, elementos -sucesos, detalles, gestos- que hablan profundamente de ellos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Trailer de Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010)



You always hurt
the one you love
the one you shouldn't hurt at all

You always take
the sweetest rose
and crush it
until the petals fall

You always break
the kindest heart
and with a hasty word
you can't recall

And if I broke
your heart last night
it's because
I love you
most of all