Entre las imágenes, los gustos, los comentarios y las discusiones de un grupo de cinéfilos.
martes, 25 de agosto de 2009
martes, 18 de agosto de 2009
Irresistible/Irreversible
Hasta hoy, había decidido escudarme en Blanchot (de los malos libros es mejor no hablar), para no criticar este despliegue inútil de herramientas que van desde un vertiginoso juego de cámara, tendiente a descontrolar al espectador, hasta una dosis de realidad que, parafraseando a Eliot, se me hizo, sencillamente, insoportable.
La locación no podía ser más sórdida, marco propicio para el contraste entre la diosa impoluta que pasea su perturbadora belleza y el lumpen mortal de los suburbios parisinos. El resultado: la humillación, el sometimiento y la brutal violación (momento este en el que los planos temporales parecieran haber reposado su incansable intermitencia para teñir la escena con el horror de la prolongación, injustificada, a mi parecer).
Asimismo, toda la producción pareciera estar anegada o, probablemente, ahogada por el manido recurso de la venganza, quizás como una suerte de estrategia mínimamente balsámica, desplegada por el director, para que el público consiga, hasta cierto punto, lamer sus heridas. Y cuando digo:"hasta cierto punto", lo hago con la conciencia total de que el recurso fue encaminado hacia otros derroteros que, por el contrario, incrementan ese sentimiento, mezcla de incredulidad e indignación, que lo embarga.
Por otra parte, y ya hablando de un tecnicismo en el cual estoy corriendo el riesgo de aventurarme, considero que el contraste de colores (excesivos negros e intensos rojos) no sólo saturó mis pupilas sino que, aunado al juego de cámaras que señalé al principio, parecía querer invitarme a la desorientación o a la pérdida de la perspectiva. Así, también, un diálogo inicial, que me pareció innecesario, y cuya finalidad se confunde entre la acentuación de la sordidez del entorno y la omnipresencia del testigo: oculto y al acecho.
Finalmente, no puedo dejar de referirme a las palabras pronunciadas por el agresor en el momento en que acaba de erguirse ante la diosa "burguesa" indefensa; y que hacen referencia al resentimiento ancestral entre géneros y clases. Los -según ellos mismo- "privilegiados"siempre estarán en peligro de verse sometidos, en esos breves instantes en los que los monstruos, engendrados por la violencia y la exclusión, logran acceder a sus panteones olímpicos para mancillarlos con el odio que los engendró.
Por lo pronto, de acuerdo con Verónica: no la volvería a ver.
La locación no podía ser más sórdida, marco propicio para el contraste entre la diosa impoluta que pasea su perturbadora belleza y el lumpen mortal de los suburbios parisinos. El resultado: la humillación, el sometimiento y la brutal violación (momento este en el que los planos temporales parecieran haber reposado su incansable intermitencia para teñir la escena con el horror de la prolongación, injustificada, a mi parecer).
Asimismo, toda la producción pareciera estar anegada o, probablemente, ahogada por el manido recurso de la venganza, quizás como una suerte de estrategia mínimamente balsámica, desplegada por el director, para que el público consiga, hasta cierto punto, lamer sus heridas. Y cuando digo:"hasta cierto punto", lo hago con la conciencia total de que el recurso fue encaminado hacia otros derroteros que, por el contrario, incrementan ese sentimiento, mezcla de incredulidad e indignación, que lo embarga.
Por otra parte, y ya hablando de un tecnicismo en el cual estoy corriendo el riesgo de aventurarme, considero que el contraste de colores (excesivos negros e intensos rojos) no sólo saturó mis pupilas sino que, aunado al juego de cámaras que señalé al principio, parecía querer invitarme a la desorientación o a la pérdida de la perspectiva. Así, también, un diálogo inicial, que me pareció innecesario, y cuya finalidad se confunde entre la acentuación de la sordidez del entorno y la omnipresencia del testigo: oculto y al acecho.
Finalmente, no puedo dejar de referirme a las palabras pronunciadas por el agresor en el momento en que acaba de erguirse ante la diosa "burguesa" indefensa; y que hacen referencia al resentimiento ancestral entre géneros y clases. Los -según ellos mismo- "privilegiados"siempre estarán en peligro de verse sometidos, en esos breves instantes en los que los monstruos, engendrados por la violencia y la exclusión, logran acceder a sus panteones olímpicos para mancillarlos con el odio que los engendró.
Por lo pronto, de acuerdo con Verónica: no la volvería a ver.
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Información básica de "Terciopelo Azul".

TÍTULO ORIGINAL: Blue Velvet.
AÑO: 1986.
DIRECTOR y GUIONISTA: David Lynch.
ELENCO: Isabella Rossellini (Dorothy Vallens), Kyle MacLachlan (Jeffrey Beaumont), Dennis Hopper (Frank Booth), Laura Dern (Sandy Williams), Hope Lange (Mrs. Williams), Dean Stockwell (Ben), George Dickerson (Detective Williams), Brad Dourif (Raymond).
COMPOSITOR: Angelo Badalamenti.
FOTÓGRAFO: Frederick Elmes.
EDITOR: Duwayne Dunham.
DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Patricia Norris.
DIRECTOR ARTÍSTICO: Edward LeViseur.
PAÍS: Estados Unidos.
"Blue Velvet", cantada por Dorothy Vallens:
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lunes, 17 de agosto de 2009
Las 20 favoritas de Tarantino desde 1992
En el video Tarantino menciona las veinte que más admira desde el año en el que él empezó a hacer filmes. A continuación incluyo la lista con algunos comentarios que hace sobre ellas:
Battle Royale (Kinji Fukasaku, Batoru rowaiaru, 2000)- su película favorita de estos últimos diecisiete años; las demás las ha ordenado por orden alfabético: "Si hay algún filme que yo hubiera querido dirigir desde que hago películas, es ésta"
Anything Else/Todo lo Demás (Woody Allen, 2003)
Audición (Takahi Miike, Ôdishon, 1999): "Una obra maestra".
The Blade/La Espada (Hark Tsui, Dao, 1995)
Boogie Nights (Paul Thomas Anderson, 1997)
Dazed and Confused (Richard Linklater, 1993): "Creo que, junto a Rio Bravo, una de las mejores películas para verla con los amigos (...) cada tres o cuatro años que la vuelves a ver, es como si los personajes fuesen tus amigos y estuvieras pasando un rato con ellos de nuevo".
Dogville (Lars von Trier, 2003): "Uno de los mejores guiones mejor escritos".
Fight Club El Club de la Pelea (David Fincher, 1999)
Friday (F. Gary Gray, 1995)
The Host/ El Huésped (Joon Hoo Bong, Gwoemul, 2006)
The Insider (Michael Mann, 1999)
Joint Security Area (Chan wook-Park, Gongdong gyeongbi guyeok JSA, 2000)
Lost in Translation/ Perdidos en Tokyo (Sofia Coppola, 2003)
The Matrix (Andy y Larry Wachowski, 1999): "Hubo un tiempo en el que la hubiera considerado la #2 oficial después de Battle Royale, pero eso fue antes de que Matrix 2 y 3 fueran estrenadas y arruinaran la mitología para mí".
Memories of Murder/ Recuerdos de un asesinato (Joon Hoo Bong, Salinui chueok, 2003)
Police Story 3 o SuperCop (Stanley Tong, Chao ji ji hua, 1993): "Creo que contiene las mejores acrobacias mejor filmadas -incluso mejor que las de Buster Keaton".
Shaun of the Dead/ Muertos de risa (Edgar Wright, 2004)
Speed (Jan de Bont, 1994): "Pueda que sea más fácil darla por sentado ahora, pero si recuerdas cómo fue verla en el cine cuando fue estrenada, realmente ha habido pocas películas tan emocionantes como ésa".
Team America: World Police / Equipo América: Policía del Mundo (Trey Parker, 2004)
Unbreakable/ El Protegido (M. Night Shyamalan, 2001): "No sólo tiene la mejor actuación que ha dado Bruce Willis en su carrera, también es una reinterpretación brillante de la mitología de Superman (...) es una de las obras maestras de nuestro tiempo"
sábado, 15 de agosto de 2009
Blog de cine
http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?blog=14
Este es el link que da al blog de cine de Letras Libres. Tiene cosas interesantes, revisen si les place.
Salud.
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viernes, 14 de agosto de 2009
Festival de Venecia: 2, 3, 4 y 5 de septiembre.
Películas en competencia:
Baaria de Giuseppe Tornatore (Italia)
Soul Kitchen de Fatih Akin (Alemania)
La Doppia Ora (La Hora Doble) de Giuseppe Capotondi (Italia)
Yi ngoi (Accidente), de Cheang Pou- Soi (China/Hong Kong)
Persecution de Patrice Chereau (Francia)
Lo Spazio Bianco (El Espacio Blanco), de Francesca Comencini (Italia)
White Material (Material Blanco) de Claire Denis (Francia)
Mr. Nobody de Jaco van Dormael (Francia)
A Single Man (Un Hombre Soltero) de Tom Ford (EEUU)
Lourdes de Jessica Hausner (Austria)
Bad Lieutenant: Port Of New Orleans de Werner Herzog (EEUU)
The Road de John Hillcoat (EEUU)
Ahasin Wetei (Entre dos mundos), de Vimukhti Jayasundara (Sri Lanka)
El Mosafer (El viajero), de Ahmed Maher (Eqipto)
Levanon (Líbano) de Samuel Maoz (Israel)
Capitalism: A Love Story de Michael Moore (EEUU)
Zanan-e-bedun-e mardan (Mujeres sin hombres) de Shirin Neshat (Alemania)
Il Grande Sogno (El Gran Sueño) de Michele Placido (Italia)
36 Vues Du Pic Saint Loup de Jacques Rivette (Francia)
Survival of the Dead (Supervivencia de los Muertos) de George A. Romero (EEUU)
Life During Wartime (La Vida durante la Guerra) de Todd Solondz (EEUU)
Tetsuo The Bullet Man de Shinya Tsukamoto (Japón)
Lei wangzi (Príncipe de Lágrimas) de Yonfan (China/Taiwan/Hong Kong)
Han mencionado la falta de cine iberoamericano en la Selección Oficial, aunque en otros apartados del Festival, fuera de competencia (Estrenos Mundiales: http://www.indiewire.com/article/18_world_premieres_set_for_venice_days/ y Fuera de Competencia: http://www.indiewire.com/article/herzog_moore_and_the_road_lead_venices_competition_lineup/P1/), sí habrá cuatro títulos españoles (entre ellos [Rec] 2 y Celda 211)
Ang Lee, doble ganador del León de Oro por "El Secreto de la Montaña" (Brokeback Mountain) y "Pasiones Peligrosas" (Se, jie), presidirá el jurado que también estará conformado por el director estadounidense Joe Dante, la actriz francesa Sandrine Bonnaire, el director y guionista indio Anurag Kashyp, y Liliana Cavani y Luciano Ligabue, ambos directores italianos.
El Festival comienza el 2 de septiembre y durará hasta el 12 de septiembre, cuando se anuncien los ganadores.
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lunes, 10 de agosto de 2009
Algunas críticas sobre Irreversible- Semana III.
BUENAS CRÍTICAS:
"Un estudio fascinante sobre el exceso, una película que seduce y repele al mismo tiempo que explora la naturaleza despiadada del destino" (Bill Muller)
"(...) te obliga a que cuestiones, no sólo los motivos del director, sino también tus propias reacciones a lo que él ha decidido mostrarte" (John Beifuss)
"Es difícil recordar otra experiencia tan perturbadora, en la que los recursos de lenguaje colocan al espectador en un estado sensorial difícil de explicar con palabras" (Enrique Buchichio)
"Ofrece mucho que pensar sobre la naturaleza del destino, la futilidad de la venganza y la fragilidad de la vida" (Eric D. Snider)
"La película sí plantea un punto de vista: sin importar de qué manera se cuenta una historia, un mal guión no se puede rescatar" (James Wegg)
"La película de Gaspar Noé sobre violación y venganza borra los límites entre pornografía y explotación" (Jeanne Aufmuth)
"La cronología invertida hace de Irreversible una película que cuestiona la violación y la venganza, mientras que la cronología común nos llevaría por una narración seductora hacia un final impactante y explotador" (Roger Ebert)
MALAS CRÍTICAS:
"Puro estilo y shock" (Dennis Schwartz)
"A la vez inconsecuente e insoportable, angustiosa y banal, artificiosa y sin sentido del humor, esta producción francesa promocionada en exceso puede presentar el triunfo del mayor cinismo en el intercambio cultural del cine extranjero" (Geoff Pevere)
"Genera una reacción, pero ¿eso hace que valga la pena? No realmente" (John Venable)
"Tan audaz como pueda ser, Irreversible tiene tan poco significado, que parece un experimento indulgente, con apenas alguna línea decente del guión o cualquier cosa discernible que decir" (grupo de críticos urbanos)
"Noé no está preocupado en subvertir el status quo, lo que en realidad parece que quiere hacer es una película hollywoodense" (Manohla Dargis)
"Sin siquiera un episodio para desarrollar los personajes, Noé no es capaz de dar una vuelta de 180º con la delicadeza suficiente para mostrar cómo un único evento cambia la vida de forma irrevocable" (Mike Clark)
"No hay nada moral en Irreversible -sólo burlonamente superior y nihilista, como el Johnny Rotten más fatuo" (David Edelstein)
"Un estudio fascinante sobre el exceso, una película que seduce y repele al mismo tiempo que explora la naturaleza despiadada del destino" (Bill Muller)
"(...) te obliga a que cuestiones, no sólo los motivos del director, sino también tus propias reacciones a lo que él ha decidido mostrarte" (John Beifuss)
"Es difícil recordar otra experiencia tan perturbadora, en la que los recursos de lenguaje colocan al espectador en un estado sensorial difícil de explicar con palabras" (Enrique Buchichio)
"Ofrece mucho que pensar sobre la naturaleza del destino, la futilidad de la venganza y la fragilidad de la vida" (Eric D. Snider)
"La película sí plantea un punto de vista: sin importar de qué manera se cuenta una historia, un mal guión no se puede rescatar" (James Wegg)
"La película de Gaspar Noé sobre violación y venganza borra los límites entre pornografía y explotación" (Jeanne Aufmuth)
"La cronología invertida hace de Irreversible una película que cuestiona la violación y la venganza, mientras que la cronología común nos llevaría por una narración seductora hacia un final impactante y explotador" (Roger Ebert)
MALAS CRÍTICAS:
"Puro estilo y shock" (Dennis Schwartz)
"A la vez inconsecuente e insoportable, angustiosa y banal, artificiosa y sin sentido del humor, esta producción francesa promocionada en exceso puede presentar el triunfo del mayor cinismo en el intercambio cultural del cine extranjero" (Geoff Pevere)
"Genera una reacción, pero ¿eso hace que valga la pena? No realmente" (John Venable)
"Tan audaz como pueda ser, Irreversible tiene tan poco significado, que parece un experimento indulgente, con apenas alguna línea decente del guión o cualquier cosa discernible que decir" (grupo de críticos urbanos)
"Noé no está preocupado en subvertir el status quo, lo que en realidad parece que quiere hacer es una película hollywoodense" (Manohla Dargis)
"Sin siquiera un episodio para desarrollar los personajes, Noé no es capaz de dar una vuelta de 180º con la delicadeza suficiente para mostrar cómo un único evento cambia la vida de forma irrevocable" (Mike Clark)
"No hay nada moral en Irreversible -sólo burlonamente superior y nihilista, como el Johnny Rotten más fatuo" (David Edelstein)
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viernes, 7 de agosto de 2009
Le temps detruit tout

Buena película.
Como se ha venido comentando, el tiempo lo destruye todo es la sima máxima (y obvia) de la película. Pero Irréversible, dejando de lado la ya discutida glosa efectista, es una clara versión de lo que el destino nos provee a los seres humanos, como si les fuera ajeno, etéreo, distanciado, pero que nos arrastra con hilos y perfumes que no podemos desdeñar, porque nos es natural. Y sí, creo que la palabra clave después de todo es destino, porque la escena del ascensor entre Marcus, Pierre y Alex camino al Metro no es baladí*: es la consecución del leitmotiv de la historia narrada en la película, y aporta la clave conductora del sueño de Alex, en la armónica escena entre ella y Marcus en la cama, desnudos: “Tuve un sueño. Era extraño. Estaba en un túnel. Un túnel. Todo rojo. Y luego... el túnel se abrió en dos. Creo que es por mi período.”
(En la última escena, se ve en letras enormes parte del título del libro que lee Alex: TIME.)
El destino es irreversible, y por ello el tiempo no sólo lo destruye todo: lo transforma.
*Alex: He estado leyendo un libro maravilloso.
(...)
Marcus: ¿Y de qué se trata?
Alex: Dice que el futuro ya está escrito de antemano. Todo está ahí. Y la prueba yace en los sueños premonitorios.
Pierre: ¡Wow! ¡Ya nos está durmiendo!
Marcus: Incluso los sueños son malas noticias.
Pierre: Suelo soñar que estoy durmiendo. Es mi único sueño.
Alex: ¡Bueno, por lo menos te relajas!
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Bashu: ¿gustar o no gustar? He ahí el dilema

Una de las primeras personas del grupo que vio Bashu fui yo –sí, me consta porque le presté la película a varias personas–; lo curioso es que aun hoy me siento cohibida al tratar de dar una opinión sobre ella. Pasé semanas preguntándome si me había gustado o no; todo era un gran misterio para mí. Francamente no es el tipo de película que me gusta, pero tampoco puedo decir que está dentro del tipo que me disgusta.
Me pareció interesante poder acercarme al modo de vida iraní: sus familias, sus costumbres, sus creencias, sus prejuicios; todo. Pero creo que la película tiene una gran falla: nunca se sabe a dónde llegó el niño. Cuando la vimos, Moisés y yo pasamos largo rato intentando descifrar qué idioma era ese: que si era un tipo de árabe, que si era una lengua de un país fronterizo con Irán y demás hipótesis sin sustentación alguna surgieron durante largo rato. Si no es porque Moisés me dice, días después, que el chamo había llegado a un lugar dentro del mismo Irán jamás me habría enterado. Y ese dato cambia muchas cosas: no es un niño iraní que se volvió un refugiado extranjero; es un niño que está refugiado y está siendo tratado como extranjero en su propio país. Eso expresa lo aisladas que están unas con otras las poblaciones en Irán: un país que reúne muchos países en uno; un mini-continente, quizás. Eso expresa desconocimiento. Pero el hecho es que para todo aquel que no sea experto en idiomas del medio oriente, o que resida en aquellos lares, la película no esclarece mentes: falla; no explica de dónde vino el chamito ni a dónde fue.
Es innegable el cuidado estético de la fotografía; el vestuario fue también interesante e incluso la temática, pero aun hoy sigo preguntándome si me gustó o no. Definitivamente no forma parte del tipo de películas que elegiría ver; aunque pueda tildárseme de insensible o lacaya del capitalismo, prefiero el cine estadounidense, latinoamericano, europeo y bollywoodense. A lo mejor mi mente no está en la misma frecuencia que la de las culturas asiáticas no occidentalizadas, no sé; júzguenme ustedes, pero no sean rudos, como los iraníes con el negrito –que no era un espíritu maligno, sino un incomprendido en su propia tierra–.
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miércoles, 5 de agosto de 2009
La propuesta de "Irreversible"
Este es el tipo de películas que no volvería a ver nunca más en mi vida. El director tal vez haya logrado conmigo lo que para mí es su intención primordial en este film: marcar al espectador con imágenes muy crudas. A pesar de que “Irreversible” se caracterice por proponer una nueva experiencia de ver cine, creo que no es el tipo de película donde el espectador sienta deseos de volver a repetir tal experiencia.
Pienso en dos escenas en particular en toda la película: la última (que es en realidad la primera escena que es donde parte todo) y es donde aparece Alex (Mónica Belluci) en un jardín, feliz. La otra escena es la más cruda y es la violación. Son dos imágenes cruelmente opuestas, sin embargo, la imagen del jardín, que connota esa felicidad que se tuvo y se perdió, creo que duele más al verla. Duele más porque hubo un tiempo que fue hermoso, mientras que el tiempo actual, el que sucede en este instante, ya no lo es. Duele porque “el tiempo lo destruye todo”, y uno no puede evitar las fuerzas del destino.
Y la intención adrede de mostrar la historia de atrás para adelante logra en mi opinión un efecto extraño en el espectador. Estoy pensando en las personas que me han comentado anteriormente esta película, y todas, o prácticamente todas, mencionaron dos escenas: la de la violación y la escena del extintor. Sin embargo, para mí, las escenas más fuertes son aquellas ya mencionadas anteriormente, ya que me enfrentan con dos realidades totalmente opuestas. A veces no hace falta mostrar un rostro destrozado para lograr que un público se horrorice. Gaspar Noé buscaba provocar al espectador de la manera más clara posible: mostrándole escenas muy fuertes, llenas de violencia, con diálogos que no son sencillos de olvidar. Y la última escena, la del jardín, se contrapone a todo aquel horror que se ve en casi todo el film. Casi podría decirse que Noé logra su propósito: marcar al espectador con escenas y con diálogos que le produzcan horror. Y la única imagen que no produce horror es aquella ya que no existe, la imagen atemporal de lo que fue pero ya no es.
Pienso en dos escenas en particular en toda la película: la última (que es en realidad la primera escena que es donde parte todo) y es donde aparece Alex (Mónica Belluci) en un jardín, feliz. La otra escena es la más cruda y es la violación. Son dos imágenes cruelmente opuestas, sin embargo, la imagen del jardín, que connota esa felicidad que se tuvo y se perdió, creo que duele más al verla. Duele más porque hubo un tiempo que fue hermoso, mientras que el tiempo actual, el que sucede en este instante, ya no lo es. Duele porque “el tiempo lo destruye todo”, y uno no puede evitar las fuerzas del destino.
Y la intención adrede de mostrar la historia de atrás para adelante logra en mi opinión un efecto extraño en el espectador. Estoy pensando en las personas que me han comentado anteriormente esta película, y todas, o prácticamente todas, mencionaron dos escenas: la de la violación y la escena del extintor. Sin embargo, para mí, las escenas más fuertes son aquellas ya mencionadas anteriormente, ya que me enfrentan con dos realidades totalmente opuestas. A veces no hace falta mostrar un rostro destrozado para lograr que un público se horrorice. Gaspar Noé buscaba provocar al espectador de la manera más clara posible: mostrándole escenas muy fuertes, llenas de violencia, con diálogos que no son sencillos de olvidar. Y la última escena, la del jardín, se contrapone a todo aquel horror que se ve en casi todo el film. Casi podría decirse que Noé logra su propósito: marcar al espectador con escenas y con diálogos que le produzcan horror. Y la única imagen que no produce horror es aquella ya que no existe, la imagen atemporal de lo que fue pero ya no es.
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Entrevista a Gaspar Noé. Irreversible: Semana II
Me atreví a abrir esta entrada para mostrarles una entrevista que se le hizo a Gaspar Noé, el director de "Irreversible". Creo que en verdad valdría la pena tomarnos unos minutos en leer esta entrevista, ya que, en mi opinión, nos abre nuevas puertas al entendimiento. Aquí le dejo el link, quien quiera acercarse, puede hacerlo con gusto. No logré colocar el enlace directo a la página donde está la entrevista. Sepan disculpar. Copien y peguen esta dirección en el explorer.
http://www.ruletachina.com/news/one/index.html
http://www.ruletachina.com/news/one/index.html
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domingo, 2 de agosto de 2009
Bashú: Comunicación, inocencia y naturaleza

Si tuviera que reducir la película a una imagen, sería la de Bashú en cuclillas tapándose las orejas con las manos, aterrado por el sonido de la guerra, que no es otro que el sonido de la muerte y de su propia desgracia. Creo que ese miedo fue muy bien logrado y que su valor no es tanto documental como humano: el valor de recrear el terror de un niño ante la guerra –cualquier guerra-, la incomprensión y la violencia.
Bashú, el pequeño extranjero es una película ideal para hablar de comunicación porque pone de relieve diferentes formas de relacionarnos, entre pueblos, entre hermanos y familiares, entre comunidades, con animales y árboles. ¿A través de qué medios? De bombas, lengua oral, escrita, gestual, alaridos, imitaciones de graznidos, música, puertas cerradas, ofensas, golpes, medicinas, caricias.
A mí me gustó mucho la película por la cercanía de la polvareda amarillenta, los matorrales, la maleza, la aridez y las gallinas y, especialmente, por la tierna inocencia de Bashú y esa modesta familia que lo acoge.
No deja de ser interesante la forma en que la comunidad intenta expulsar de su seno al niño por ser el otro, el diferente, el extranjero. “¿Y si trae la peste?”. Claro, ¿quién puede traer la peste si no es el niño negrito y abandonado? Sin embargo, Naii, la buena madre –figura algo arquetipal-, quien también siente recelo al comienzo, lo protege y lo salva, con ayuda de las propias fuerzas integradoras (o adaptativas) del niño.
Pero el tema de la intolerancia, a mi modo de ver, no parece sino el telón de fondo de algo más sencillo y por lo tanto más bello: la naturaleza. La película nos muestra cómo nos relacionamos las criaturas de la tierra, y también cómo la noción sociológica de la familia consanguínea es insuficiente cuando entre sus miembros hay compasión, amor, gratitud. Todos somos parte de la tierra, también los espectros, las ventoleras y las bestias. Y esa interconexión está en el cosmos de Bashú en el cual el ave responde en pleno vuelo a los graznidos de una mujer, y un árbol crece mejor si un niño le lleva música.
Hacia el final, con la llegada del padre, la película roza el lugar común, pero al menos a mí no deja de conmoverme ¡y lo agradezco!
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domingo, 26 de julio de 2009
"Pocas cosas son irreversibles". Irreversible: Semana I
Hay algo inquietante en la película desde que comienza. Es la música, es la fotografía, es ir de adelante hacia atrás y también es el fragmento que la inicia:
"Irreversible > Porque el tiempo lo destruye todo > Porque algunos actos son irreparables > Porque el hombre es un animal > Porque el deseo de venganza es un impulso natural > Porque la mayoría de los crímenes quedan sin castigo> Porque la pérdida del amado destruye como un rayo > Porque el amor es el origen de la vida > Porque toda la historia se escribe con esperma y sangre > Porque en un mundo bueno > Porque las premoniciones no modifican el curso de los acontecimientos > Porque el tiempo lo revela todo > Lo mejor y lo peor".
Pero todo esto se pierde cuando la historia en sí carece de la fuerza para sostener o darle algún sentido a las decisiones técnicas de los movimientos de cámara o de la fotografía. El problema no es que la trama sea sencilla, sino que no hay un conflicto en los personajes y, por lo tanto, la película termina siendo una fijación, ni siquiera sadomasoquista, en la violencia. Sí, tiene escenas insoportables por su crudeza y por su duración, pero la decisión de contar la historia desde el final, lo más repulsivo de la película, choca tanto que, inmediatamente, deja entrever la debilidad de los personajes y evidencia que su estilo es un intento por ser irreverente. El final que es principio y el principio que es final achatan el fragmento inicial al literalizar que el tiempo lo destruye todo y hacen aborrecible la experiencia con esas vueltas de cámara que sí, está bien, dan la sensación de que lo irreversible puede dar vértigo y náusea, pero la película no termina haciendo algo con esa impresión.
Si es un filme para poner las sensaciones al extremo, lo hace confiando en dos situaciones que en cualquier circunstancia son fuertes, pero no porque sea una impresión intrínseca a la película. De resto, para mí no queda mucho en qué pensar más allá que en la obsesión de cierto cine por la violencia per se; violencia que inquieta y perturba al momento, pero luego se olvida porque no tiene la cercanía de la violencia de la realidad ni dice o hace algo con ella.
"Irreversible > Porque el tiempo lo destruye todo > Porque algunos actos son irreparables > Porque el hombre es un animal > Porque el deseo de venganza es un impulso natural > Porque la mayoría de los crímenes quedan sin castigo> Porque la pérdida del amado destruye como un rayo > Porque el amor es el origen de la vida > Porque toda la historia se escribe con esperma y sangre > Porque en un mundo bueno > Porque las premoniciones no modifican el curso de los acontecimientos > Porque el tiempo lo revela todo > Lo mejor y lo peor".
Pero todo esto se pierde cuando la historia en sí carece de la fuerza para sostener o darle algún sentido a las decisiones técnicas de los movimientos de cámara o de la fotografía. El problema no es que la trama sea sencilla, sino que no hay un conflicto en los personajes y, por lo tanto, la película termina siendo una fijación, ni siquiera sadomasoquista, en la violencia. Sí, tiene escenas insoportables por su crudeza y por su duración, pero la decisión de contar la historia desde el final, lo más repulsivo de la película, choca tanto que, inmediatamente, deja entrever la debilidad de los personajes y evidencia que su estilo es un intento por ser irreverente. El final que es principio y el principio que es final achatan el fragmento inicial al literalizar que el tiempo lo destruye todo y hacen aborrecible la experiencia con esas vueltas de cámara que sí, está bien, dan la sensación de que lo irreversible puede dar vértigo y náusea, pero la película no termina haciendo algo con esa impresión.
Si es un filme para poner las sensaciones al extremo, lo hace confiando en dos situaciones que en cualquier circunstancia son fuertes, pero no porque sea una impresión intrínseca a la película. De resto, para mí no queda mucho en qué pensar más allá que en la obsesión de cierto cine por la violencia per se; violencia que inquieta y perturba al momento, pero luego se olvida porque no tiene la cercanía de la violencia de la realidad ni dice o hace algo con ella.
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viernes, 24 de julio de 2009
Haz lo correcto: la visita de Spike Lee
Ayer en la noche me enteré de que Spike Lee iba a dar hoy una conferencia en la sala de la Cinemateca Nacional del Museo Bellas Artes. Se me hizo difícil creerlo, al principio, pero igual estuve ahí a las 10 de la mañana, sin prestarle demasiada atención a la tardanza, a lo mal improvisado del evento o a la impelable dosis de rojo-rojito característico de la mayoría de los eventos organizados por el gobierno. Esto poco importó frente a la impresión que me dejó la película o a la presencia posterior de tal director(azo).
Desde el comienzo y hasta el final, la película tiene una energía (aunque aquí me gusta más la palabra 'vibra') que atraviesa todas las situaciones entramadas en esta calle de un barrio de Brooklyn. Es una energía que proviene, en parte, de la música, en parte del humor, pero sobre todo, de los diálogos entre todos los personajes y del paso ágil, nunca atropellado, de una situación a otra. En la película se va construyendo un ritmo, mucho más que sobre el racismo, sobre la vida en este barrio, a la vez que son retratados los ritmos distintos de cada uno de los personajes. Así, la visión de Spike Lee muestra tales ritmos desacompasados a través de un tono de burla 'refrescante', pero también con la agudeza para asomar la incapacidad de varios personajes para comunicarse (recuerdo la escena en la que, con planos cerrados, se muestra a cada uno de los presentes en la pizzería gritándole a los demás, justo antes de que peleen) y el sinsabor que queda al final, sinsabor de egoísmo y sinsabor de imposibilidad.
Luego, entre su espontaneidad, su franqueza y sus anécdotas, (contó una sobre la concepción y filmación del video de Michael Jackson "They Don't Care About Us") Spike Lee respondió las preguntas de algunos y, al anunciarse abruptamente el cierre de la conferencia por razones de horario, él se despidió exclamando "Fight the Power", parte del coro de la canción que abre la película. Y así, repentinamente y casi como si nada, terminó el encuentro con Spike Lee del que apenas ahora empiezo a caer en cuenta de que efectivamente ocurrió.
Desde el comienzo y hasta el final, la película tiene una energía (aunque aquí me gusta más la palabra 'vibra') que atraviesa todas las situaciones entramadas en esta calle de un barrio de Brooklyn. Es una energía que proviene, en parte, de la música, en parte del humor, pero sobre todo, de los diálogos entre todos los personajes y del paso ágil, nunca atropellado, de una situación a otra. En la película se va construyendo un ritmo, mucho más que sobre el racismo, sobre la vida en este barrio, a la vez que son retratados los ritmos distintos de cada uno de los personajes. Así, la visión de Spike Lee muestra tales ritmos desacompasados a través de un tono de burla 'refrescante', pero también con la agudeza para asomar la incapacidad de varios personajes para comunicarse (recuerdo la escena en la que, con planos cerrados, se muestra a cada uno de los presentes en la pizzería gritándole a los demás, justo antes de que peleen) y el sinsabor que queda al final, sinsabor de egoísmo y sinsabor de imposibilidad.
Luego, entre su espontaneidad, su franqueza y sus anécdotas, (contó una sobre la concepción y filmación del video de Michael Jackson "They Don't Care About Us") Spike Lee respondió las preguntas de algunos y, al anunciarse abruptamente el cierre de la conferencia por razones de horario, él se despidió exclamando "Fight the Power", parte del coro de la canción que abre la película. Y así, repentinamente y casi como si nada, terminó el encuentro con Spike Lee del que apenas ahora empiezo a caer en cuenta de que efectivamente ocurrió.
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miércoles, 22 de julio de 2009
lunes, 20 de julio de 2009
Citas de algunas críticas de Bashú
"Bashú, el pequeño extranjero tiene poco que decir sobre la guerra después de su secuencia inicial, pero aspira a un misticismo primitivo en algunas de sus escenas finales. La figura de la madre muerta de Bashú se convierte en parte de la vida en la aldea, apareciendo ocasionalmente cuando camina junto a Naii como si estuviera cuidando a su hijo. Y el esposo de Naii posee una cualidad inquietante similar cuando aparece al final. Éste puede que sea el único filme en el cual su final feliz toma la forma de una familia reuniéndose eufóricamente para matar a un jabalí" (Janet Maslin, The New York Times, Septiembre 1990)
"Con su alegre simplicidad y su impaciencia por persuadir con sonrisas al público, Bashú termina siendo un remake iraní de Pollyanna. Pero bajo su simpleza hay una sorprendente sabiduría y una riqueza emocional. El retrato de la vida en la aldea y en el terreno de Naii está cargado de detalles y los personajes son vívidos y memorables. (...) Aun así, los aportes del director-guionista Beizai y el fotógrafo Malekzadeh son los que hacen que Bashú funcione. Aunque la película está llena de imágenes deslumbrantes, nunca es sólo pintoresca. Sus imágenes están tan efectivamente usadas para contar la historia que por largos momentos de la película no hay diálogo (...). También brinda un retrato ameno y realista del 'día a día' de la vida rural iraní que la convierte en una revelación para los adultos más acostumbrados a la imagen mediatizada de los iraníes como animales salvajes arrodillados ante la dominación mundial" (TV Guide)
"Con su alegre simplicidad y su impaciencia por persuadir con sonrisas al público, Bashú termina siendo un remake iraní de Pollyanna. Pero bajo su simpleza hay una sorprendente sabiduría y una riqueza emocional. El retrato de la vida en la aldea y en el terreno de Naii está cargado de detalles y los personajes son vívidos y memorables. (...) Aun así, los aportes del director-guionista Beizai y el fotógrafo Malekzadeh son los que hacen que Bashú funcione. Aunque la película está llena de imágenes deslumbrantes, nunca es sólo pintoresca. Sus imágenes están tan efectivamente usadas para contar la historia que por largos momentos de la película no hay diálogo (...). También brinda un retrato ameno y realista del 'día a día' de la vida rural iraní que la convierte en una revelación para los adultos más acostumbrados a la imagen mediatizada de los iraníes como animales salvajes arrodillados ante la dominación mundial" (TV Guide)
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miércoles, 15 de julio de 2009
Lo mítico en Bashú.
Bashú, el extranjero es indudablemente una película diferente. No sé si les sucedió como a mí, pero al comienzo me costó conectarme con las imágenes que presentaba el film. Se sucedían una tras otra pero no las comprendía del todo. Las sentía lejanas, como si simplemente pasaran imperceptibles ante mis ojos. Sin embargo cada una de ellas dejaba en el ambiente una huella, una marca que me mostraba algo, que aún no lograba percibir, como una nueva forma de comprender ese mundo en el que se mueve un niño como Bashú.
El niño entra en comunicación con su entorno por medio de una profunda conexión que va más allá de la mera palabra. Por medios de miradas, gestos y sonidos, Bashú habla con la naturaleza, con los animales y las aves acercándolo aún más a ese medio salvaje. Bashú pronuncia palabras pero no es entendido, tampoco entiende el lenguaje de los otros. Comprende que sus palabras no comunican, mas bien lo separan del nuevo entorno. Quizás por eso intenta compenetrarse más con la naturaleza. Pareciera allí encontrar Bashú su libertad.
Tanto el niño como Nail viven en un tiempo diferente, un tiempo que indudablemente está sujeto a lo mítico. Eso es lo más interesante, la forma en que Bashú y Nail viven el día a día. Por momentos percibo que el tiempo que se desarrolla en la historia no es el mismo tiempo que envuelve a Bashú y a su madre. Algo en ellos me dice que comparten un mismo lugar y que existe entre ellos un entendimiento innato. Tanto Nail como Bashú logran entablar contacto directo con la naturaleza, sumergiéndose en juegos de niños ambos.
No hay que olvidar de la figura de esta persona vestida de negro que en repetitivas veces se le presenta a Bashú. La primera vez él la reconoce como su madre, y así la llama. Luego, en toda la película, esta mujer de negro fortalecerá la conexión del niño con lo divino. Y ante cada aparición, el tiempo de la historia parece detenerse, fragmentarse, para dar paso a lo divino. Bashú pareciera estar protegido por esta figura en todo momento. Y así será hasta el final del film. El niño logra formar parte de una nueva familia, en un lugar que a medida que trascurre la historia, Bashú logra consagrarlo como propio.
El niño entra en comunicación con su entorno por medio de una profunda conexión que va más allá de la mera palabra. Por medios de miradas, gestos y sonidos, Bashú habla con la naturaleza, con los animales y las aves acercándolo aún más a ese medio salvaje. Bashú pronuncia palabras pero no es entendido, tampoco entiende el lenguaje de los otros. Comprende que sus palabras no comunican, mas bien lo separan del nuevo entorno. Quizás por eso intenta compenetrarse más con la naturaleza. Pareciera allí encontrar Bashú su libertad.
Tanto el niño como Nail viven en un tiempo diferente, un tiempo que indudablemente está sujeto a lo mítico. Eso es lo más interesante, la forma en que Bashú y Nail viven el día a día. Por momentos percibo que el tiempo que se desarrolla en la historia no es el mismo tiempo que envuelve a Bashú y a su madre. Algo en ellos me dice que comparten un mismo lugar y que existe entre ellos un entendimiento innato. Tanto Nail como Bashú logran entablar contacto directo con la naturaleza, sumergiéndose en juegos de niños ambos.
No hay que olvidar de la figura de esta persona vestida de negro que en repetitivas veces se le presenta a Bashú. La primera vez él la reconoce como su madre, y así la llama. Luego, en toda la película, esta mujer de negro fortalecerá la conexión del niño con lo divino. Y ante cada aparición, el tiempo de la historia parece detenerse, fragmentarse, para dar paso a lo divino. Bashú pareciera estar protegido por esta figura en todo momento. Y así será hasta el final del film. El niño logra formar parte de una nueva familia, en un lugar que a medida que trascurre la historia, Bashú logra consagrarlo como propio.
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Verónica
martes, 14 de julio de 2009
Yo quiero ir a Irán (O crónica de la memoria al ver Bashú)
Manuela tenía la película que le había prestado Damián que había conseguido en los piratas del pasillo de ingeniería a cinco bolos. Damián me había contado un pedazo, que si es de un iraní que va a un país donde hay gente blanca que habla otro idioma y el carajito se deprime.
Empecé a verla. Primero me pregunté cómo uno podía ir de un país a otro escondido en un carro. Pensé que quizá se encontraban en un Cúcuta de Irán, ¿pero, por qué la diferencia radical de razas? No lo entendí hasta meterme, al día siguiente, en Wikipedia a ver qué carrizo había pasado en esa película. Supe que no estaban en un Cúcuta de Irán, sino como en un Maracaibo –o sea, dentro del mismo país, pero en un pedazo de éste donde la gente es rara–. Eso me gustó.
Desde el día que Conviasa ofreció un vuelo semanal Caracas–Teherán, he tenido cierto fetiche esnobista por ese país. Siempre he visto a los medio orientales –como los llamamos aquí– muy parecidos a nosotros, pero a su vez muy distintos y con esta película lo confirmé. Y quizá eso es lo que más me atrae de ellos y de Irán: el saber que no es sólo ese vuelo directo que nos une como un puente que aparece una vez a la semana: los martes para ir, los sábados para regresar. Con las imágenes de la vida agrícola: las gallinas, las plantas, el espantapájaros; recordé cómo eran estas cosas en mi pueblo y en lo parecido que se hacían esas cosas allá. En lo similar que eran ambos pueblos para recibir a un extraño. En Bashú ser negrito es una aberración extraña, una rareza, una persona remota con la que no se tiene nada en común, quizá de la misma forma que un margariteño de la costa ve a un caraqueño, como los vi yo –a través de mis familiares– cuando era un chamito.
Recordé muchas cosas que me habían sucedido en torno a Irán mientras veía la película. Recordé muchas cadenas de Chávez en las que mencionaba a su aliado estratégico. Recordé el día en el que fui a visitar a una amiga al Fuerte Tiuna y yendo a su casa –dentro del fuerte– estaban Chávez y Amadinejah, en persona, hablando rodeados de soldados. Recordé aquel día en el que estaba investigando sobre José Martí y fui a su casa-museo en el centro de Caracas y la encargada, muy amable, me dijo que había estudiado Filología Persa. Recordé el libro Cultura iraní del siglo XXI que vi Tecniciencia de El Sambil. Me imaginé, entonces, con un ticket de Conviasa: Caracas – Teherán. Embarcando el vuelo, rodeado de gente con pañuelos en la cabeza, yo todo ignorante y emocionado por el viaje. Emocionado porque había hecho un curso de árabe en la bolivariana. Y en pleno vuelo me entero de que en Irán se habla Persa y de que Persa y Árabe no son lo mismo, de que me mintieron en esa película mala gringa donde el agente de la Cía se comunicaba en árabe con los iraníes terroristas que querían destruir al imperio. Que no tengo pasaje de regreso y de que no tengo cómo comunicarme, de que tendré que usar un machete y un azadón pa comer y conseguir mi pasaje de regreso. Luego desperté de ese sueño y vi cómo Bashú abrazaba a su mamá y a su papá postizo.
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Moisés
domingo, 12 de julio de 2009
Bashu, el extranjero (Beizai, 1989): Discusión- semana III.

Seguramente ésta sea la imagen de la película que se quede conmigo más tiempo. Es así como se nos presenta ella, tan brusca y misteriosamente. ¿Cuál sería la de ustedes?
domingo, 5 de julio de 2009
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