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sábado, 13 de febrero de 2016

Theeb (Naji Abu Nowar, 2014), el peregrinaje de un lobo

Lobo
caminas a solas ya
has recorrido un largo trecho
no buscas una presa
tus compañeros han muerto
no buscas
sino tu propia soledad
después de haber aprendido
a fuerza de equívocos
no buscas
sino tu regreso



viernes, 12 de febrero de 2016

Tráiler de Saul fia/Hijo de Saúl (László Nemes, 2015)


Extraño estos tráilers que no cuentan absolutamente toda la trama en el tráiler, sino que más bien asoman un tono y un estilo que, a la vez, deje sorprender cuando veamos la película.

jueves, 11 de febrero de 2016

Anomalisa (Duke Johnson y Charlie Kaufman, 2015): la anomalía entre la aridez

Anomalisa empieza con un cúmulo de voces que se enciman unas sobre otras. Y lo que veremos a continuación es una serie de voces similares que rodean a Michael Stone (David Thewlis) y que lo envuelven en una nebulosa de insatisfacción, distancia y desgano.

Michael es un hombre exitoso en lo común: está casado, tiene un hijo y está especializado en servicios al cliente. Pero la repetición de los eventos lo ha vuelto distante y desconectado de la vida cotidiana. En esto, el ritmo de la película se vuelve pesado, como si costara sobrellevar las vicisitudes nimias que se presentan. Es por esto que cuando conoce a Lisa (Jennifer Jason Leigh), poco a poco se va entramando un vínculo muy sencillo, pero valioso.


Y es ésta la fortaleza de la película: su voz. Habla, canta y gime de una manera tan encantadora que nos vemos envueltos en el enamoramiento en el que se ve atrapado Richard. Luego veremos que es una trampa que él mismo se crea, pero lo cierto es que la película es Lisa sin lugar a dudas. Está todo meticulosamente armado para que ella sea el centro, incluso a pesar de que es una persona común y corriente, una anomalía entre lo mundano. Y la película vale por ello. Su humor es irregular; su ritmo cansa y su postura final resignada reseca un poco lo que habíamos disfrutado; pero la sola 'presencia' (porque Leigh reafirma aquello de que la voz es una presencia) de Lisa hace valiosísima esta película.

lunes, 8 de febrero de 2016

Room (Abrahamson, 2015) y la fuerza del encierro

Si algo capta Room con precisión, es la diferencia entre cómo ocupamos un espacio en el que estamos forzados a estar en contraste con un espacio donde queremos estar.

Jack (un Jacob Tremblay atento a la inocencia y a las fortalezas del personaje) cumple cinco años y su Ma (Brie Larson, a quien le ha tocado madurar a fuerza de un rapto) decide decirle el porqué viven en una habitación de la que no salen.


Evito dar detalles de la trama porque parte de su impacto viene dado por la sorpresa y es aquí donde el efectismo de la película hace que sea una historia difícil de ver. La trama deja cabos sueltos con los que se generan dudas, mas no es difícil imaginar respuestas posibles para que la historia siga adelante. Y, de todas maneras, estos detalles no tienen importancia ante el horror que se esconde en lo que han tenido que vivir Jack y, sobre todo, Ma. Sea como sea, la película está contada desde el punto de vista de Jack, lo que no edulcora, pero sí suaviza tales detalles.


El elenco es fuerte, sobre todo Jacob Tremblay (si otra fuera la Academia, él también habría sido nominado y en Mejor Actor), Brie Larson y Joan Allen. Retratan sin miramientos las implicaciones de una situación así. El trabajo de diseño y dirección de arte es particularmente elaborado porque detalla cómo nos movemos en unos y otros sitios. Hay, además, una interacción con los objetos de la habitación de parte de Jack que enriquece la dinámica y entrevé su mundo, su manera de particularizar este pequeño mundo.

Me da curiosidad leer la novela que la autora misma, Emma Donoghue, adaptó para la pantalla. Superficialmente se puede pensar que quién es más indicado que el autor para escoger qué momentos de la novela se quedan y cuáles se pueden dejar a un lado.

viernes, 5 de febrero de 2016

Carol (Haynes, 2015) y la delicadeza de los gestos

Carol es una película que esboza los sentimientos agudizando la percepción de los gestos. Una mano apoyada en el hombro, una mirada al pasar desde un automóvil, un 'Te amo' previo a una interrupción inoportuna, un mechón de cabello por peinar. Hay un catálogo de gestos que la película va mostrando con sutileza e intimidad. Y no porque sea sutil deja de ser evocador, sino que más bien tal asomo de gestos sugiere una pasión intensa.


Podría decirse, reduciendo la trama, que es sobre un amor entre dos lesbianas. Pero es una película que, mientras muestra el amor que se va entrelazando entre Therese (Rooney Mara) y Carol (Cate Blanchett), también invita a la aceptación de la naturaleza de uno mismo. El filme no estigmatiza su relación, sino que le da los conflictos y relieves de una mujer a punto de divorciarse y una joven inocente. En esto, la carta que le escribe Carol a Therese condensa la pasión entre ellas. Con su voz firme y conciliadora, Carol relata en su correspondencia lo que hace a Therese tan esperanzada.


En este sentido, Therese, como fotógrafa de su entorno y amante, es una observadora que capta los más pequeños detalles. Es como Richard señala al principio sobre el filme que ven: "Estoy viendo si corresponden los gestos con lo que dicen los personajes". Therese, y Haynes a través de ella, está dilucidando su alrededor. Podría decirse que es una observadora casi pasiva si no fuera por su afición a la fotografía y porque, finalmente, opta por actuar, por decidir. Y es en tal decisión, una escena final que conmociona e inquieta, donde podemos ver que, siempre, la correspondencia de amor es a través de los gestos.