lunes, 12 de marzo de 2012

Una carta de Peyman Moadi a Asghar Farhadi

Querido Asghar Farhadi,

Quería escribir esta carta tan pronto regresara de la ceremonia de los Globos de Oro y la reunión con los críticos de cine de Los Ángeles donde estuve presente contigo y nuestra película. Sin embargo, estaba tan ocupado preparando mi primera película, Snow on Pines, que no pude escribirla.

Cuando mi película recibió el Premio del Público en la ceremonia de cierre del Festival Internacional de Cine de Fjar, te recordé; tú, que siempre has sabido, y todavía sabes, el valor de tu patria, nuestra patria. Me dije a mí mismo, es momento de escribir esta carta especialmente ahora que estamos a diez días de la ceremonia de los premios de la Academia. Te diré cuál es la relación entre esa ceremonia, ese recuerdo, y el valor de la gente y de sus puntos de vista.

Un error visible de nosotros, los humanos, es que cuando vemos algo desde cerca, generalmente no apreciamos su grandeza. El viaje reciente y las nuevas experiencias que obtuve viendo y escuchando reacciones de Una Separación contigo, me han ayudado inmensamente a evitar tal error. Estoy seguro de que muchos iraníes estarán encantados luego de leer estas reacciones, especialmente en un momento donde cierto grupo está tratando de hacer una conexión, con bases ficticias, entre el éxito de la película y la política. Este es motivo suficiente para escribir y hacer pública esta carta.

Otras reacciones pueden llevar a rumores que no son muy importantes. Hay un viejo dicho: "Sólo una cosa vale más que tener a alguien molestándote a espaldas: ¡que no tienes a nadie para hacer eso!". A comienzos de este reciente viaje, cuando Mahmoud Kalari te estaba acompañando por el este de América y fue testigo de las apreciaciones hechas a la película por los críticos de Nueva York, él llamó para decirme que el filme nos estaba brindando una experiencia muy singular. Yo estaba verdaderamente maravillado.

Kalari dijo que el mayor punto era que nosotros hemos vivido con el cine y hemos estado viendo cine y ceremonias de cine por muchos años; ahora nos decimos a nosotros mismos que vamos a ver estrellas en tales ceremonias. Y de repente, nos damos cuenta de que esta vez, ¡son ellos quienes están esperando vernos a nosotros! Esto es lo que provocan las grandes películas.

Las experiencias pasadas, por supuesto, disminuyen la cantidad de sorpresa o excitación que usualmente acompaña a tales reacciones, pero nunca las anulan por completo. Más tarde y poco a poco, sentí la sensación que estaba escondida en las palabras de Kalari. Cuando Woody Allen, a quien tú siempre viste como una fuente de innovación, te mandó un mensaje a través de su hermana ya que, como es usual, él no puede - o no quiere - asistir a la ceremonia, pero que quisiera conocernos en Nueva York y hablar de la película, fue que me di cuenta del verdadero significado de lo que él ya había dicho sobre la película: Allen se había dado cuenta de que, por años, él no esperaba que nuestro cine, ni el cine en general, crearía algo que dejara tal impresión en él.

Cuando Thomas Langmann, el hijo del famoso y recientemente fallecido productor francés, Claude Berri, quien es productor de El Artista y ganador de muchos premios, dijo que cuando todo el mundo estaba aplaudiendo su película, él vio la nuestra y deseó haber sido su productor, todo tuvo sentido. Cuando Brad Pitt dijo que, en la noche anterior a la rueda de prensa de la ceremonia de los Globos de Oro, había visto Una Separación en DVD [con Angelina Jolie] y que, en medio de la primera escena, Angelina Jolie le había puesto pausa a la película luego de ver la discusión entre la pareja, había estado muy conmovida, había esperado un rato y la volvió a ver, tuve plena confianza. Cuando Angelina Jolie te preguntó sobre tu próxima película y, directamente, te dijo que ella quisiera participar y cuando le respondiste diciéndole que tu actriz principal hablaría francés y ella dijo que podía aprender francés para cuando empezara la filmación, sencillamente me sentí orgulloso.
Cuando Meryl Streep te preguntó sobre detalles de dirigir y actuar en distintas secuencias de la película y ansiosamente te dijo que le gustaría trabajar contigo; cuando Steven Spielberg dijo que creía que Una Separación sería la mejor película del año por un amplio margen; cuando David Fincher estuvo media hora esperando para hablar contigo y decirte sus puntos de vista; cuando algunos realizadores famosos dijeron que no habían visto la película, pero que habían oído mucho sobre ella de parte de Francis Ford Coppola y les daba mucha curiosidad; cuando Alexander Payne, quien ganó el Globo de Oro por la Mejor Película, se convirtió en tu socio más cercano de esos días sólo debido a su interés por tu película y dijo, tanto en la ceremonia de los Globos de Oro como en la sesión de los críticos, que él había estado intentando mandarte buenas energías cuando estabas hablando en el escenario; cuando otras personas cuyos nombres no se me permite mencionar notaron que habían puesto tu película en su lista de películas favoritas de los últimos dos o tres años; yo me di cuenta de cuáles fronteras tú has trascendido y cuáles cimas has capturado en los corazones de las personas que ven decenas de grandes películas o hacen una de dos de ellas cada año.

Durante la ceremonia de los Premios de los Críticos, cuando el gran Bob Dylan estaba cantando una pieza muy bella en el escenario y nosotros hablamos del placer que nos daba ver y escuchar su actuación, nos dijeron de los tremendos comentarios que él había hecho sobre nuestra película. Esto es sólo una parte de lo que escuché y vi. Permitamos que el resto sea para otro momento, especialmente lo que pasó entre tú y Robert De Niro, historia que deseo el señor Kalari cuente un día.

Querido Asghar Farhadi, en la conferencia de prensa de los Globos de Oro, una de las cuatro o cinco veces que la audiencia te aplaudió excepcionalmente fue cuando respondiste sobre cómo habías logrado hacer tal película a pesar de todas las limitaciones en Irán. Tú dijiste, "Nadie me ha forzado a hacer un filme con todas las limitaciones. Fue mi propia voluntad y la historia que tenía lo que me hizo hacerla en ese lugar y bajo esas condiciones. Y por hacer esta película, ustedes sólo imaginen que todo fue como yo quería fue fuera".

Tú dijiste, "No quiero decir que las condiciones de realización son ideales en mi país, pero la imagen que ustedes tienen de filmar en Irán tampoco es precisa". Recordé tus palabras cuando, en medio de conversaciones, trabajo y diferentes entrevistas, tú me dijiste sobre otra película que me habías dicho harías en Tehrán [ambientada] en el futuro y que te gusta muchísimo.

Otra cosa que provocó el aplauso de la audiencia fue cuando señalaste que las diferencias entre la gente de varias partes del mundo eran mucho menores que sus similitudes, pero la política se beneficiaba más al exagerar las diferencias y la brecha y poner más énfasis en ellas.

Estos días en los que, en Irán, las noticias sobre tu película sirven como medio para expandir la cultura e incluso algunas personas que no están usualmente interesadas en tales eventos han estimulado seguir las noticias culturales; estos días en los que las felicitaciones de cada colega, amigo, paseante en la calle, e incluso en habitaciones de hospitales donde hospitalicé y dieron de alta a mi padre, te inspirán con esperanza; recuerdo tus palabras. Sí, las diferencias entre la gente y sus emociones en diferentes partes del mundo son muy pocas. Sin embargo, el beneficio [de los políticos] del que tú hablaste se ha permeado a todos lados tan fuertemente que esta misma gente que me encontré en la calle no dejaba de preguntarme "¿No te molestaron cuando te ibas de los Estados Unidos?"

Durante la ceremonia, yo estaba muy feliz de escuchar tu discurso como lo estarían millones de otros iraníes. Viendo desde el escenario, tú pudiste ver cómo todos los grandes nombres del cine de quienes has visto su trabajo a lo largo de tu vida y de quienes has leído tantas cosas, te veían a ti; como si el amor y la energía de los iraníes nos hubiesen ayudado a pararnos firmes en ese sitio. El momento cuando hablaste de tu gente, yo supe que millones de personas en nuestros país nos están viendo a nosotros y a ti, apoyados por su amor, los mencionasteen vez de hablar de tus personas más cercanas; y, sinceramente, Asghar, cuán placentero fue ser un iraní allí arriba.

El valor que tú le adjudicas a esta gente se cobrará más importancia para ti representándolos cuando uno recuerda lo que un crítico norteamericano escribió sobre Una Separación. Él escribió que si alguien quería amenazar a Irán, era mejor que ellos primero vieran esta película para saber con qué gente se estaban enfrentando y cambiaran su mente.

Cuando una película alcanza tal logro y tal influencia, quiere decir que has cumplido tu deber con tu gente aun más que lo que dijiste en tu elogio a tu nación. Ahora, no es importante si la película gana los Oscars por mejor "película extranjera" o mejor "guión". Lo más importante es cómo esta película ha inspirado a la gente con esperanza, entusiasmo y un sentido de honor.

Es por el bien de esa esperanza, entusiasmo y honor que yo quiero alzar mi voz cien veces por encima del llanto que dejé salir en el vestíbulo del Festival de Berlín después de que ganaste tu premio y dije, "¡Asghar, nosotros estamos realmente endeudados contigo!"

domingo, 26 de febrero de 2012

Amantes sin celebración

Este escrito empieza desde la inquietud. Surge la pregunta de si es fútil y superficial preocuparse por la calidad tan pobre de la cartelera cinematográfica venezolana, frente a problemas cotidianos mucho más inmediatos (la tan mencionada inseguridad, la escasez de alimentos, la nueva propuesta de Ley del Trabajo, las elecciones presidenciales). Pero también es cierto que vivimos a través de nuestros gustos y pasiones, que la ciudad se hace de todo lo que el ciudadano puede hacer con ella y que aquí el arte tiene opciones contadas en la cartelera cultural.


Se acerca una de las noches más importantes para el cine hollywoodense, el Óscar, una celebración al cine, la más popular en vista de que las películas de festivales como Venecia, Berlín, Cannes, o siquiera alguno de este lado del continente nos llegan muy irregularmente o no nos llegan.

La Academia es un viejo cascarrabias, ese que ha vivido más tiempo que sus compañeros de celebración, este que uno escucha con cierta atención porque sabe que ha vivido sus buenos momentos (y, por esto, uno se molesta tanto en sus malos momentos).

Entre los ganadores, se habla de El Artista, de que pocos la han visto y a pocos les agrada el arrase que ha tenido; se habla de Hugo siendo el mejor homenaje al cine, se habla de la nostalgia por el cine clásico; se habla de la batalla entre Meryl Streep y Viola Davis (que si La Dama de Hierro es mala, que si sólo una negra ha ganado en Mejor Actriz y Davis es sólo la segunda actriz negra que ha sido nominada más de una vez); se habla de Christopher Plummer ganando por Beginners; se habla de The Descendants ganando Mejor Guión Adaptado; se habla de Medianoche en París ganando Mejor Guión Original y Woody ausentándose, como siempre, en la ceremonia; se habla de Pina ganando Mejor Documental y de Una Separación ganando Mejor Película Extranjera (ojalá Mejor Guión Original también). Se habla más de lo que queremos: ojalá una temporada más corta permitiera más sorpresas.

Pero sólo tres de las nominadas principales ha llegado aquí: The Help, Moneyball (reestrenada este fin de semana) y Medianoche en París. En general, entre todas las demás nominadas, han sido estrenadas La Chica del Dragón Tatuado, Damas en Guerra, Las Aventuras de Tin Tin, Los Muppets, Gato con Botas, Kung Fu Panda 2, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte 2 y Transformers 3. Cómo se mantiene una pasión por el cine, por el cine en esta sala oscura de complicidad tácita entre espectadores, expectantes. Qué pasión se alimenta tan irregularmente como nos tratan aquí a los amantes de este o, en realidad, de cualquier arte. ¿La celebración está en ver una ceremonia de decisiones sometidas a distintas condiciones o en ver y compartir el cine del año y de años anteriores?

jueves, 23 de febrero de 2012

El viaje del arte (Midnight In Paris, Allen, 2011)


Cuando empecé el camino para sentarme a ver Midnight In Paris solo pensaba en "otra película de Woody Allen,no puede ser", pero para mi sorpresa fue un viaje hacia los confines del arte, literatura y el sueño de cualquier artista conocer a sus influencias.

Owen Wilson quien poco a poco se ha sacado el estigma del actor cómico, nos muestra a Gil Pender un prospecto de escritor que se encuentra en París con su novia comprando cosas para su vida de casado, todo esto mientras escribe una novela, pero París le trae recuerdos, muchísimos tanto así que su sueño era vivir en el París de los años veinte, en una noche de copas su sueño se cumple después de las 12 campanadas, un viejo automóvil lo lleva a conocer a grandes artistas como Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Stein, Picasso, Dalí y buñuel entre otros grandes, pero en ese viaje conoce a Adriana intrepretada por Marion Cotillard que lo enamora y lo hace pensar en si quedarse con ella o con su novia Inez quien es personificada por Rachel McAdams.

Allen te lleva a un viaje mágico, un viaje en el que observas como el amor de una persona a una ciudad y sus como afloran sus cualidades artisticas, cuando se ve en su "ambiente", además te deja imagenes muy jocosas dignas de Woody Allen, como en la que Paul un pedante "sabelotodo" llevado a pantalla por Michael Sheen, comienza a hablar sobre un cuadro de Picasso y Gil quien el día anterior había hablado con el Malagueño le hace ver lo equivocado que esta aunque su novia prefiere escuchar a Paul que a Gil.

París que bello París, que hermosas sus luces, pero sobretodo que llena de cultura, arte y de literatura esta. En algún momento París era el sitio predilecto de los Artistas, ahora se han disipado en otras capitales, pero Woody Allen no olvida el lugar que para muchos sirvió de inspiración, y todos algún día esperamos que nuestra inspiración se haga presente pasada la medianoche donde sea.

martes, 21 de febrero de 2012

Una lucha hasta nuestros días (The Help, Taylor 2011)


¿Cómo no hablar de este filme sin ser subjetivo, cómo? The Help es uno de esos filmes que te llegan al corazón, que te hacen ver la falta de tolerancia que existió y, aunque suene increíble, todavía existe. El racismo, esa burda realidad del "blanco sobre el negro", difícil de explicar fuera de sus prejuicios, y aunque personas como Martin Luther King, Malcolm X y John F. Kennedy, entre otros, trataron de encontrar un camino hacia el entendimiento y la igualdad, no los dejaron terminar ese camino. Pero vamos al tema que nos concierne, el cine.

The Help está basado en el libro de Kathryn Stockett y cuenta las historias de un grupo de mujeres negras de servicio en los años cincuenta en Jackson, Mississippi. Emma Stone interpreta a Eugenia Phelan, una chica de 23 años con el sueño de convertirse en escritora. Del otro lado del Mississippi están Aibeleen Clark y Minnie Jackson, interpretadas por Viola Davis y Octavia Spencer respectivamente; dos mujeres que han hecho serivicio doméstico por más de 20 años y quienes se ven aturdidas por la ex jefa de Minnie, Hilly Hoolbrook quien es interpretada por Bryce Dallas Howard, haciendo tan buen papel que uno la termina odiando al final de la película. Esta mujer plantea que la servidumbre está obligada a tener un baño aparte por cuestiones de salud. De esta decisión, se desencadena una serie de eventos que llevan a Eugenia a reunirse con las mujeres de servicio para recrear sus historias en un libro.

Sin duda, The Help te lleva a un recorrido agridulce por los años cincuenta, con actuaciones tan buenas que te mantienen en el filme, que te dan ganas de leer el libro para saber las verdaderas historias de estas mujeres que demostraron temple y, aunque fueron explotadas y abusadas por sus "jefas", nunca dejaron de ser fuertes y al final colocaron su granito de arena en la búsqueda de una igualdad que algún día llegara.

Rowerth Goncalves. (@Rowerth_Unico)

Escena de The Help (Tate Taylor, 2011)



Que una escena, sencilla y directa como ésta - y una de varias con una tremenda fuerza y sutilezas -, valga para incentivar a ver una actuación como la de Viola Davis haciendo de Aibileen.

La película puede que sea condescendiente y un tanto irreal, pero el elencazo que tiene, empezando por Davis y Jessica Chastain, brindándole una hermosa dignidad, conteniendo la tristeza, nunca victimizándose de sus heridas, a veces hasta riéndose de ellas. Cómo las sostienen la sabrosura asomando dignidad de Octavia Spencer, la locura de Sissy Spacek, la agilidad de Emma Stone dándole espacio y voz a quienes verdaderamente lideran la historia, y la flexibilidad de Allison Janney para que la testarudez de su personaje también sea el reconocimiento del valor de su hija.

lunes, 20 de febrero de 2012

La particular cara de la política (The Ides Of March, Clooney 2011)


George Clooney no sólo sigue demostrando ser uno de los mas grandes actores de la década, sino también comienza a abrirse paso entre los directores. En The Ides Of March se observa el rudo mundo de la política en la que los engaños y las extorsiones están a la orden del día.

Ryan Gosling (el mismo de Blue Valentine, Crazy, Stupid, Love. y la amada Drive) interpreta a Stephen Meyers, un joven jefe de prensa que está participando en su primera campaña política, esta vez a favor de Mike Morris, interpretado por Clooney. La actuación de Gosling no deja dudas de que es uno de los mejores actores del siglo XXI. The Ides Of March muestra cómo puedes estar arriba o abajo dependiendo de lo que hables, lo que hagas y a quién trates. Phillip Seymour Hoffman personifica a Paul Zara un hombre que ha estado en más de 6 campañas políticas, en las que ha salido victorioso y es mentor de Meyers, pero Meyers, un novato en estas lides, es tentado por Tom Duffy (Paul Giamatti), que es el jefe de campaña rival en la carrera por la opción Demócrata.

Las actuaciones de Evan Rachel Wood y Marisa Tomei forman momentos claves de la historia que llevan al personaje de Gosling del éxito al fracaso y viceversa. Esta es una película llena de frialdad en la que se representan varios hechos en la política estadounidense que a muchos le llegarán al fondo de sus mentes, pero estéticamente Clooney consigue un buen filme para todos aquellos amantes del thriller político, la frialdad de los colores juega muy bien con la continuidad de la película. Aunque algunos hechos son demasiado distantes, es un filme que no se puede dejar de ver.

Rowerth Goncalves. (@Rowerth_Unico).

miércoles, 8 de febrero de 2012

¡Sin Palabras! (L'Artist, Hazanavicius 2011)


Cuando me hablaron sobre L'Artist, pensé que sería un filme de esos que te hacen evocar el cine antiguo, pero poco a poco me di cuenta de que Michel Hazanavicius tenía una visión más allá de lo convencional, personajes que se asemejan a la realidad de actores como Rodolfo Valentino quienes después del sonido no tuvieron auge en Hollywoodland. L'Artist es un filme lleno de emociones en el que se observa muy claramente lo abstracto del mundo del celuloide. Pero regresando a lo que nos concierne, la película te lleva a un mundo mágico en el cual la simpleza de la historia hace que sea una obra maestra.

Jean Dujardin se encarna en la piel de George Valentine, un actor de cine mudo que goza de la vida de estrella que se merece hasta que comienza la era del cine sonoro con el que Valentine no está muy de acuerdo y su carrera comienza a decaer, mientras que, con una historia invertida, Peppy Miller, representada por Berenice Bejo, es una chica que poco a poco se gana el cariño de todos y al final llega para convertirse en la estrella máxima del cine. Entre estos dos personajes se crea una historia de amor bastante extraña que va desde lo simple y convencional hasta situaciones emocionalmente complejas. Un personaje que le da vida al filme es Uggie, un perrito que acompaña a Valentine en sus actuaciones y que termina siendo otro protagonista de la historia.

L'Artist es, sin duda, una historia fresca que no necesita de grandes parlamentos para mantenerte enfocado en lo que ves en pantalla, con actuaciones esplendidas, situaciones que van desde lo simple a lo complejo y una visión que rememora una época de innovación dentro del séptimo arte. Es la película que te hace pensar que no todo es tecnología, es el filme que te lleva a un nivel que ninguno de los que vivimos hoy en día ha podido ver.
Rowerth Goncalves. (@Rowerth_Unico).

Cine chileno en los festivales

El 28 de Enero fueron presentados los premios del Festival de Sundance. Joven & Alocada (2012) de Magaly Rivas fue premiada como Mejor Guión, escrito por la directora junto con Camila Gutiérrez y Pedro Peirano.



El Premio Internacional del Jurado, donde también competía Joven & Alocada fue para Violeta se fue a los cielos (Andrés Wood, 2011), película biográfica sobre la cantante Violeta Parra que fue seleccionada por Chile el año pasado para representarlos en la categoría de Mejor Película Extranjera en el Óscar.





Esta película chilena, dirigida por Dominga Sotomayor, ganó el pasado 3 de Febrero uno de los premios Tigre del Festival de Rotterdam

Aquí son citados algunos elogios para la película y más detalles sobre la trama.

lunes, 9 de enero de 2012

Top 10 Razones para Hacer (y Amar) las listas Top 10 (y II)

Por Dan Kois

5. Como con todo lo que vale la pena hacer - pan, dulce amor, grabar recopilaciones de discos - hay un arte para hacer una gran lista top 10. Cada puesto en esa lista es precioso, pero ciertos puestos están destinados para ciertos propósitos. El puesto tope, Número Uno, está por supuesto reservado para el absoluto mejor, más trascendental y revolucionario filme o álbum o novela lanzado el año pasado. Esto es así a menos que tú seas un cobarde sin carácter y uses tu puesto tope para un #1 seguro e incuestionable, como Freedom o La Lista de Schindler o lo que sea. (Aunque esto es pasable cuando haces una suerte de nota explicativa declarando que tus razones para escogerla son totalmente diferentes de y más interesantes que las de todos los demás). Y permítanme añadir que presentar tu lista alfabéticamente, sin un claro #1, es un engaño. Tu trabajo es escuchar canciones o ver películas y hablarle a la gente de ellas. Todo el público demanda de ti premiar a un solo ganador, como un juez en la Feria del Estado. Asúmelo.

El puesto #2 es para la película que amaste tanto a pesar de sus obvias fallas. Puede que no sea arte, pero te tocó de alguna manera. De aquí a veinte años, cuando pienses en el año 2011 y las películas que viste, ésta es la que recordarás. Creo que es probable que en 2007, muchos cinéfilos pusieron Once, cómodamente, en el puesto #2.

Y, claro, está el puesto #9. Ahí es donde lanzas una curva. Tal vez lanzas una película taquillera vapuleada por la crítica o un libro para niños. Tal vez una comedia romántica bien estúpida o una canción de Al Yankovic. Uno de los mejores #9 en la historia apareció en la Revista Time, donde Richard Corliss llamó Speed Racer la novena mejor película del 2008. ¡Speed Racer! Apenas es una película. Yo la describiría, con más precisión, como un ataque de apoplejía de 135 minutos.

6. Las listas, por supuesto, no son dominio exclusivo de los críticos profesionales. Gracias a Amazon y a IMDb y a Goodreads y docenas de otros sitios, tus listas, tu gusto, se vuelven parte esencial de tu identidad virtual: eres tú, empaquetado y presentado para los lectores, compradores y marketing sofisticado, discutan y dense la mano virtualmente con ellos.

Por ejemplo, mi vecino de al lado, Dave, no es un crítico de música. Trabaja para el Servicio Postal. Pero es tan feroz en sus opiniones sobre música y, por lo tanto, ha hecho listas de cada año desde la universidad."Era casi como completar un pequeño diario sobre el año que acababa de pasar", me dijo. "Volver a escuchar álbumes y hacer listas era una buena manera de cerrar con el año". Dave recientemente se embarcó en un proyecto de volver a pisicionar cada álbum suyo de los 90, incitado por la queja de su esposa de que probalbemente no volvería a escuchar la mitad de sus discos en su enorme colección. Su respuesta: "Eso es verdad, pero no sé cuál mitad, así que debo quedármelos todos".

7. Enterrados en las profundidades de mi disco duro hay documentos de Word, con mucho tiempo sin abrir, que revelan, por ejemplo, mi sexo director favorito de 2006 (Richard Linklater, A Scanner Darkly). O mi novena película favorita de 2000 (Bring It - un clásico #9). ¿Cuál es el valor de estas opiniones ahora irrelevantes? ¿Por qué he transferido estos documentos de computadora a computadora a computadora? Claro, para la posteridad, pero ni a mí me estoy engañando de que un día investigadores en la Biblioteca Dan Kois noten escrupulosamente mi ganador a Mejor Elenco en 1999 (Henry Fool). Estas listas sólo serán de interés para mí, pero ellas son de un intenso interés para mí - no sólo instantáneas de mi desarrollo estético y, sí, mi gusto, pero también ventanas claras de los años de mi vida. El año que vivimos en Hawaii y vimos El tigre y el dragón y salimos del teatro para ver las montañas Ko'olau amenazándonos de lejos, tan empinados y neblinoso como los riscos de donde salta Zhang Ziyi. El año después de que nuestra hija nació, cuando mi lista sólo contenía películas vistas entre salidas nocturnas apuradas. (Consejo: si estás dejando a tu infante con una niñera por primera vez, no veas La marcha de los pingüinos, una película donde los bebés descuidados por siquiera un segundo son devorados por morsas). Volver a estas listas es recordar tanto las películas que una vez amaste y las vidas que dejaste.

8. Hacer una lista, claro, es una suerte de actuación, aun para aquellos que no las comparten públicamente. Armando un top 10, también estás creando, en diez incrementos, la persona que quieres ser, el gusto que deseas tener. Eres omnívoro y aventurero, por lo que tu lista contiene rock y country, manga y memorias, películas independientes poco vistas y series que van más allá de los límites del medio. Eres populista y refinado, tanto intelectual como poco culto, por lo que tu lista incluye El Caballero de la Noche y Luz Silenciosa. Eres un cuidadano del siglo XXI culturalmente literato, por lo que tu lista es diversa y no simplemente un montón de viejos hombres americanos blancos.

Tu lista eres tú. Escógela con cuidado. Porque un día tu lista puede que te mortifique.

9. Los diez mejores álbumes de 1991, por Dan Kois, del 7 de febrero, 2991, artículo de La Torre Times (anotaciones parentéticas añadidas en 2011)

10. Paul Simon, Concert in the Park (Un álbum grabado en vivo. Totalmente falaz en una lista top 10.)
9. Original Soundtrack, The Commitments
8. Peter Gabriel, Shaking the Tree (Una colección de grandes éxitos. También falaz. Y sacado en 1990).
7. Robbie Robertson, Storyville
6. Mrs. Fun, They Are Not a Trio (Una banda dirigida por el director del coro de mi iglesia. No se nota el conflicto.)
5. Sting, The Soul Cages (Recordatorio: Para no olvidar)
4. Peter Holsapple and Chris Stamey, Mavericks
3. R.E.M., Out of Time
2. Various Artists, Deadicated: A Tribute to the Grateful Dead (A mi novia le gustaban los Greateful Dead)
1. U2, Achtung Baby

10. Recompilando mi lista 2011, ¿estoy comparando manzanas con naranjas? Por supuesto. Pero yo discutiría que comparar manzanas con naranjas - la habilidad de considerar, y describir, cómo la crujiente, aguda mordida de una manzana se diferencia del jugoso y decadente chorro de una naranja - es el gran placer del trabajo del crítico, y del amor de un fanático.
Por ejemplo: Bridesmaids ("Damas en Guerra") es la manzana, y Melancholia es la naranja. ¿Cuál estará más alto en mi top 10 personal? Se los haré saber cuando termine mi lista.

miércoles, 4 de enero de 2012

Top 10 Razones para Hacer (y Amar) las listas Top 10 (I)

Por Dan Kois
El escrito original está aquí.

1. El cargo de coeditor de Artes y Entretenimiento de la Torre Times tiene cierta responsabilidad. Cuando ocupé ese cargo en mi bachillerato en Wisconsin, había una tarea que atesoraba por encima de las demás. Yo estaba encargado de escribir una lista Top 10 de fin de año. Y así, cuando empezó el invierno de mi último año, me senté en el piso de mi cuarto, buscando entre mis discos para sacar los diez mejores álbumes de 1991.

Hubo un problema: yo había podido comprar música con sólo los $3,45 por hora que me ganaba en un puesto de postres y helados, así que compré sólo ocho álbumes de 1991. Aun confiando en mis gustos a los 17 años, yo mismo tenía que admitir que eso era poco.

Por lo que gasté un mes completo de sueldo en una visita a Musicland, donde compré dos discos más que parecían bastante buenos, ignorando ese álbum del que todos los chicos de franela en mi colegio hablaban, aquel con el bebé y el dólar en la portada. No tenía mucha posibilidad de escape. Los discos que compré estuvieron en mi lista. Ninguno fue para olvidar.

2. En 2011, claro, los "listantes" quienes escriben profesionamente sobre cultura no tiene este problema de escasez. Es más que Navidad aquí, con los DVDs de estrenos recientes para promocionar las películas durante la temporada de premios, DVDs llegando a diario de USPS, FedEx, UPS. Una amiga, crítico de música, tiene 1961 canciones en su lista de 2011. Muchas revistas luchan para conseguir espacio en sus estantes por todo lo que reciben en un año, mucho menos podrán leerlo.

Así que demos por sentado que estas listas seleccionan de una inmensa cantidad de material, y ahí subyace la utilidad para los lectores. Si ves a un crítico como, esencialmente, un robot de recomendaciones que obtiene un salario - como muchos, muchos, consumidores lo obtienen también - entonces la lista es perfecta, llegando justo cuando buscas regalos que comprar y películas que ver. Como ocurre, el final del año es también un gran momento para que los anunciantes enganchen con sus productos en los periódicos y revistas, y así la gran rueda del comercio empieza a rodar felizmente.

3. En la introducción a su resumen de fin de año 2007, la crítico de cine Manohla Dargis señaló que la función más valiosa de las listas es que son un "ritual público" - mostrar las cartas de un escritor, mostrándote las suyas para que tú le muestras las tuya. Pero si la lista en sí es un ritual público, también es, entonces, la denuncia de hacerlas por algunos de estos críticos - como la misma Dargis, que llama las listas "ejercicios artificiales, afirmación del ego crítico, caprichosas y necesariamente imperfectas".

Es una queja común: que el acto de hacer una lista es, para los críticos, un mal necesario intelectualmente deshonesto. Los lectores demandan nuestras listas; los editores esperan, ansiosos por transformar nuestras listas en clicks acumulando imágenes; y los publicistas que nos han mandado material gratis esperan nuestras listas para que puedan imprimirlas y mandárselas a sus jefes departamentales.

Los lamentos sonaron alto los últimos meses de 2011. La crítico de televisión de The New Yorker, Emily Nussbaum, recientemente escribió un blog titulado "Yo Odio las Listas Top 10". La escritora del A.V. Club, Tasha Robinson, dijo en Twitter, "La temporada de Top 10 películas a veces se siente como un juego de 'Compara cada manzana y naranja que comiste este año. Sé específico'".

Y tienen razón. Tomen dos películas que estoy considerando para mi lista, Guerra de Novias y Melancolía. ¿Cómo comparan estas películas - una comedia aguda, con un hilarante elenco, sobre la amistad entre amigas y un aria operática sobre la depresión y el fin del mundo?


4. ¡Pero no importa! Amo hacer listas. Me ha encantado desde que puedo recordarlo. Si, de niño, hubiera hecho una lista de diez incentivos para ser un 'escritor cultural', hacer listas de top 10 sería el #2. (#1: ver películas antes de que fueran estrenadas, en vez de cuatro meses más tarde cuando finalmente llegaban a Milwaukee).

Hacer una lista Top 10 era, o así lo parecía, unirse a una gran conversación cultural - una conversación de la cual, atrapado en una secundaria en Wisconsin mucho antes del internet, yo quería desesperadamente ser parte de ella. Para el último año, yo estaba haciendo listas de mis discos favoritos, de las mejores películas, de los diez carros que quería tener algún día, de las cinco chicas que nunca tendría el coraje para hablarles.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Isabel Coixet entrevista a Wong Kar Wai: "(...) a mí me interesan los secretos, el misterio"

He aquí la entrevista que le hizo Isabel Coixet a Wong Kar Wai, encontrada en: http://www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/isabelcoixet/vida2.htm. Interesantísima.

Durante años, desde que vi Chunking express, y después toda su filmografía, que, para variar, ha llegado tarde, poco y en desorden a nuestras pantallas, pensé que me gustaría hablar con Wong Kar-Wai (Sanghai, 1958), o al menos con el tipo irónico, tierno, melancólico, arriesgado, pensativo que sus películas dejan ver. Antes de la proyección de In the mood for love (Deseando amar), le digo con admiración que he visto todas sus películas y que me fascinan, y se muestra preocupado: "Es que ésta es muy diferente". Hoy, tras ver In the mood for love, se me antoja que la única entrevista posible con él es una especie de ceremonia zen, con mi cochambroso casete recogiendo hora y media de silencio, mientras los dos sorbemos té y miramos el fondo de nuestras tazas imaginando preguntas y respuestas que no se formulan. Pero no hay té, hay café, así que no me queda más remedio que preguntar, a sabiendas de que lo más importante (¿de qué oscuro y luminoso lugar nace esta misteriosa, bella, trágica, preciosa película?) se quedará por ahí, flotando.

ISABEL COIXET. ¿Por qué dijo que In the mood for love era tan diferente de sus otras películas? En Chunking express había una chica que invadía la habitación del policía, durmiendo en sus sábanas; en Fallen angels, un chico que invade los puestos del mercado por la noche; en In the mood for love, ella (Maggie Cheung) entra en la habitación de él (Tony Leung), en Singapur, para llevarse unas zapatillas.

WONG KAR WAI. Sí, claro, a lo mejor no es tan diferente, de hecho no lo es; uno siempre hace la misma película y habla de la misma clase de gente, la gente que mira por la ventana lo que hacen los demás, la gente que intenta robar algo de la vida de otras personas, para sentir que así algo suyo les pertenece.

ISABEL COIXET. La gente que está sola.

WONG KAR WAI. Sí, todos mis personajes están terriblemente solos.

ISABEL COIXET. Incluso cuando están rodeados de gente, como en Happy together o en In the mood for love.

WONG KAR WAI. Especialmente en estas dos películas.

ISABEL COIXET. Es que tengo la impresión de que sus personajes nunca salen de una única habitación, que todas las habitaciones que muestra son la misma, incluso el color de las paredes.

WONG KAR WAI. (Risas). Sí, es una de las desventajas de trabajar siempre con el mismo decorador [William Chang], que siempre acaba trayéndote lo que sabe que te gusta.

ISABEL COIXET. Y además es su montador.

WONG KAR WAI Sí, me tiene cogido; a veces le digo: oye, ¿no teníamos esta misma cama en Buenos Aires cuando rodamos Happy together? Y me mira asombrado: "Claro que sí", dice, "hay que reciclar las cosas". ¡Y me lo dice en Hong Kong! O a veces me enseña un cuadro o una falda para un personaje y me dice: "¿A que te suenan?". Volviendo a lo de la habitación, la verdad es que para mí todas las historias empiezan en una habitación, siempre hay una habitación con alguien sentado en la cama, fumando.

ISABEL COIXET. O comiendo.

WONG KAR WWAI. Sí, es algo que no veo en el cine occidental, a veces me parece que en las películas occidentales los personajes no comen nunca. Para mí es muy importante cómo se ganan la vida mis personajes, dónde viven, cómo duermen, lo que comen…

ISABEL COIXET. ¿Aunque sea una lata de piña caducada? [En Chunking express y en Fallen angels hay personajes obsesionados con las latas de piña caducadas].

WONG KAR WAI. [Risas]. Especialmente si es una lata de piña caducada, aunque la verdad es que yo odio la piña.

ISABEL COIXET. En los dos libros que Chris Doyle [director de fotografía] ha escrito sobre sus rodajes (Fallen angels, Happy together) parece que se entienden sin muchas palabras.

WONG KAR WAI. Bueno, Chris es muy hábil con las palabras, y en los libros todo parece muy fácil y glamouroso. Un rodaje nunca lo es, pero es cierto que, al cabo del tiempo de colaborar, ambos sabemos las cosas que detestamos el uno del otro y las que nos gustan. Hemos aprendido mucho juntos, y para mí, dada mi forma de trabajar, dado que empiezo siempre con una vaga y lejana idea de lo que voy a hacer, es importante tener gente a mi lado a la que no tenga que dar demasiadas explicaciones. Además, a mí no me gusta que la gente venga a verme a un rodaje, no me gusta que haya nada que me haga perder la concentración. Me gusta estar solo, necesito distanciarme de los demás. Chris siempre ha respetado eso.

ISABEL COIXET. ¿Y qué ha pasado en In the mood for love?

WONG KAR WAI. Bueno, Chris es ahora un director de fotografía muy ocupado, incluso ha dirigido un filme (Away with words), y bien… él empezó la película y un día vino a verme y me dijo que no podía respirar, que quería hacer otra cosa, que la película era demasiado estática para él; así que se fue y Mark Li, que había hecho conmigo Fallen angels, la terminó. No sé por qué, pero creo que se entendería bien con Chris Doyle.

ISABEL COIXET. No sé. A mí me gusta el lado estático de las cosas, también me gustaba muchísimo cómo utilizaba la cámara al hombro y el gran angular en las otras películas. Pero me parece magistral el lado quieto de ésta porque lo único que pueden hacer los personajes es estar quietos, ésa es su victoria. "No somos como ellos", dicen, como los amantes que nunca vemos.

WONG KAR WAI. Sí, quizá en esta película he llevado mi control del encuadre hasta el límite, quizá por eso Chris no podía respirar y probablemente ésta es la película donde he terminado con más preguntas todavía de las que tenía al empezar. Porque esas dos personas que se encuentran, cuyos respectivos cónyuges tienen un affaire, ¿se odian?, incluso cuando parece que se están acercando. A veces pienso que siguen odiándose porque cada uno le recuerda al otro lo que ha perdido, e incluso cuando parece que se están seduciendo hay un lado oscuro, de venganza, de resentimiento, y nunca sabemos, igual que ellos no saben cuándo los otros empezaron a engañarles, cuándo el amor nace entre ellos y cuántos sentimientos contradictorios hay en ese amor. No creo tener todavía una respuesta a todo eso.

ISABEL COIXET. Pero ésa es parte de la magia de la película, nunca sabemos a ciencia cierta qué clase de relación tienen, incluso hay momentos que todo parece una proyección; que en realidad los otros, sus cónyuges, no se conocen, aunque ellas lleven el mismo bolso y ellos la misma corbata, que ella lo está imaginando todo a partir de la doble relación que tiene su jefe.


WONG KAR WAI. [Risas]. Vaya, eso no se me había ocurrido… Pero, ¿por qué no?, eso es lo que me parece más interesante, que cada uno piense qué es lo que pasa, que cada uno encuentra sus propias respuestas, y el papel de un director no es proporcionar respuestas, al menos no es eso lo que me interesa, ya hay demasiados directores interesados en contar las cosas de manera que se entienda todo hasta la saciedad, hasta que no quede un resquicio de misterio, y a mí me interesan los secretos, el misterio.

ISABEL COIXET. Las dobles vidas.

WONG KAR WAI. Sí, las dobles vidas.

ISABEL COIXET. El otro día leí en una novela que en el momento en que uno tiene vida interior ya lleva una doble vida.

WONG KAR WAI. Es cierto, es totalmente cierto, por eso es importante trabajar con gente que te conozca de verdad, si no sería demasiado complicado. Cuando empecé In the mood for love, la historia era diferente. Fue William Chang, que me conoce muy bien, el que me dijo: ésta no es la historia que quieres contar, y empezamos a trabajar en otra dirección, pero del Hong Kong de los años sesenta ya no queda absolutamente nada, y sabíamos que iba a ser un rodaje complicado, quizá no tan complicado como terminó siendo.… Pero, en fin, complicarse la vida es parte de las razones por las que uno hace películas, ¿no?

ISABEL COIXET. Noooo, qué va; bueno, sí; y también uno hace películas para no terminar como el tipo al final de la suya susurrándole su historia a un agujero en la piedra, que me parece el final más abrumadoramente triste que una película pueda tener.

WONG KAR WAI. ¿Eso quiere decir que le gustó el final?

ISABEL COIXET. Eso quiere decir que le doy las gracias por hacer In the mood for love.

martes, 20 de diciembre de 2011

Sobre nuestras películas favoritas del 2011

Según la lista de estrenos del 2011 en Venezuela, ¿cuáles recomiendan que veamos para hacer nuestra lista de películas favoritas de este año?

Teza (Haile Gerima, 2008)


"Mi vida es este árbol"

viernes, 4 de noviembre de 2011

martes, 18 de octubre de 2011

Festival de Cine Español 2011: Chico & Rita (Fernando Trueba y Javier Mariscal, 2010)

Festival de Cine Español 2011: Tres días con la familia (Mar Coll, 2009)


El juego de las sensaciones postergadas pesa en la película como quien no ve los problemas, pero los sospecha en los gestos más pequeños; como quien no escucha las conversaciones importantes, no porque no haya estado en ellas, sino porque, sobre todo, no les ha prestado atención. Estos planos detalle, silenciosos, le brindan un aire más observador, de alusiones y menos de sentencias, a Lea, Josep Maria y Jöelle, ansiosos por aseverar y aegurar lo que se escapa de sus manos.

La conversación entre distintos idiomas (español, catalán y, finalmente, francés) es, nada más, un juego de incompresiones y de imágenes como si se tratara de los distintos tiempos que conjugamos con nuestros gestos.

jueves, 13 de octubre de 2011

Afiche del Festival de Cine Caballo Dorado 2011

Entre los animales que representan a cada festival de cine internacional, poco había escuchado el de China, aunque es el más conocido del país. Creo que lo más fascinante, ya que pocas de sus películas nos sonarán aquí y menos aun llegarán a ser estrenadas, es el afiche que condensa la experiencia cinematográfica. Si la imagen de por sí no es hermosa, la explicación de los organizadores del Festival complementa con armonía lo que ya se muestra delicadamente en el afiche.

[El link para ver el afiche es: http://image.goldenhorse.org.tw/photo/2011/GHFF_event/large/photo_f746189d447b0eaf69c804b9e2303c45.jpg]

"El afiche oficial para los premios del Festival de Cine Caballo Dorado 2011 fue diseñado por Lin Xiao-Yi. A partir de la publicidad dirigida por Hou Hsiao-Hsien, Lin desarrolló un espacio tridimensional construido con la noche, el sueño y la luz. La noche significa la oscuridad que envuelve a la audiencia dentro de la sala de cine. El sueño es el proceso de ensoñación de cada realización cinematográfica. Y, en cuanto a la luz, es el rayo de luz que atraviesa la oscuridad y las partículas de luz que permanecen en el aire mientras el proyector de cine comienza a rodar, lo que constituye nuestro primer y esencial recuerdo de las películas. A través de estas conexiones es provocada la imagen de la mirada que comprime la historia de cien años".


Acaso vamos al cine a compartir, como cómplices anónimos, con los demás espectadores y con los realizadores, sueños en la oscuridad, a soñar despiertos para terminar creyendo que dormimos, y no de aburrimiento, sino por el descanso que brinda el placer.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El tiempo y la memoria, sístole y diástole del corazón. Una conversa sobre Blue Valentine: Primera parte

EDUARDO
Luego de ver Blue Valentine, me siento abandonado. No es una tristeza la que siento por los sentimientos que se deterioran hasta cambiar, no es una depresión porque así como amamos nos volvemos más crueles. No sé qué es, pero me quedo hilando paralelos entre las escenas y cómo amamos día a día. La película me emociona porque mientras busco las pistas de cuándo y por qué se transforman los sentimientos, me descubro saboreando (placer y dolor) cada momento desgajado de Dean y Cindy. Ryan Gosling decía en una entrevista que la película te hace sentir como un detective de lo que cada uno hizo y, sí, pero los amantes saben que los culpables poco importan. Es más lo que se rompe y lo que ya no queda.

CRISTINA
Sí, no estoy tan segura de eso, de que "los culpables poco importan". Lo que pensaba es que, al menos en mi caso, se me pierden esas pistas de la transformación de su relación: no alcanzamos a verla, a entenderla del todo, hay un vacío en ese sentido. Y quizá la intención es que no terminemos de ver eso, para poder apreciar, tan bruscamente como lo hacemos, el antes y el después. Porque si vivimos lo progresivo
(de ahí el tiempo en que se maneja la película, entre fragmentos de pasado y de presente, de ahí que no veamos el devenir), se nos pierden esos detalles. Lo progresivo opaca los instantes precisos en que se trazó ese camino, los momentos decisivos que al final son todos y cada uno.
Desde la avena mal preparada al desayuno, hasta el beso insípido, la palabra dicha sin cuidado... todo.

EDUARDO
Pero es que ahí está la agudeza (y la dureza) de la película: al mostrarte el antes y el después, impide que te puedas aferrar al quién hizo qué, no porque no te los asome (como dices: los detalles que al comienzo nos encantan, terminan por incomodarnos hasta agobiarnos), sino porque hay una naturaleza moviéndose por debajo de los sentimientos, envejeciendo junto con el cuerpo. Nos daremos cuenta demasiado tarde de quién fue el culpable: en algún punto, descubres, así, por casualidad, que fuiste tú, pero ya no importa.

CRISTINA
Sí, quizá no lo descubres, el culpable se pierde en esa dialéctica, en ese ir y venir de pequeños gestos que (¿será?) pudieron ser mejores. La rutina nos hace perder de vista esa crueldad que mencionabas: ¿no pasa a ser, esa crueldad, algo natural? Es decir, no hay una mala intención detrás de ella y entonces ya no es crueldad. O quizá la ceguera, la desidia, el abandono de uno mismo y del otro, pasa a ser un tipo de crueldad cotidiana y casi desapercibida. Poco a poco dejamos de vernos a nosotros mismos, y dejamos de ver al otro.

Los pequeños rechazos, rencores, la falta de atención, se pueden volver tan naturales como los primeros gestos de afecto, de atención, de cuidado que teníamos con el otro. Mi pregunta, y es esa duda lo que me parece más terrible, lo que más me golpea de la película, es si no es ese el curso natural de las cosas, porque esos malos gestos fueron tan naturales como los primeros, de afecto, de atención, de cuidado.

EDUARDO
Un sencillo corte en la película remueve esto en mí, esto en nosotros ahora que lo mencionas, con una sencillez dolorosa: Dean está presentándole la habitación al viejo, agarra su dinero, dispuesto a irse y ve hacia nosotros (¿entonces, además, nos hacemos cómplices del amor de los demás?), su mirada atontada, risueña, nos da a entender que es ella a quien ve, pero lo que nos devuelve la mirada es a Cindy, en el presente, viendo a Dean por la ventana mientras entierra a la perra. A él lo vimos casi de cuerpo entero, alegre; a ella la vemos al rostro, a sus ojos profundamente tristes. Como si lo que viéramos al comienzo es un indicio, no de lo que amamos, que disfrutamos y devoramos golosos, sino un asomo de lo que siempre sentimos demasiado tarde y que nos sorprende cuando ya ha pasado: el tiempo.

CRISTINA
Sí, esa parte es clave, creo que no había terminado de verla tan claramente sino hasta ahora. Sí. La muerte de la perra coincide "casualmente" con la final degeneración de su relación. Pero ¿será que en verdad él sigue viéndola de esa manera, como la miraba al principio? Y si es asi, ¿por qué ella no a él?

Hay algo allí de pérdida, de muerte, de vacío, que empieza a rondar desde el principio, en la primera escena, cuando la niña está buscando y gritando (un grito desesperado, desolado) el nombre de la perra frente a la casita vacía.


EDUARDO
Sí, me gusta eso que dices: el comienzo, boscoso y desolado, muestra no sólo la casita de la perra vacía, no sólo sus gritos, no sólo a una niña tan pequeña y a la vez tan sola, sino un juguete perdido entre la maleza.

Por cierto que ya es la segunda vez que, al pensar en este juego del tiempo en Blue Valentine, me acuerdo de Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos, acaso sea por la manera como ambas películas hacen que cada vez que las vemos nos brinden nuevas impresiones sobre lo que vimos antes, detalles que le dan otra dimensión a los giros y a los gestos de cada personaje.

CRISTINA
Cierto, el repaso es mucho más revelador, como si el presente siempre fuese medio ciego

EDUARDO
¡Exacto! Medio torpe, incluso. Ese juego de miradas y preguntarse el porqué ella no lo sigue viendo como el comienzo tal vez llevaría a responder que ella se conformó con Dean (en cuanto a su trabajo como pintor de casas) y a su trabajo de enfermera, y se decepcionó de esto, a diferencia de Dean que, si sacrifica su "potencial" es para vivir junto a ella. Quién sabe si la pregunta sea cuál puede ser el potencial de una pareja más allá de amarse que es acompañarse. Dean trabaja para estar con ella; Cindy trabaja para algo más.

CRISTINA
Sí. Él dice que él no quería nada de eso. No quería ser simplemente el esposo de alguien el padre de alguien, pero al final, sin saberlo, sí era lo que quería. Cuando eso llegó, comenzó a amar eso. Quizá ella se quedó en el anhelo de la posibilidad. O de la imposibilidad llegado el momento. A fin de cuentas ella no lo escogió; él sí, de una u otra forma.

Por otra parte, está la cuestión con los ancianos, las maneras de amor que cada uno ve: el primer anciano, al que él le hace la mudanza, tenía una foto de su esposa, Dean mira la foto y le dice que es hermosa, justo antes de ver a Cindy por primera vez. Ella cuando habla con su abuela sólo obtiene una “historia de amor” llena de insatisfacción; mira a sus padres que ya ni pueden sentarse juntos a la mesa.

EDUARDO
Y me encanta cómo la abuela reconoce que la única manera de saber cómo desaparecen los sentimientos es teniéndolos. Parece sentido común, pero su voz suena tan franca al respecto.

CRISTINA
Como si las personas más viejas que ellos miran fuesen un espejo, una cierta imagen de cómo cada uno ve su relación.

EDUARDO
Sí, como si ver a alguien en el presente es, sin darnos cuenta, vernos a nosotros mismos en el futuro. Y están los padres de Dean, que no vemos ni siquiera y, por lo tanto, lo difícil que pudo haber sido la relación de ellos, él ya está lejos de eso.

CRISTINA
Verdad, ¿los menciona en algún momento?

EDUARDO
Sí, en el almuerzo familiar.

CRISTINA
Sí, pero eso es tan jodido, porque, como te decía hace un rato, me queda la duda de si ese es el curso natural de las cosas, del amor, como si a ese brillo del principio sólo le tocara opacarse pero no tenemos remedio y hay, a juro, que vivirlo, que entenderlo en carne propia.

EDUARDO
Algo que me provoca una terrible sensación de encierro es cuando la abuela cuenta su historia de amor y en un instante aparece el papá de Cindy cerrando la puerta de la casa y apenas se puede ver la naturaleza por la ventanita de la puerta. Es una cerrazón casi angustiosa, no sólo por la tensión evidente, también por lo que no se dice y se muestra, por ejemplo en este gesto de lo que dejamos fuera.

CRISTINA
Wow, sí, no recuerdo perfectamente esa parte pero sí. Quizá es demasiado obvio: la película tiene todo un discurso de amor y desamor paralelo al diálogo. Es evidente que las acciones también cuentan la historia, pero acá hay algo más: pequeñas cosas, como decíamos, que hay que volver a mirar, elementos -sucesos, detalles, gestos- que hablan profundamente de ellos.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Una pregunta: una escena

¿Cuál fue la última película que te gustó y a cuál(es) escena(s) de ella vuelves una y otra vez?

lunes, 5 de septiembre de 2011

lunes, 22 de agosto de 2011

Festival de Venecia 2011: trailer de Carnage (Polanski, 2011)

Hace unas semanas salió el afiche en la red.


Estridente y multifacético; por lo tanto, me intrigó aun más el tono de la película (y de la obra).